Socialismo y Comunismo PDF Imprimir E-mail
Ramón Losada Aldana
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

En el artículo anterior (30-5-10), respondiendo a la petición de un lector, nos referimos a las diferencias entre la sociedad socialista y la sociedad comunista. Ahora bien, ¿qué decir de las similitudes, de los rasgos comunes? Quizá por ahí hemos debido comenzar, pero fue distinta la solicitud recibida.
Como hemos dicho, Marx y Engels concentraron sus trabajos e investigaciones en la caracterización, crítica y transformación de la sociedad existente, la sociedad capitalista. El espíritu científico de aquellos magnos creadores conducía a esta actitud y a ocuparse mucho menos de los rasgos de sociedades todavía inexistentes, aunque Lenin ofrece aportes muy importantes en este último sentido.
En todo caso, la sola circunstancia de que la sociedad socialista constituya la primera fase de la comunista, conforma una evidencia de que ambas comportan rasgos comunes. De ahí, pues, la primera característica compartida consiste en que ambas integran etapas de una misma formación: la formación comunista. Por otra parte, tanto en una como en otra sociedad, la base económica está dada, principalmente, por la propiedad social de los medios de producción, aunque tal característica tiene mucho mayor ámbito en la sociedad comunista.
La finalidad de la producción social es también propia de los dos sistemas. En éstos opera la satisfacción más completa de las necesidades de la población. Ello sin olvidar los diferentes principios distributivos que les son característicos. De igual modo, también corresponden, tanto a una como a otra sociedad, el racional y lógico manejo del proceso productivo, es decir, la planificación.
Suelen sumarse otras semejanzas. Tanto en el socialismo como en el comunismo predominan las relaciones de solidaridad y ayuda mutua, aunque ello se profundiza en el segundo. También les son comunes la aparición del hombre nuevo, a pesar de que éste llegue a su desarrollo máximo en la sociedad comunista.
En las anteriores consideraciones subyace la idea del paso del capitalismo al socialismo, pero es de notable trascendencia estratégica, especialmente para Venezuela y los procesos revolucionarios que se desarrollan hoy en Nuestra América, la posibilidad contemporánea de obviar el tránsito directo capitalismo-socialismo y recorrer la vía inmediata de sociedades no capitalistas, propiamente dichas, a realidades socialistas, como lo ha destacado Lenin.
Los anteriores son, predominantemente, planteamientos teóricos. Características de lugar y tiempo irán imprimiendo verificaciones y particularidades, gracias a la práctica como criterio de la verdad.
Es de observar que en el curso polémico del presente proceso bolivariano, la consideración de las referidas afinidades y diferencias es realmente inexistente. En no poca medida las características del socialismo, fantasmagóricamente, aparecen borrosas, escurridizas, asuntos sujetos a misteriosos inventos futuros, tal como un inaprensible amasijo de topías y utopías.
Continuaremos.