En 1814 unión de Bolívar y Mariño detuvo por varios meses caída de Segunda República

El autor es historiador, docente y abogado.

Néstor Rivero Pérez

El 5 de abril de 1814 se reunieron por primera vez el Libertador Simón Bolívar y el general Santiago Mariño, quien llegó del Oriente al frente de un ejército de más de tres mil hombres. El encuentro, donde ambos compartieron apreciaciones y estrategias para contrarrestar la terrible ofensiva realista contra la Segunda República que encabezaba José Tomás Boves, tuvo lugar en La Victoria.

Escenarios diferentes

Si bien la Campaña de Oriente de 1813 exigió de sus protagonistas -Mariño en primer lugar-, arrojo, habilidad táctica y capacidad de convocatoria de la población -casi al mismo nivel que en el Occidente y Centro del país lo requirió la Campaña Admirable-, se debe puntualizar que el Libertador y los suyos debieron dar cara en el Centro a José Tomás Boves, un enemigo inusual por su influjo sobre la población plebeya y su capacidad para organizar en pocas semanas, nuevas fuerzas que compensaran las pérdidas en los rudos combates de la época, con innegable habilidad militar y talento para ejecutar planes de campaña en escenarios regionales, liderazgo realista del que en Oriente no hubo antecedente: No hubo un “Boves oriental”. Una vez liberadas Cumaná, Maturín y Barcelona entre enero y agosto de 1814, Mariño pudo dedicarse a reforzar posiciones en los territorios bajo su control. Luego, al no surgir dentro de las filas realistas del Oriente una figura de la talla del bravo asturiano, la escalada de los monarquistas en 1814 se dará en dirección del Centro hacia Oriente, obligando a Bolívar a concentrar sus fuerzas en el perímetro Caracas-Puerto Cabello- Valencia-San Mateo. Y ello le impedirá apoyar a los patriotas de Oriente. Así, Mariño, con relativo desahogo y alto grado de nobleza, será quien con algún retardo responda a los llamados del Liberador para que le reforzase en el enfrentamiento en el Centro al enemigo común.

Paralelismo

Bolívar había procurado desde 1813, entablar relaciones y coordinación de planes con Santiago Mariño. Sin embargo este, hombre de un excepcional sentido de la gloria y pundonor militar, en algunos momentos procedió en sus relaciones con Bolívar con espíritu de recelo, quizás bajo la influencia de algunos correligionarios. De otra parte debe recordarse que el héroe caraqueño venía dirigiendo operaciones desde la Campaña del Magdalena, de fines de 1812. Hubo por tanto, al menos hasta 1814, bastante similitud en los méritos bélicos de uno y otro. Grande en muchos sentidos y acreedor a todas las honras patrias por sus servicios inestimables en los años más duros de la Guerra a Muerte, Santiago Mariño no integró el cuerpo de oficiales que acompañarían al Libertador en las campañas del Sur, Perú y Bolivia. La explicación quizás responde a reticencias en la relación, no obstante su desinteresado apoyo al héroe caraqueño en coyunturas dramáticas, como la del sitio realista a la Casa Fuerte de Barcelona de 1817 -donde el oportuno envío de tropa por Mariño, salvó la vida al Libertador-. El héroe de Bocachica afirmó su liderazgo en la región de Cumaná, de donde siempre concitaba apoyo para organizar tropas y recabar avituallamiento.

A recibir al héroe

El 25 de marzo de 1814, con la inmolación de Antonio Ricaurte y la voladura del polvorín patriota de San Mateo, tuvo lugar la jornada más recia de aquella batalla de varios días en torno al ingenio. José Tomás Boves, quien ese día dirigió personalmente a sus hombres y que de no haber sido por el gesto inesperado y patriótico de Ricaurte habría tomado el cuartel general independiente -y liquidado, quizás por décadas, toda opción de Independencia-, ante información de que Mariño con varios miles de efectivos se aproximaba desde Oriente por vía de Guárico, resuelve el día 28 de marzo abandonar el sitio y buscar al jefe oriental. El Libertador, señala Lecuna: “…apenas logradas tan gran ventaja, y dadas las disposiciones indispensables, retrocedió el día 4 a La Victoria, a recibir al héroe oriental”. Como resultado de la cita, se contuvo por varios meses el ataque de José Tomás Boves contra la Segunda República.

Sinóptico

Rómulo Gallegos

El 5 de abril de abril de 1969 fallece en Caracas el novelista Rómulo Gallegos Freire, autor de una extensa obra literaria y figura pública fundamental de la primera parte del siglo XX venezolano, quien sería electo Presidente de la República en 1947, aunque fue depuesto por un golpe de Estado en 1948, antes de cumplir el año de gobierno. Habiendo nacido en 1884 en Caracas, el joven Gallegos, maestro de escuela, comienza a publicar su obra cuentística y artículos, hacia 1909. Y desde entonces se plantea la temática del atraso y la modernidad desde la óptica del civilismo reformador. Doña Bárbara no llegó al mundo con la predisposición de acumular tierras, ni causar daño en la vida de otros. Llegó siendo Barbarita, y en la perturbadora belleza de sus años juveniles -como dice su autor- de “más allá del Cunaviche, de más allá del Cinaruco, de más allá del Meta”, fue víctima de abuso sexual. Y la sonrisa se le turbó por el resto de su vida, transformándose en la “Devoradora de hombres”.

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