¡Armando el p..! La número tres en el poder de EE. UU. llegó a Taiwán (Ver video)

Nancy Pelosi arribó junto a una comitiva. La Cancillería del Gigante Asiático protestó la llegada. Foto @SpeakerPelosi

VEA / Yuleidys Hernández Toledo

La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, hizo caso omiso a las advertencias del gobierno de la República Popular China, y este martes 2 de agosto llegó a Taiwán, en lo que sería la primera visita oficial a esta región de China de un funcionario del cargo del ala demócrata. El Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático protestó el arribo de la estadounidense y su comitiva.

Pelosi, la tercera persona más importante en la política estadounidense, después del presidente y el vicepresidente, justificó su acción asegurando que “nuestra visita es parte de nuestro viaje más amplio al Indo-Pacífico, incluidos Singapur, Malasia, Corea del Sur y Japón, centrado en la seguridad mutua, la asociación económica y la gobernabilidad democrática», reza un comunicado emitido por el Congreso gringo en su página web.

En el texto, Pelosi y la delegación que la acompaña, asegura que «nuestras conversaciones con los líderes de Taiwán se centrarán en reafirmar nuestro apoyo a nuestro socio y  en promover nuestros intereses compartidos, incluida la promoción de una región del Indo-Pacífico libre y abierta. La solidaridad de Estados Unidos con los 23 millones de habitantes de Taiwán es más importante hoy que nunca, ya que el mundo se enfrenta a una elección entre la autocracia y la democracia».

China protesta

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China condenó «severamente» el arribo de Pelosi a Taiwán. En este sentido, reiteraron que el viaje de la alta funcionaria estadounidense infringe la soberanía y la integridad territorial del país, al tiempo que representa «una seria violación» del principio de una sola China y de los tres comunicados conjuntos entre Washington y Pekín, refiere Russia Today.

Pekín considera a Taiwán como parte irrenunciable de su territorio e insiste que cualquier negociación con la isla que pase por encima del gobierno central, viola el principio clave de su política de una sola China.

El ministerio aludió al «firme compromiso» de más de 1.400 millones de ciudadanos chinos para «salvaguardar decididamente» la soberanía de su nación. «No se puede desafiar la voluntad del pueblo y no se puede invertir la tendencia de los tiempos», señala el texto. En esta misma línea, acentuó que el país «definitivamente tomará todas las medidas necesarias» para garantizar su soberanía, mientras que «todas las consecuencias que se deriven de ello deberán ser asumidas por la parte estadounidense y las fuerzas separatistas» de Taiwán, agrega el mencionado medio.

Asimismo, instaron a Washington a dejar de «jugar la carta de Taiwán» y de usarla como herramienta de contención, ya que la cuestión de la reincorporación de la isla es un asunto «puramente interno» para Pekín.

Asuman las consecuencias

Más temprano, Hua Chunying, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, manifestó que EEUU debe asumir toda la responsabilidad por escalada de tensiones entre ambos lados del estrecho de Taiwán.

Su comentario se dio, luego de que el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, dijera que el Congreso de Estados Unidos es un poder independiente y equivalente del gobierno, y que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, tomará sus propias decisiones sobre si visita o no Taiwán. «En consecuencia, si la presidenta de la Cámara decide hacer la visita y China intenta crear algún tipo de crisis u otro tipo de escalada de las tensiones, eso sería totalmente responsabilidad de Beijing», dijo Blinken, cita la agencia china Xinhua.

Ante ello, el portavoz de la cancillería china, remarcó que «La presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense es la tercera funcionaria de mayor rango en el gobierno de Estados Unidos. De ninguna manera se trata de un acto no oficial que la presidenta de la Cámara visite Taiwán utilizando un avión militar estadounidense».

Dijo además en rueda de prensa que «las declaraciones de Blinken llamaron negro a lo blanco, demostrando una vez más la mentalidad hegemónica y la lógica mafiosa de algunas personas en Estados Unidos de que ‘yo puedo provocarte a voluntad, pero tú no puedes oponerte ni defenderte'».

La portavoz indicó que el principio de una sola China es una norma básica ampliamente reconocida para las relaciones internacionales y un consenso universal de la comunidad internacional. «Es sobre la base del principio de una sola China, que China ha establecido lazos diplomáticos con 181 países, incluido Estados Unidos», agrega la mencionada agencia.

Desde finales de julio comenzó a circular las intenciones de Pelosi de visitar Taiwán, no obstante, el último día de ese mes, en un comunicado de prensa la oficina de la funcionaria informaba que su viaje incluía «Singapur, Malasia, Corea del Sur y Japón», pero no se menciona a Taiwán.

China ha reiterado en varias ocasiones que la pretensión de Pelosi socavaría seriamente la soberanía y la integridad territorial de China, y que el país norteamericano asumiría las posibles consecuencias. En relación al tema, el presidente de China, Xi Jinping, declaró el jueves 28 de julio durante una conversación con su homólogo estadounidense, Joe Biden, que «los que juegan con fuego se prenderán fuego a sí mismos», refería el sábado 30 de julio RT.

Origen del conflicto China-Taiwán

La antigüedad del conflicto entre China y Taiwán data de la época de la guerra civil, que entre 1946 y 1949 y abarca tres aspectos para el gigante asiático.

«Primero, el de Taiwán es un problema dejado por la guerra civil de China y un puro asunto interno de China. El primero de octubre de 1949 se fundó la República Popular China; tras su derrota, una parte de militares y funcionarios administrativos del Kuomintang se refugiaron en Taiwán, donde establecieron un régimen separatista mediante las fuerzas armadas, con el apoyo del gobierno de Estados Unidos. De tal modo, el problema de Taiwán es, en primer lugar, un asunto de relaciones entre el gobierno de la República Popular China -único gobierno legítimo que representa a toda China con la capital en Beijing- y las autoridades de Taiwán, asunto que debe ser resuelto por los propios chinos de ambos lados del estrecho de Taiwán», refería en 2014 la embajada China en Uruguay en su página web

«Segundo, el de Taiwán es un asunto que está relacionado con la salvaguadia de la soberanía estatal y la integridad territorial, el mantenimiento de la dignidad nacional y la oposición a la intervención externa por parte del gobierno y pueblo chinos», agregaba la embajada.

Como tercer punto, señalaba que el problema de Taiwán «significa esencialmente una lucha entre el separatismo y el antiseparatismo y una lucha en pro y en contra de la «independencia de Taiwán», cuyo punto esencial es la lucha por una sola China y por las «dos Chinas». El gobierno y el pueblo chinos se adhieren al principio de una sola China, se oponen resueltamente a todo complot por separar el país y la nación, y rechazan con firmeza todo intento por crear «dos Chinas» o «una China y un Taiwán» o buscar la ‘independencia de Taiwán'».

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