Simón Bolívar, grande con la espada y la palabra

El autor es historiador, docente y abogado.

Su pieza hoy concita la atención.

Néstor Rivero Pérez

nestor5030@gmail.com

El 15 de febrero de 1819, hace 201 años, el Libertador Simón Bolívar hizo lectura de la pieza oratoria que le consagró como el gran estadista suramericano, al proponer la creación de la Gran Colombia, la abolición de la esclavitud y la educación popular como reivindicaciones que debían dar a la nueva república su proyección en el curso de los siglos. El Libertador también presentó con su discurso, un proyecto de Constitución y propuestas sobre la Cámara de la Moral y la Cámara de la Educación.

Contienda y Congreso

La segunda parte de 1818 Bolívar, tras el desastroso resultado de la Campaña del Centro, transcurrió la mayor parte del tiempo en Angostura, reorganizando sus fuerzas, acopiando recursos, entrenando y recibiendo voluntarios británicos que se integraban al ejército republicano, a la par que dando funcionalidad institucional al nuevo Estado, la Gran Colombia, que por entonces obtenía sus recursos más seguros de la propia Guayana. De las Misiones del Caroní se extraían productos agrícolas, cuero de ganado y mulas, para venderlas en el Caribe y adquirir con dicho dinero armas y pertrechos para la guerra.  Y al mismo tiempo Bolívar maduraba su pensamiento constitucional, que se plasmaría precisamente el 15 de febrero de 1819 ante el Congreso Constituyente a instalarse ese día.

Institucionalidad

Desde finales de 1817 figuras como Fernando Peñalver, José Blanco White y otros, sugerían al Libertador la conveniencia de convocar un Congreso para dar legitimidad a su poder y para sostenimiento de la naciente república. Bolívar instaló en 1818 el Consejo de Gobierno y llamó a elecciones de los diputados en los territorios por entonces liberados. Estos representantes iniciarían sus funciones el 15 de febrero, precisamente con carácter constituyente, por lo que el Libertador, al concluir la lectura de su discurso, entregó el mando y se retiró a su casa de habitación. Los constituyentes no admitieron la renuncia de Bolívar y este fue llamado a rejuramentarse ante la plenaria, como Presidente de la República en guerra.

Pieza oratoria

Todos los críticos coinciden en que el discurso constituye lección de sintaxis, estilo y dominio del tropo, alegorías, metáforas, símiles, metonimia y otras figuras de pieza cimera tanto por la forma como por el contenido. Allí expone ideas centrales como la de unir en un solo Estado, la Gran Colombia. Tres ideas emergen como cardinales de dicha alocución: La unión de Venezuela y Nueva Granada con Ecuador, para constituir una nación unitaria; la abolición de la esclavitud y el programa regenerador contenido en sus propuestas de una Cámara de la Educación y otra de la Moral.

En el mando

Con el discurso, Bolívar aspiraba transmitir a los diputados y al resto de la población su conciencia de hombre republicano, al referirse a la no prosecución del poder en sus manos. Sabe que habla para la posteridad y que debe dar lecciones como estadista respetuoso de la voluntad popular. Así, dice: “Al transmitir á los Representantes del Pueblo el Poder Supremo que se me había confiado, colmo los votos de mi corazón, los de mis conciudadanos y de nuestras futuras generaciones, que todo lo esperan de vuestra sabiduría, rectitud y prudencia”. Dicha renuncia no le fue aceptada.

Sinópticos

1776

Nace Thomas Malthus

Reconocido como uno de los primeros teóricos de la demografía, hizo popular la teoría de la renta económica. Publicó su obra Ensayo sobre el principio de la población, que si bien mantuvo gran influjo en los sectores ilustrados de los siglos XIX y XX, hoy cuenta con muchos objetores. Se denomina malthusianismo la tesis según la cual “la capacidad de crecimiento de la población responde a una progresión geométrica: Mientras que el ritmo de aumento de los recursos para su supervivencia solo lo puede hacer en progresión aritmética (…) de no intervenir guerras, pestes, etc, el nacimiento de nuevos seres mantiene a la población en el límite permitido por los medios de subsistencia, en el hambre y en la pobreza”.

1811

Nació D. F. Sarmiento

El autor de Facundo Quiroga. Civilización y barbarie, y Recuerdos de provincia, fue educador, militar y dirigente político. Presidió Argentina entre 1868 y 1874. Ejerció como gobernador, ministro y senador de su país, Argentina. Difundió la filosofía política del positivismo respecto a que los problemas de nuestras sociedades se resolvían llevando la civilización al campo para erradicar la barbarie. No obstante tal tesis, obvia la concentración de la tierra en pocas manos, y el despojo de la masa campesina y analfabeta por el propietario feudal. De otra parte, manejaba con gracia la prosa, en que se sobrepone al pesado párrafo decimonónico. Sin practicar de otra parte la concisión, Sarmiento mantiene, la atención del lector. De él dirá Unamuno: “El escritor en lengua castellana más hondamente castizo en el siglo pasado”.