Néstor Rivero Pérez

nestor5030@gmail.com

El 6 de enero de 1752, hace 170 años, nació en Caracas Baltasar de los Reyes Marrero, quien fuera el introductor de la enseñanza científica en la Universidad de Caracas, primera Casa de Estudios para la licenciatura y doctorado, creada en la Venezuela colonial. Este innovador personaje falleció en Caracas en 1809.

 

Datos

Las páginas que retratan de mejor modo la actuación y significado de Baltasar de los Reyes Marrero en el desenvolvimiento de la universidad venezolana, quizá son las escritas por Ildefonso Leal (1932/2015), autor de la más completa investigación sobre la historia de la Universidad Central de Venezuela, A sus doce años, Marrero ingresó al seminario Santa Rosa, y a los 21 obtuvo el grado de Maestro de Filosofía, Teología y Latinidad.

 

Retar prejuicios

Marrero, sacerdote y catedrático, cobra significación en la historia educativa del país, por cuanto en una época en la cual predominaba la visión de la universidad como centro de repetición de los antiguos cánones de la escolástica medieval, el tomismo y dogmas aristotélicos, este caraqueño osó retar prejuicios de sus colegas, al incluir la aritmética, el álgebra y la geometría, concebidas como fundamentos de la Física, y cuya introducción realizó en los salones de la vieja casona de San Francisco, en Caracas.

 

Aristóteles impugnado

En un medio, el universitario venezolano del siglo XVIII, en el cual se veía como blasfemo a quien simplemente impugnase tesis aristotélicas, por mucho que estas contuvieran equívocos, y pese a que muchas de las mismas venían siendo refutadas en Europa desde los días de Galileo Galilei, resultaba muy extraño que el impugnante fuese un miembro del clero, como era el Maestro Marrero.

 

Ciencia y oscurantismo

La querella en que se vio atrapado el Maestro Marrero y que le acarrearía graves consecuencias pecuniarias, expresaba las dificultades de todo gran hombre que aspira colocar la verdad sobre bases éticas, científicas y filosóficas -un nuevo paradigma-, partió de sus críticas tanto a lo que se enseñaba, como al modo en que se hacía. Numerosos catedráticos no concebían que se insertase aritmética, álgebra y geometría en los estudios universitarios.

 

La verdad con evidencias

Alarmados sus oponentes ante los asertos de Marrero, según los cuales “Aristóteles, ni para tratar la Sagrada Escritura es útil” y que el debate en torno a “nombres y otras ridiculeces” debía superarse -así como que “la verdad debe demostrarse con evidencias ciertas”-, le acusaron de sedicioso y se le abrió juicio, obligándole en 1790 a renunciar a sus cátedras.

Ilustre Fundador”

No obstante haberse empobrecido pecuniariamente por las altas costas procesales en el juicio que sus adversarios le entablaron por sus innovaciones, este impulsor de la cultura y el saber obtuvo alguna reivindicación cuando, en 1801, recibió de la Corona los nombramientos de Maestrescuela y Cancelario de la misma universidad, a cuya cátedra le obligaron a renunciar años atrás, por celo e incomprensión de sus contradictores. Ya afirmada la independencia, con la reforma de los Estatutos de la Universidad en 1827 y a dos décadas de su muerte, esta casa de estudios “le reconoció como Ilustre Fundador de la Filosofía Moderna en Venezuela”.

La generación… de la independencia”

“Las enseñanzas de Marrero contribuyeron… a formar la generación de los intelectuales de la independencia. En la Universidad de Caracas se formaron nombres… sobresalientes en el desarrollo republicano de Venezuela, Francisco José Ustáriz, Juan Germán Roscio, Felipe F. Paúl, José Cecilio Ávila, Juan Antonio Rodríguez Domínguez, Miguel José Sanz, Tomás H. Sanabria, Baltasar Padrón… ¿No es esto suficiente para reconocer la labor de Marrero y sus discípulos?” (Ildefonso Leal)

 

Sinóptico

1821

Simón Bolívar y su entrada triunfal

El 6 de enero de 1821, a un año y medio de la victoria de Boyacá y antes de dar inicio a la Campaña de Carabobo, el Libertador Simón Bolívar se vio recibido con alborozo por la población de Bogotá. El héroe caraqueño se aprestaba para llevar la guerra en dos escenarios: Uno, al oeste de Nueva Granada, para dar culminación a la independencia de Venezuela; y dos, al sureste de la Gran Colombia, en Pasto y Ecuador, hacia donde debía marchar el joven general Antonio José de Sucre. Bolívar va a Bogotá para asegurar los recursos que el Nuevo Reino debía aportar a las otras secciones en campaña. El Libertador no olvida contactar viejos amigos. Así el 10 de enero de 1821 dirigirá emotiva carta a Vicente Rocafuerte, patriota quiteño a quien conoció en 1804 durante la estadía de ambos en París, cuando Bolívar, de la mano de don Simón Rodríguez recorría Europa. Rememorando su tiempo europeo Bolívar le dice: “¿Se acordará Ud que soy un antiguo amigo? Siempre me he acordado que Ud lo es mío (…) Ud debía ser el hombre de la naturaleza, como yo lo he llamado”. El héroe caraqueño le informa su propósito de pasar al Ecuador para dirigir las operaciones bélicas “(…) Estoy en marcha para Quito y Guayaquil”.

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