Daniel Florencio O’Leary, héroe y felón de Venezuela

El autor es historiador, docente y abogado.

Al alejarse de Bolívar erraba.

Néstor Rivero Pérez

nestor5030@gmail.com

El 24 de febrero de 1854 murió en Bogotá, el militar y memorialista irlandés Daniel Florencio O’Leary Burke, quien entre 1819 y 1830, durante la primera fase de su vida adulta, se desempeñó como Edecán del Libertador, y quien ha pasado a la historia como el gran compilador de la correspondencia del Padre de la Patria.

En Caracas una céntrica plaza inaugurada por Isaías Medina Angarita le honra. Sus restos reposan en el Panteón Nacional.

Líneas írritas

Sin embargo, entre 1841 y 1841, ya muerto el Libertador Simón Bolívar, y tras haber estado en Europa, O’Leary vino a Caracas como cónsul de la Gran Bretaña.

En estos cerca de tres años de gestión diplomática se encargará de distorsionar el reclamo histórico que por entonces la patria de Bolívar había iniciado en Londres, en torno a las pretensiones británicas de establecer como límites de la Guayana Británica (hoy Guyana), la llamada “Línea Schomburgk”, demarcaciones hechas entre 1826 y 1841 de forma unilateral por el aventurero Robert H. Schomburgk, al servicio del Foreigh Office y quien penetrando indebidamente del lado venezolano del río Esequibo consignó trazados que asignaban grandes extensiones a la potencia colonial del Viejo Mundo.

Perfidia

Conociendo la existencia de documentos que sobre el asunto reposaban en el consulado inglés de Caracas desde los días de Kerr Porter, así como en archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Londres, que permitían confirmar el reclamo venezolano, y su justeza, relativos uno a la autorización dada por Inglaterra para que Venezuela construyese el “Faro Barima”.

Ello, al paso de las décadas constituiría, certificación irrecusable de la titularidad de Venezuela sobre dicha porción geográfica.

Entonces O’Leary recomendó a Lord Aberdeen, titular inglés de Relaciones Exteriores, hacer desaparecer dichos papeles, para borrar toda evidencia del reclamo y restar pruebas invaluables a Venezuela en su defensa del territorio Esequibo; al tiempo tanto que se dedicaba a ejercer “influencia ante su cuñado Soublette para impedir que Venezuela construyera dicho faro” (http://esequibonuestro.blogspot.com).

Esta actuación del exedecán del Libertador, que muestra su faz como especie de “doble agente” ha sido denunciada por figuras como el misionero capuchino padre María de Vegamián, Pedro José Lara Peña y Oscar Yánez.

Compilador

Al igual que otros grandes personajes de la historia nacional en el tiempo de la independencia y bajo el influjo de Bolívar, O’Leary prestó como soldado y edecán del Libertador meritorios servicios.

Después de 1830 se abocó a recoger, sobre la base del epistolario que como edecán le tocó recibir o despachar, las comunicaciones expedidas por el Padre de la Patria, las que hicieron posible una obra de primer orden titulada  Memorias del general Daniel Florencio O’Leary, en 32 volúmenes.

A ello se debe sumar dos volúmenes complementarios con el título de Narraciones, donde de modo escrupuloso el irlandés ofrece el relato de aquellos sucesos de la independencia en los cuales fue testigo de excepción, o que recogió gracias al testimonio de otros héroes de la gesta emancipadora.

Equívocos

Cuando se alejaba de la presencia del Libertador Simón Bolívar, O’Leary asumía posturas políticas adversas al interés de Estado que aquel encarnaba.

Una de estas ocasiones ocurrió en 1826, cuando enviado por Bolívar como mediador ante José Antonio Páez, enfrentado al gobierno de la Gran Colombia, se hace corifeo del general Francisco de Paula Santander, encargado de la Presidencia.

Y la segunda tuvo lugar en 1829 cuando, tras sofocar el levantamiento del general José María de Córdoba, héroe fundamental de la Batalla de Ayacucho, permitió que herido, fuese rematado por un soldado.

Sinóptico

1956

Tamara chilena

Este día nació en Chile, Cecilia Maggi, conocida como comandanta Tamara, integrante del equipo de dirección del Frente Patriótico Manuel Rodríguez -epónimo de un héroe de la independencia de Chile- y quien el 7 de septiembre de 1986 intervino en el atentado de Cajón de Maipó, a 40 kilómetros de Santiago, perpetrado en contra del general Augusto Pinochet. El FPMR había organizado un comando para atentar contra el dictador en una de las salidas que este hacía de la capital.

Una de las principales figuras de la acción fue Cecilia Maggi, conocida como comandanta Tamara.

Al igual que la legendaria guerrillera del Ñancahuazu, liderada por el “Che”, la Tamara austral se distinguía por su destreza en el manejo de armas, como cuadro organizador, gran elegancia y operadora de la logística, formando parte del equipo de dirección del FPMR. Cambios a última hora en el itinerario del dictador Pinochet indujeron al grupo a proceder con carabinas M-16 y algunas granadas, y sin embargo, por poco logran su cometido ese 7 de septiembre.

Delatada y capturada, fue ajusticiada en 1988, apareciendo su cadáver con evidentes signos de tortura.

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