Dramatización de La guerra de los mundos evidenció poder de los fakes news

El autor es historiador y abogado

Néstor Rivero Pérez

nestor 5030@gmail.com

El 30 de octubre de 1938 el actor y productor de cine estadounidense Orson Welles, instalado en el Estudio Uno de la cadena Columbia Broadcasting en Nueva York, ofreció en vivo una adaptación de la novela La guerra de los mundos, del británico Herbert George Wells.

No obstante haberse advertido a los usuarios que se trataba de una dramatización, muchos de quienes seguían desde varias ciudades la narración, comenzaron a inquietarse, suscitándose casos de auténtica conmoción, al extremo de proceder algunas personas a suponer la certeza de la presunta “invasión de los marcianos a la Tierra”, y sintiendo la urgencia de protegerse de forma excepcional.

Ciudadano Kane

A sus 17 años, Wells intervino en la obra Romeo y Julieta en un teatro neoyorquino, manteniéndose a lo largo de su vida vinculado con el arte de las tablas. Sin embargo, sería con la transmisión radial de La guerra de los mundos, cuando se convirtió en una figura nacional del espectáculo.

La brusca resonancia de su nombre, atrajo el interés de empresarios del cine, a quienes presentó el guion de El ciudadano Kane, dura crítica a los magnates de medios y cuya proyección, por presión del magnate William Randolph Hearsth -cuyo despotismo empresarial y familiar se retrataba en el filme-, se vio restringida por años en los cines estadounidenses.

Debido a las posturas críticas asumidas por Wells ante instituciones de su país natal, y en el marco de la Guerra Fría, se vio compelido a residenciarse desde 1946 en Europa, acusado de ideas comunistas por el Comité de Investigaciones que presidía el senador J. McCarthy.

Vísperas de Hallowen

En 1938, no obstante los programas económicos y sociales adelantados por el gobierno de F. D. Roosevelt, todavía se sentía en EEUU las secuelas de la Gran Depresión iniciada a finales de la década anterior.

De otra parte, en el marco de una cultura del “aislacionismo” que conjuntamente con temores inducidos acerca de un supuesto “peligro comunista” que tendría como centro la naciente URSS, habría de afirmarse en Norteamérica corrientes de  opinión pública susceptibles de dar crédito al temor  de una eventual invasión por enemigos del país.

Téngase en cuenta asimismo que el país se preparaba para celebrar al día siguiente, 31 de octubre, la fiesta de Halloween. Así, a las 8:00 pm de aquel 30 de octubre de 1938, apostado en el estudio radial con su equipo, Wells, tras las advertencias de rigor al público, se dispuso a escenificar La Guerra de los Mundos.

Dramatización

La obra fue adaptada por Orson Welles para una duración de 50 minutos, durante los cuales el actor describió un ataque de “marcianos” en contra de la Tierra, precisamente dentro del territorio norteamericano, adonde llegan los extraterrestres con sus aparatos y armas ultramodernas.

De este modo, en la víspera de la “Noche de las brujas”, y ya iniciada la dramatización, Wells gira el tono del relato: “Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de último minuto procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago, reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez… Continuaremos informando” (https://www.abc.es). He allí el nudo de la transmisión.

¿Fábula o falsedad?

Esta experiencia expuso por primera vez en la historia, el impacto de los modernos medios de difusión social sobre la mente de las audiencias colectivas y carentes de signo crítico respecto al mensaje.

Cerca de doce (12) millones de personas escucharon el programa. Durante varias horas se congestionaron las líneas telefónicas, y gran número de personas encendía su vehículo para alejarse de la ciudad.

Algunos reportaron “avistamiento” de marcianos. Técnicamente operó la disociación de la percepción y la realidad. Décadas después esta práctica se haría de modo intencional, originando los fake news o falsas noticias.

Sinóptico

1825

Libertador o muerto

Este día María Antonia Bolívar, radicada en Caracas, escribe a su hermano Simón Bolívar, quien se hallaba en Lima (Perú), previniéndole de los requerimientos que se le hacían desde Venezuela para que se coronase como ‘rey de la Gran Colombia’. María Antonia reivindica el glorioso título de “Libertador” y la consigna de “Libertador o muerto” que el héroe había plasmado en su Manifiesto de Carúpano de 1814.

La exhortación de María Antonia Bolívar del 30 de octubre de 1825 respondía a su devoción filial con el Padre de la Patria. Con aguda capacidad para el análisis de la realidad política de Venezuela y guardiana celosa de la gloria del héroe, María Antonia le alertó acerca del proyecto “infame” que le proponían de hacerse coronar como monarca de la Gran Colombia. Tal despropósito se tramaba en la Caracas dominada por el círculo paecista. Ya en 1814 Bolívar había manifestado desde Carúpano “Libertador o muerto (…) No comparéis vuestras fuerzas físicas con las enemigas, porque no es comparable el espíritu con la materia (…) Combatid, pues, y venceréis”.

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