A pocos días de haberse registrado el doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5, la señora Ana María López se encuentra albergada en la Ciudad Vacacional Los Caracas. Asegura que allí está segura, resguardada y recibiendo todas las atenciones necesarias. Sin embargo, el dolor y la incertidumbre golpean constantemente su estado de ánimo, por no saber aún la suerte que corrió su padre, cuando el doble sismo arremetió contra el pueblo guaireño.
Ella conforma un grupo de 946 personas que son atendidas actualmente en ese complejo vacacional inaugurado en diciembre de 1954, bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Allí duerme bajo un techo seguro, se le brinda alimentación, atención de salud y psicoemocional. También puede disfrutar de espacios de áreas recreativas concebidos para todos los afectados por el movimiento telúrico que golpeó de manera violenta la región guaireña.
Narra para Diario VEA que su grupo familiar está integrado por su madre, padre, sus dos hijos y su hermano. Vivían en Tanaguarena, parroquia Caraballeda, en el edificio OPP 25 de la Gran Misión Vivienda Venezuela, y afirma: «De manera constante nos hemos acercado al lugar para buscar a mi padre, que se llama Ascensión José López, y no lo hemos conseguido».

Ese 24 de junio, ella se encontraba trabajando y minutos después del sismo se trasladó a su casa para conocer cómo se encontraba su familia. «Cuando llegué observé que todo el edificio se había venido abajo». Señala que su mamá se salvó porque se encontraba cuidando a sus hijos en el apartamento de una de sus hermanas, que vive en otra torre cercana al edificio que colapsó.
–¿Dónde se encontraba su padre al momento de producirse el temblor?
-Él se encontraba solo. Un vecino me dice que mi papá estaba entrando a planta baja cuando comenzó a temblar. No sabemos si le dio tiempo de llegar a la casa. Los grupos de rescate y nosotros ya llegamos a la losa que le corresponde al apartamento. Hemos cubierto gran parte de lo que quedó y no aparece. No sabemos si habrá quedado por el lado de las escaleras.
Seguidamente comenta que lo que más anhela en estos momentos es conocer lo ocurrido con el señor Ascensión José López. «Todos los días nos vamos al edificio OPP 25 para seguir cavando y buscándolo entre los escombros. Regresamos en las tardes y al amanecer nos vamos de nuevo para hacer lo mismo juntos con los rescatistas y la gente del Ministerio de Obras Públicas y Servicios».
En cuanto a su permanencia en la Ciudad Vacacional Los Caracas asegura la señora López: «Realmente ha sido muy buena. Aquí están de forma permanente pendiente de nosotros. Aquí nos sentimos seguras y hasta el presente nada nos ha hecho falta. La atención ha sido excelente. No obstante, nos atormenta no conocer qué ha ocurrido con mi papá. Hasta que no sepamos lo ocurrido no tendremos consuelo».
Sus declaraciones las ofreció para este portal mientras esperaba su turno para inscribirse en el Registro Único de Vivienda, cuya jornada comenzó el día anterior y finalizó la tarde de este jueves 23 de junio. Sobre ese proceso dijo: «Tenemos la esperanza y fe que a través de este mecanismo tendremos nuevamente un hogar y seguiremos adelante».
En su opinión no parece que haya pasado un mes exactamente desde que se presentó la tragedia. Agrega que han sido días muy difíciles para miles de familias del estado La Guaira. Sin embargo, considera que «pese a todos los sufrimientos que hemos vivido, qué rápido ha pasado el tiempo. En todos nosotros aún persiste la esperanza que todo cambiará para bien. También queremos conocer a ciencia cierta qué ocurrió con mi papá, independientemente de lo que sea».
«No perdemos la fe de encontrarlo ni tampoco dejarnos vencer por lo que actualmente vivimos. Con fe y esperanza seguiremos adelante viviendo en familia», dijo Ana María López.



Gracias a ciudad vacacional los Caracas por hospedar tantas personas, sin duda ques sin el apoyo de organizaciones como esta la situación seria mucho más difícil. Esperemos en Dios que esta situación sea más llevadera y encuentren concilio en actividades y eventos para distraer tanta pena.
Gracias diario Vea por tan genuina labor.
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