Harry Houdini, el mago del escapismo

El autor es historiador y abogado

Néstor Rivero Pérez

nestor5030@gmail.com

El 31 de octubre de 1926 murió de peritonitis en Detroit (EEUU), Eric Weiss, cuyo nombre artístico, Harry Houdini, es reconocido como el del mayor mago del escapismo en la historia del encierro físico.

En la historia

Autores como Alejandro Dumas, Rafael Sabatini y Gabriel García Márquez entre otros, introdujeron en alguna de sus obras personajes como José Bálsamo, Scaraouche, o Melquíades, respectivamente, quienes cultivan el arte de la magia cada cual a su modo, siendo las “reapariciones” con vida del último de los nombrados, uno de los motivos para que se catalogue la obra garciamarquiana, como puntal del realismo mágico.

En la antigüedad la magia se conectó con el paganismo y la astrología, rescatándose de aquella Edad el nombre de Simón el Mago. El Medioevo europeo guardó la memoria de Merlín. Y durante el siglo XIX, “Hofzinser”, con un claro perfil de ilusionismo en el arte de las cartas, claramente distante del ámbito religioso.

Origen del nombre

Desde sus nueve años Weiss participaba y sorprendía al público con sus trucos en actos circenses. En 1884, luego de leer el libro Memorias de Eugene Houdin, decidió cambiar su nombre real, agregando la letra “i” al final del apellido del autor de las Memorias, un diplomático galo que fue el creador del moderno espectáculo de la magia en su país.

El novel prestidigitador se inscribía en la tradición del también austrohúngaro Johann Nepomuk, quien en el siglo XIX se posesionó como el más grande cartomago de Europa y se dio a conocer con el sobrenombre de Hofzinser.

En el siglo XX se hicieron célebres las figuras de David Mabberg, a quien se conocía como Fu-Manchú, David Frederick Verner, famoso como Dai Vernon y en la actualidad David Copperfield, cuyo nombre de pila es David Seth Kotkin.

Dato común es que todos han tenido a Houdini como su ídolo del espectáculo.

La magia como destino

Houdini hizo de la magia y el ilusionismo, especialmente el escapismo de sitios estrechos o enrejados dentro de los cuales se hacía atar o encadenar, el centro de su existencia. Y ello “gracias a una gran resistencia física que adquirió con una fuerte preparación que consistía en correr y en una severa disciplina de natación; comenzó esta rutina física desde muy temprana edad, cuando ingresó en un club de atletismo, y continuó con ella hasta el final de sus días. Adquirió asimismo una gran erudición en historia de la magia y llegó a acumular una formidable colección” (https://es.wikipedia.org).

Asimismo, desde jovencito, Houdini laboró de cerrajero, aprendiendo los secretos del cilindro, tuercas, resortes y demás piezas minúsculas del cerrojo que, junto a los candados y sus llaves, cuyo conocimiento le permitió tejer la sorprendente hilación de escenas que da genialidad a su espectáculo del escapismo.

Joseph Gabaldá le ha descrito como “ilusionista de gran talento quien supo crear un personaje cargado de misticismo y misterio, y rodear sus espectáculos con un halo de intriga que mantenía al espectador completamente fascinado”.

(https://historia.nationalgeographic.com.es).

Hombre-espectáculo

En distintas ocasiones, tras llegar a una población, antes de iniciar su presentación en locales cerrados, Houdini en la calle desafiaba a las autoridades a que lo detuviesen y esposasen, sosteniendo que de ello ocurrir, escaparía.

Con dominio sorprendente de sus músculos y hábil empleo de su ropa interior y excepcional histrionismo para centrar las miradas, lograba manipular diminutas herramientas ocultas, liberándose y produciendo gran sensación entre los asistentes.

Zafarse de una camisa de fuerza, ser sumergido boca abajo y con pies y manos atadas, en un acuario al que se cubre con cortinajes, para reaparecer a poco sonriente, constituyeron números que cimentaban su nombre en el arte de mantener en vilo la capacidad de asombro de todo espectador.

Se cuenta que en una ocasión retó al sheriff del lugar a que le encerrara en su cárcel con grilletes en pies y manos. Pocos minutos después se escapaba tan pancho. Estas cosas llenaban las portadas de los periódicos y hacían su figura cada vez más grande. “Cero inversión, máxima publicidad” (https://www.atrapalo.com).

Sinópticos

1942

Nació Alí Primera

El Cantor del Pueblo vino al mundo en Coro (Edo. Falcón), falleciendo en Caracas en 1985, a sus 43 años de edad. Dotado de una potente voz, Alí Primera desechó ofertas para lucrarse del canto en forma comercial.

Su elevada sensibilidad y solidaridad ante el drama humano que padecía su patria, le llevó a enarbolar las banderas del canto protestatario radical, honrando a su vez motivos típicos de la tierra venezolana.

Al lado de Casas de Cartón, Tin Marín y Canción Bolivariana, rasgó su guitarra con creaciones propias dedicadas a Luis Mariano Rivera, Cruz Salmerón Acosta, así como a la “Mamá Pancha” de su lar nativo y al río Cunaviche.

Falleció a consecuencia de un accidente de tránsito. En vida y luego de su desaparición, su voz simbolizó y simboliza la irreverencia social y solidaria, a la vez que búsqueda de identidad cultural que transmite su mensaje al rasgueo de la guitarra, con su especial facultad para conmover a quienes les acompañan o colocan uno de sus discos, como militantes o simples admiradores de su arte.

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