Las desigualdades en la humanidad se han profundizado

Alberto Vargas

@albertovargas30

Hay que evitar que los dogmas que encasillan a las mujeres y hombres continúen generando ceguera para no percatarse de lo que sucede en el mundo al desafectar a un buen grueso de la especie humana de la realidad.

Para que se tenga una idea de cómo la pobreza pulula en la humanidad, el capitalismo salvaje acentuó en los últimos años la desigualdad, hasta el punto que 2.150 multimillonarios poseen más riquezas que 4.600 millones de personas, es decir, más del 60% de la población mundial; y de esa riqueza acumulada, 8 ricachones acumulan más fortunas que 3 mil millones de almas.

Los elevados índices de inequidad y pobreza fueron interpretados en el pasado como resultado de la insuficiencia en la tasa de crecimiento económico, que crecía poco con relación a la tasa de crecimiento de la población, que crece mucho más.

Si bien es cierto que hay una relación de correspondencia estadística entre la tasa de crecimiento económico y la reducción de la desigualdad requerida para alcanzar ciertas metas relacionadas con la pobreza, no hay evidencia de que económicamente el crecimiento y la reducción de la desigualdad se sustituyan.

Por el contrario, en general todo indica que los elevados niveles de desigualdad son un obstáculo para el logro de un crecimiento dinámico.

Sin ir más allá, más de la mitad de los hogares viven en la pobreza y cerca de un tercio en situación de pobreza extrema.

Además, la difícil situación económica de la mayoría de los países en los últimos dos años seguramente han deteriorado esas cifras.

A los infortunados se les plantean por lo menos tres problemas básicos: a) nutrición insuficiente, mala salud y servicios educativos deficientes; b) escasas oportunidades de empleo productivo; y c) bajo grado de organización para promover efectivamente los intereses colectivos.

A este maltrecho escenario se agrega el cambio climático que constituye la principal amenaza al pleno ejercicio de los derechos humanos.

Conforme a los estándares internacionales de derechos humanos, la acción climática debe tener en cuenta y asegurar el respeto, la protección y la realización de los derechos de todas las personas, en particular las más vulnerables (otra utopía).

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