Al borde de una guerra mundial
Germán Saltrón Negretti
EEUU y sus lacayos comenzaron con la desestabilización de Yemen, Sudan, Túnez, Egipto y Libia; continúan con Siria y ahora van por Irán. Cuando se trata de intervención utilizan un mismo plan para desestabilizar a los países previamente seleccionados por sus posiciones geopolíticas.
Amenazan a sus gobiernos y si no se pliegan a sus peticiones incitan a desordenes y levantamientos públicos, provocando la violencia ocasionando heridos y muertos. Atacan a las minorías religiosas, en especial a los cristianos, y el resto del trabajo lo realizan los medios de comunicación magnificando y tergiversando a la opinión pública mundial.
Intervienen después las Naciones Unidas con su Consejo de Seguridad (CS) solicitando la misma para implantar reformas democráticas y liberar al pueblo de los gobiernos corruptos. Caso Libia, donde bombardearon durante ocho meses destruyendo y asesinando al pueblo indefenso, le arrebataron sus reservas internacionales y su petróleo.
Quieren hacer lo mismo con Siria solicitando la destitución de Bashar al Assad, pero se encontraron con la actitud digna de Rusia y China, que han vetado su resolución injerencista. Pero al mundo lo inquieta que EEUU e Israel amenace con atacar unilateralmente a Irán que posee un potencial militar avanzada con una población de 74 millones de personas.
Irán es una potencia en materia militar y preparada para la guerra como lo demostró en la guerra contra Irak hace tres décadas y recientemente en los ejercicios en el golfo Pérsico con misiles de corto y largo alcance. De allí las sanciones económicas de EEUU y los países europeos para asfixiar a Irán económicamente, cuyas reservas internacionales son apetecidas tanto como su petróleo.
EEUU tiene dos portaviones nucleares en el golfo Pérsico, preparados para un enfrentamiento destinado a impedir el cierre del estrecho de Ormuz por Irán, por donde pasa el 40% del petróleo diario a los consumidores mundiales. El ataque a Irán por Estados Unidos o Israel daría inicio a una guerra nuclear de la cual no habrá vencedores, porque el invierno nuclear va a impedir todo vestigio de vida en el planeta Tierra.

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