A propósito de la final del fútbol

Estaban allí, demostrando que no hay ninguna superioridad de quienes así lo pretenden y se aprovechan del poder para imponerse por la fuerza y el control mediático

Este domingo 19 de julio, cuando se daban los pasos últimos para el juego final del mundial de fútbol, escribí: «Veo a dos equipos que hablan similar idioma, del mismo origen en buena parte, disputando la final del fútbol mundial en territorio norteamericano». Y agregué: «Ello tiene su connotación especial, en estos tiempos de atropello a nuestra gente, en aquel país».

Concluía que tal cosa podría servir para reiterarle a los supremacistas de EEUU, que nos deben respeto, que deben cesar su agresión hacia nuestros pueblos, y un llamado para que nosotros también nos hagamos respetar.

Hoy, esa apreciación cobra más fuerza, porque aun cuando ganó un equipo europeo, se trató de un hispanoparlante, generador de un idioma predominante en nuestra América, el que habla una inmensa mayoría de esas personas emigradas hacia aquel país del norte, que son objeto de los más brutales atropellos por parte de quienes se abrogan la condición de raza superior. El segundo lugar lo ocupó otro equipo de similar condición, aun cuando se pretendan imponer barreras políticas a esa condición general.

Allí, entre los campeones, no puede ocultarse una condición étnica general presente en la península ibérica, proveniente de África, de siglos anteriores y de más reciente data. Y entre los subcampeones, hay una condición inmediata de ser sudamericanos y de que sacaron a relucir una pancarta sobre un hecho, lo de las Malvinas, que orientó en su momento la condición latinoamericanista de los argentinos, cuando comprobaron cómo el colonialismo europeo de los ingleses recibía el respaldo de los neocolonialistas del imperialismo norteamericano, que sigue siendo el mismo hoy en día.

Y estaban allí ambos equipos, ambos conjuntos de hombres, aupados por el sentimiento de millones de seres humanos, orgullosos de haberse convertido en los mejores de esta confrontación deportiva, puesta en la cancha con el vigor y la inteligencia de todos ellos.

Estaban allí, demostrando que no hay ninguna superioridad de quienes así lo pretenden y se aprovechan del poder para imponerse por la fuerza y el control mediático. Es una lección que debemos aprender también todos nosotros y nosotras, incluyendo aquellos y aquellas que se sienten inferiores realmente y buscan arrastrarse ante quienes pretenden erigirse como amos del mundo.

El autor es periodista

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo último

En Ciudad Caribia sigue avanzando construcción de Campamentos Transitorios Unifamiliares (+Galerías)

Este martes 8 de septiembre, trabajadores compartieron con Diario VEA imágenes de cómo va la obra. En ellas se aprecian las labores que se realizan en varias de las terrazas, que albergarán a miles de familias víctimas del doble terremoto.

Venezuela: Petróleo sin cuentos

Hay momentos en la historia en los que toca pensar con cabeza fría y Venezuela vive uno de ellos.

¡Conducir no es un juego! CPNB hace llamado a la conciencia

Resaltan que los accidentes en moto representan un porcentaje de las cargas mayores de lesionados en los hospitales.

Reactivada ruta ferroviaria entre Chivacoa y Barquisimeto

Cuenta con cinco estaciones: Chivacoa, Sabana de Parra y Yaritagua, en Yaracuy, y San Jacinto y Zona Industrial en Barquisimeto, estado Lara.