José Martí y su último desembarco en Cuba

El autor es historiador, docente y abogado.

Néstor Rivero Pérez
nestor5030@gmail.com

El 6 de abril de 1895, el Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, procedente de Santo Domingo y acompañado del general Máximo Gómez, desembarca en la localidad de Cabo Haitiano (Haití), como parte de los preparativos para la inminente expedición a su natal Cuba. En esta última isla, estaba a punto de reiniciarse la Guerra de Independencia contra España. A la semana siguiente de su llegada a Cabo Haitiano, Martí y Gómez llegan a las costas de Cuba, para integrarse a las fuerzas mambises que al machete combatían contra el ejército español. Martí, impaciente por participar en combate, habría de sucumbir el 19 de mayo siguiente, cuando ha de recibir el balazo fatal en la acción de Dos Ríos.

Manifiesto de Montecristi
La abnegada y constante prédica por la independencia de su amada Cuba, sostenida desde los 14 años de edad y que le acarrearon presidio y exilio, a la par de los lauros que obtenía en Europa y América por su depurada obra literaria y periodística, convirtió a José Martí en la

figura cimera del movimiento emancipador de la Cuba que guerreaba contra el régimen colonial español. Así, encontrándose el 25 de marzo de 1895 con el general Maceo en tierra dominicana, Martí suscribirá el Manifiesto de Montecristi, llamamiento al levantamiento armado en la Mayor de las Antillas.

En Cabo Haitiano
En distintas oportunidades el autor de textos como Nuestra América, La edad de oro y el poemario Versos sencillos, había visitado esta localidad haitiana, refiriendo de la misma sus impresiones: “La ciudad es activísimo puerto, donde entran y salen barcos y goletas desde todo el Caribe”. Encontrándose Martí y sus conmilitones bajo el acecho del espionaje español, debían tomar las mayores previsiones para resguardar sus proyectos revolucionarios a favor de Cuba. Así, desde Cabo Haitiano se mantienen a la espera del mejor momento para la incursión revolucionaria sobre su patria insular. De este modo Martí y

Gómez, junto a otros patriotas cubanos, aprovechan un torrencial aguacero “para tirar un bote al agua… lo que les permitió llegar cerca de las 10:00 de la noche (del 11 de abril de 1895) a tierra cubana por el lugar conocido como Playitas de Cajobabo” (http://cubacoopera.uccm.sld.cu). Una nueva etapa comienza con dicho arribo. Siete años después culmina la guerra, con derrota del dominio español y la entronización en Cuba de una nueva presencia imperial, la de EEUU, cuya hegemonía dentro de la isla se mantendrá

hasta 1959, año en que triunfa la Revolución Cubana.

Martí escritor
Solamente con su pluma José Martí habría de consagrar su nombre como uno de los más reputados estilistas del siglo XIX hispanoamericano. Con la rara virtud de hacerse entender de la gente sencilla, a la par que utilizaba en sus párrafos metáforas para develar sus ideas y narrar circunstancias, su prosa era reconocida en los salones literarios de su época. Todavía hoy se lee con agrado las páginas de La edad de oro, las crónicas que hizo publicar en periódicos de Nueva York, México o Buenos Aires o Montevideo.

Es proverbial la entrada que da a su texto Tres héroes, en el cual, al referirse a Simón Bolívar -de quien se consideraba una especie de hijo adoptivo, Martí en tercera persona ofrece la vista emocional de su propio azoro por acercarse a la Plaza Bolívar de Caracas, capital que visitó en 1881: “Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba a donde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo.

El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a todos los que pelearon como él porque la América fuese del hombre americano. A todos: Al héroe famoso, y al último soldado, que es un héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria” (http://www.josemarti.cu).

Sinóptico
1794
Abreu e Lima

Este día nació en Recife, estado de Pernambuco (Brasil) José Ignacio de Abreu e Lima, prócer de la Independencia de Venezuela y Nueva Granada, insigne defensor de Bolívar en los años postreros de este, y primer difusor en el continente de las ideas socialistas que para entonces se inspiraban en el utopista Charles Fourier. Abreu se abrió paso durante su juventud como militar. Y así le conoció el Libertador a partir de 1818. Sin embargo, también sabía el héroe caraqueño de los talentos de Abreu como hombre de pluma.  A partir de 1850, en Brasil, Abreu en plena madurez se dedica a escribir y difunde el ideario socialista inspirado en Charles Fourier. Publicó Compendio de la historia de Brasil, El socialismo, además de artículos para periódicos. Fundaría un consultorio homeopático de atención gratuita “para los pobres”. José Ignacio Abreu e Lima fallecerá en 1869, defendiendo la libertad de cultos

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