Néstor Rivero Pérez

El 25 de mayo de 1825 el Libertador Simón Bolívar, quien se hallaba en Lima, Perú, encontrándose en el pináculo de su gloria como héroe continental, recibió un medallón y trozo de mechón del cabello que había pertenecido al libertador y primer Presidente de Estados Unidos, Jorge Washington, así como un retrato suyo en miniatura, enviado desde Mount Vernon, Virginia, por Jorge Washington Curtis, hijastro del fundador de EEUU.

Paralelos

La iniciativa revelaba profunda admiración de parte de los herederos del general Jorge Washington, por la gesta que cumplió el héroe caraqueño, a quien, en términos románticos, se equiparaba en los cánones de la cultura estadounidense de esos días, con el héroe del Norte, resaltando los paralelos de desinterés personal entre uno y otro; empero sin considerar claro, las hondas diferencias programáticas entre uno y otro respecto a puntos como el abolicionismo o la anfictionía de la América del Sur.

Significados

Para 1825, una fuerte corriente de la opinión pública, estadounidense, veía con suma admiración la figura del Libertador Simón Bolívar y su epopeya independizadora. Todavía en los círculos de poder de la naciente potencia imperial no se configuraba el feroz antibolivarianismo que, a propósito de la convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá y sus proyectos anfictiónicos y abolicionistas, asumiría al año siguiente el entonces secretario de Estado Henry Clay. Amante por excelencia de la gloria y los actos que incitasen emulación y desprendimiento, el Libertador concedía tal valoración a este tipo de hecho que se habituó a dar uso al estuche con el pequeño retrato de Jorge Washington durante las recepciones oficiales en que participaba en Perú, desde ese 25 de mayo de 1825, hasta su retorno a la Gran Colombia. El mismo día de la recepción de los estimables objetos contesta a Jorge Washington Curtis “¿Seré yo digno de tanta gloria? No. Mas la acepto con un gozo y una gratitud que llegarán junto con los restos venerables del padre de la América a las más remotas generaciones de mi patria”.

La Fayette

Gilbert du Motier, marqués de La Fayette, se había enrolado en 1776 al ejército que el rey Luis XVI, de Francia, organizara para combatir en América a favor de la independencia de EEUU y en contra de Inglaterra. Teniendo brillante participación en dicha contienda se convirtió en héroe de los estadounidenses. Así, a medio siglo del enrolamiento, La Fayette es invitado por la Casa Blanca para visitar y recorrer EEUU, y entre los homenajes de que es objeto se encuentra una recepción en Mont Vernon, plantación de la familia Washington-Curtis, donde el hijastro del primer presidente de la Unión, aprovechando que La Fayette proyecta visitar la Gran Colombia para conocer a Simón Bolívar, resuelve enviarle el obsequio. La miniatura, la cual habría de ser utilizada por el héroe caraqueño en ocasiones oficiales, tiene una inscripción en latín que traducida dice “Este retrato del autor de la libertad en la América del Norte lo regala su hijo adoptivo a aquél que alcanzó igual gloria en la América del Sud” (fuente http://www.monedasdevenezuela.com). Entre las personalidades de la época que se sintieron atraídas por las proezas del Libertador Simón Bolívar, como militar y fundador de naciones, destacan muchos de las grandes pensadores de su tiempo, entre ellos el Abate De Pradt, el Conde Enmanuell de Les Cases, ayudante de Napoleón, y quien le remitió su célebre Memorial de Santa Elena, como también el filósofo Jeremías Bentham.

Sinóptico

1810

Revolución de Mayo

Este día el Ayuntamiento de Buenos Aires (Virreinato del Río de la Plata) acordó instalar la Primera Junta de gobierno que habría de sustituir al último virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros. Se pueden establecer dos móviles principales de la Revolución de Mayo: de orden político, y económicos. De las primeras destaca la conciencia territorial y de soberanía política que había prendido en la élite bonaerense. El giro revolucionario y antimetropolitano del movimiento de Mayo, de 1810, está ligado -como recuerda Norberto Galazzo- a la figura de Mariano Moreno, quien sería nombrado secretario de esta Primera Junta. Moreno, con apoyo de Juan José Castelli y Manuel Belgrano, entre los más radicales, había promovido movilizaciones del pueblo bonaerense entre el 18 y 25 de mayo de aquel año 1810. Moreno encabezó a quienes el día 22 rechazaban la designación del virrey Cisneros como jefe de la Junta a que aspiraba el sector cabildeante ligado a los comerciantes de Buenos Aires. La jornada del 22 de mayo dejó ver distintas posturas respecto al destino que debía darse al Río de la Plata, desde quienes propugnaban un gobierno que representase la monarquía española, con el virrey Hidalgo de Cisneros a la cabeza -opinión defendida por el obispo de Buenos Aires, Lué y Riega- y la contraria, de Juan José Castelli, quien propugnó la reversión de la soberanía al pueblo de Buenos Aires.

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