La Manipulación Psicológica de la oposición


Juan Carlos Toro H.

jc_caracas@hotmail.com

El trágico suceso acontecido el domingo 12 de junio en el Rodeo I tras una disputa por el dominio de dicho centro penitenciario, dejó un saldo de 22 privados de libertad muertos y una veintena de heridos (según cifras oficiales). Este lamentable hecho provocó la rápida reacción por parte del gobierno nacional con la intención de imponer el estado de derecho en estos centros penitenciarios y preservar los derechos humanos de los internos. Esta situación también generó la automática reacción de los sectores opositores apoyados por sus más efectivos y poderosos aliados ideológicos; los medios de comunicación privados.

Como era de esperar, los sucesos acontecidos durante los últimos días en los centros de reclusión Rodeo I y II han generado un incremento cada vez mayor de la manipulación mediática, política y emocional por parte de la oposición venezolana. Este sector, como ya es costumbre, no ha desperdiciado tiempo ni esfuerzos para utilizar a su favor cualquier coyuntura que les genere un poco de “oxígeno” al eterno y agónico padecer político que viven en su triste y decadente presente.

Si bien es cierto que el sistema penitenciario en Venezuela, hasta el día de hoy, fue un tema pendiente por resolver del Gobierno Bolivariano, pero no está demás aclarar y recordar que el mismo no es una consecuencia de las políticas aplicadas por este gobierno durante su mandato. Contrario a esto, el sistema penitenciario nacional es en si un fiel reflejo de las secuelas de un sistema capitalista imperante en la sociedad venezolana durante décadas y que a pesar del proceso revolucionario en construcción, este se resiste a ser erradicado para siempre debido a diversos factores y actores políticos que no desean que este sea extirpado de raíz.

Gran parte de los miles de venezolanos y venezolanas que hoy en día se encuentran privados de libertad son además victimas del sistema neoliberal que se instaló en Venezuela durante décadas y causó estragos, incrementando las desigualdades sociales hasta su máxima expresión, haciendo a los ricos cada vez más ricos y a los pobres cada vez más pobres.

Cabe mencionar también que no solo los privados de libertad han sido victimas de un sistema político neoliberal putrefacto, también lo han sido una parte importante de los cuerpos policiales de nuestro país, en donde la dignidad de la persona se ha relegado a un segundo o tercer plano, provocando la degeneración del ser humano como tal, el cual en muchos casos solo tiene un precio y no un valor.

 Otra vez el oportunismo político y la manipulación mediática

Como ya es costumbre, la oposición venezolana en su desesperación por la falta de argumentos políticos para presentarse como una alternativa política seria y creíble para la sociedad venezolana, ha insistido en utilizar nuevamente la coyuntura y la tragedia buscando algún dividendo político que permita revertir sus constantes desaciertos en esta materia.  

Desde que se empezó a llevar a cabo el proceso de desarme en el Rodeo I y II, se ha podido observar a los medios de comunicación privados junto a algunos diputados opositores desplegados en las afueras de estos centros de reclusión, cual hienas acechando a su presa, esmerándose en dar una “información” distorsionada de los hechos que se han estado desarrollando en el lugar. Estos personajes tienen como objetivo principal el generar un clima de caos generalizado dentro de la sociedad venezolana, direccionando sus “dardos” especialmente hacia las familias de las personas privadas de libertad y la opinión pública.

 Evidentemente toda acción de los sectores opositores está previamente planificada en técnicas y procedimientos psicológicos especiales que buscan influir en la mente humana, a través de la manipulación de la opinión pública. Este tipo de agresión psicológica y de control mental se realiza de una forma esquematizada. De hecho existen antecedentes de institutos internacionales tales como: el Instituto Tavistock de Relaciones Humanas (Inglaterra) y sus sucursales en EE.UU. junto a sus colaterales y subsidiarias tales como la Rand Corporation, el Centro de Investigación Stanford, el Instituto Hudson, la Fundación Heritage. Todas estas instituciones se dedican a la investigación de técnicas para quebrar las condiciones de fortaleza de las personas, de forma tal que queden incapacitadas o condicionadas, para que de esta manera puedan ser fácilmente manipulados por los “operadores”.

Frente a este panorama real, el llamado fundamental es a no subestimar a la oposición venezolana, simplemente porque el apoyo material e intelectual que ese sector posee, proviene principalmente de agentes externos que son inmensamente poderosos y no escatiman en invertir tiempo ni recursos en la lucha para alcanzar sus objetivos, y en Venezuela sabemos muy bien cuales son.

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