Néstor Rivero Pérez

nestor5030@gmail.com

El 22 de octubre de 1871 falleció en Londres (Reino Unido) Roderick Murchison, geólogo, paleontólogo y naturalista, cuyos estudios sobre las características y disposición de distintos tipos de rocas que se agrupan en un orden formando al paso de miles y/o millones de años sendas capas, le permitieron llegar a la conclusión de que en su origen geológico el planeta azul ha recorrido varios períodos, cuya duración se mide por centenares y decenas de miles de millones de años.

Estratigrafía

Ya en el siglo V aC Teofrasto aludía a la erosión y “traslado fluvial de sedimentos”, dos formas que tiene la naturaleza terrestre para agrupar material geológico. Ya a mediados del siglo XVII científicos europeos ponderaban la noción acerca de que el subsuelo estaba formado por capas, oleadas de material del propio interior de la Tierra que tras sedimentarse se veía recubierto, al paso de millones de años, por nuevas capas surgidas principalmente del magma, que en forma de lava emerge a la superficie en medio de la actividad volcánica, para enfriarse y solidificarse. Uno de los primeros grandes geólogos de la historia, Georges Cuvier (1769-1832), se percató de la presencia de fósiles marinos en las distintas capas de subsuelo que le tocó examinar, concluyendo en que “Los cambios en la altura de las aguas observables por la sucesión de estratos (desgarramientos, enderezamientos e inversiones de capas más antiguas) se debían a súbitas catástrofes o revoluciones” (http://roble.pntic.mec.es). Y la estratigrafía de otra parte se aviene con la teoría de la evolución de las especies formulada por Charles Darwin en 1859.

Eras geológicas

Los expertos concuerdan en la existencia de grandes etapas en la historia del planeta Tierra, teniéndose el precámbrico como el largo período anterior a la solidificación de la superficie del planeta. Con su paulatino enfriamiento vendrán las eras geológicas: Paleozoico, mesozoico y cenozoico.

 

Silúrico y devónico

Y a la clasificación de las eras geológicas, así como a la revolucionaria idea darwiniana de evolución de las especies, contribuyeron los estudios que desde 1818 adelantó hasta su muerte Roderick Murchison, tanto en su natal Escocia, Gales y los Alpes, como en Rusia y otras regiones de Europa sobre las que escarbó y tomó muestras. Así, tras 21 años de anotaciones, correcciones y constatación, ha de publicar en 1839 su principal obra El Sistema Silúrico, que trata del período geológico homónimo, delimitado por “una serie de formaciones, cada una de ellas repleta de restos orgánicos distintivos (…) junto con… los campos de carbón que cubren las formaciones en el sur de Gales y de los condados de la frontera inglesa” (http://diccionario.sensagent.com). Dicho trabajo fue seguido por otro sobre el sistema devónico.

Cinco grandes extinciones

Años después Murchison daría continuación a este trabajo con un segundo trabajo sobre el Sistema Devónico, con base en observaciones y datos sobre capas geológicas que recogió al sur de Inglaterra y Alemania, habiendo sido al final de su vida, fundador de la cátedra de Mineralogía y Geología en la Universidad de Edimburgo. La obra de Murchison ha contribuido al estudio y comprensión de los fenómenos que hoy se conocen como “las grandes extinciones”, la primera de las cuales ocurrió precisamente en el silúrico, hace 440 millones de años y que acabó con el 60 por ciento de las especies vivas de la Tierra; y la segunda en el devónico, hace 360 millones de años, la cual liquidó el 70 por ciento de la vida sobre el planeta. Luego de la extinción del devónico vino la del pérmico, hace unos 260 millones de años, que puso fin al 95 % de la vida en la Tierra. La extinción de los dinosaurios, la cuarta, entre el triásico y el jurásico, ocurrió hace 210 millones de años. Y la última y la “más famosa de todas porque con esta desaparecieron los dinosaurios” (https://www.vix.com), la cual tuvo lugar hace 60 millones de años, entre el cretácico y el terciario.

Sinóptico

1993

Luis Felipe Ramón y Rivera

Este día falleció en Caracas Luis Felipe Ramón y Rivera, iniciador de los estudios de etnomusicología en Venezuela, compositor, poeta, cronista de tradiciones folclóricas del país y docente universitario. Ramón y Rivera fue violinista y autor de los reconocidos valses Brisas del Torbes -emblema musical del Estado Táchira-, y Lejanía; compuso además Matinal, Tierra andina y canciones infantiles, así como Golpe de estribillo y otras piezas para piano, como Joropo y Tierra andina. En cuanto a su nutrida vertiente de investigador, escribió unos treinta textos. Fue precursor de la etnomusicología en Venezuela. Don Luis Felipe “se dedicó a componer música popular y a sus actividades musicológicas, primero en el Servicio de Actividades Folklóricas y luego en el Instituto del Folklore. Fundador de la Orquesta Típica, fue iniciador de varias publicaciones periódicas abocadas al estudio del folclor y del Museo Nacional del Folklore (http://www.sacven.org).

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