Néstor Rivero Pérez

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El 27 de septiembre de 1821, hace 200 años, con la entrada del general Agustín de Iturbide al frente del Ejército Trigarante, en Ciudad de México, el virreinato de Nueva España se declaró como Estado nacional separado de la monarquía peninsular. Desde ese día hasta hoy, y pasando por el modelo unitario o el federal, los Estados Unidos Mexicanos han mantenido su soberanía frente al resto de los países, si bien México se vio en el siglo XIX agredida militarmente y despojada de amplias franjas del territorio, por su vecino de la frontera norte, Estados Unidos.

De Hidalgo a Iturbide

La Guerra de Independencia de México tuvo su comienzo muy marcado el 10 de septiembre de 1810, fecha en la cual el padre Miguel Hidalgo y Costilla profiere en el atrio de la Iglesia de la población homónima el “Grito de Dolores”. Luego, con la captura y ahorcamiento de Hidalgo -y con los altibajos propios de la contienda que por ese mismo período se daba contra la Corona española a lo largo del continente, que terminó en 1824 en Ayacucho-, los patriotas aztecas sostuvieron sus miras emancipadoras bajo los liderazgos de José María Morelos, Francisco Xavier de Mina, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, entre otros, mantuvieron la llama de la patria hasta que Guerrero pactase con Agustín de Iturbide soslayar antagonismos, y acordarse en un programa de objetivos mínimos para consagrar la independencia de México.

Apodaca y los caudillos en armas

Tras las capturas y ajusticiamientos de los caudillos independentistas Miguel Hidalgo y José M. Morelos durante la implacable gestión virreinal de Félix María Calleja, la Corona designa a Juan de José Ruiz de Apodaca como nuevo virrey de Nueva España (México). Apodaca se instala en el Palacio Virreinal en septiembre de 1816, manteniéndose al frente del gobierno hasta 1820. Su política de contemporización dio resultados, puesto que en el curso de cinco años logró pacificar a 60 mil mexicanos que se habían levantado en armas. Sin embargo, revolucionarios como Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo, entre otros, desatendieron los llamados del virrey, prosiguiendo con sus armas en la mano. Empero, entre 1818 y 1821 han operado cambios en el panorama de la Guerra de Independencia hispanoamericana, que comenzaban a hacerse sentir en la patria de Cuauhtemoc. Al sur del continente triunfaba el general José de San Martín, Libertador de Chile, y quien para 1821, en su carácter de Protector del Perú, estaba al frente del Ejército Unido de los Andes, cuyas unidades batallaban contra las fuerzas del virrey de La Serna. Del mismo ya se sentía en tierra azteca y centroamericana el influjo del Libertador Simón Bolívar, en el tiempo en que se instauraba la Gran Colombia, como producto de la unión de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, y cuya activa diplomacia, su periódico Correo del Orinoco, y su estrategia al frente del Ejército Libertador, comenzaban a dar sus frutos. Y a ello debe sumarse el impacto que produjo en tierras mexicanas la Revolución Liberal del Coronel Rafael del Riego en la Península Ibérica, cuyo pronunciamiento en Cabezas de San Juan (Sevilla) trastornó las expediciones militares fraguadas por Fernando VII en contra de las colonias americanas rebeladas.

De Apodaca a la Independencia

De este modo, Agustín Iturbide, nativo de México, y quien estaba al frente de un grueso contingente del ejército virreinal -y quien desde 1811 había perseguido a los insurgentes-, tras una meditada consideración resolvió llamar al rebelde Vicente Guerrero, cuyo sometimiento con las armas le había sido encomendado, para acordar con este los términos de una independencia con aspiraciones moderadas y los derechos del Clero. Ya en febrero de 1821 Iturbide había formulado el Plan de Iguala, con tres compromisos: Independencia, Religión Católica como credo único, y unión de las clases sociales: En adelante al Ejército se le conocerá como Ejército Trigarante, o de las Tres Garantías. Y con dicho carácter entra a la capital el 27 de septiembre. Ese mismo día Iturbide ratifica la voluntad de independencia del país.

Sinóptico

1821

Hace 200 años murió Luis Brión

El gran benefactor de los patriotas y Almirante de la Gran Colombia venía actuando desde 1811 a favor de la independencia de Venezuela. En los buques de Luis Brión se trasladaron los expedicionarios de los Cayos hasta la isla de Margarita en 1816, y los pertrechos donados por el presidente de Haití, Alexander Petion. Nativo de Curazao, Brión junto con el Libertador dirigió el combate naval de los Frailes de ese año. Su participación personal y sus buques fueron decisivos en 1817 para la toma de Angostura y completa liberación del río Orinoco. Dio cumplimiento a las instrucciones del Libertador entre 1819 y 1820, conduciendo las operaciones navales para la liberación definitiva de Cartagena y del Magdalena.

El agotamiento y la mala alimentación, durante las duras campañas de esos años, le hizo contraer tuberculosis, mal del que falleció un día como hoy.

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