Alberto Vargas

@AlbertoA.Vargas2

Las venezolanas y los venezolanos estamos obligados a nutrirnos de la Doctrina Bolivariana, de ahí como una contribución este artículo bolivariano.

En fecha 6 de septiembre de 1815, en la Carta de Jamaica, Simón Bolívar ofrecía este parte sobre Venezuela:

«En cuanto a la heroica y desdichada Venezuela, sus acontecimientos han sido tan rápidos, y sus devastaciones tales, que casi la han reducido a una absoluta indigencia y a una soledad espantosa; no obstante, que era uno de los más bellos países de cuantos hacían el orgullo de la América. Sus tiranos gobiernan un desierto; y solo oprimen a tristes restos que, escapados de la muerte, alimentan una precaria existencia; algunas mujeres, niños y ancianos, son los que quedan. Los más de los hombres han perecido por no ser esclavos, y los que viven combaten con furor en los campos y en los pueblos internos, hasta expirar o arrojar al mar a los que, insaciables de sangre y de crímenes, rivalizan con los primeros monstruos que hicieron desaparecer de la América a su raza primitiva. Cerca de un millón de habitantes se contaba en Venezuela; y, sin exageración, se puede asegurar que una cuarta parte ha sido sacrificada por la tierra, la espada, el hambre, la peste, las peregrinaciones; excepto el terremoto, todo resultado de la guerra».

Este escenario que ofrece el Libertador sobre nuestra martirizada Patria es una muestra del espejo histórico que ha padecido el pueblo venezolano.

Bolívar en estos tiempos apocalípticos que ha generado el capitalismo salvaje y amenazan toda forma de vida en nuestra Madre Tierra, como lo certifican la historia y la ciencia, surge como el guía ante la barbarie que está devorando al planeta.

El Libertador, una figura de primer orden dentro de la universalidad del mundo, elaboró toda una filosofía, una doctrina humanista que hoy retumba, pues responde al ideal para la transformación de la estructura del orden mundial.

Su revolución independentista y proyectos acerca del porvenir de la Patria Grande, como hombre militar y de Estado, teórico constitucionalista, visionario, lo consagran por sus escritos políticos, para asentar las bases de una existencia política viable y duradera para las naciones que aun anhelan un mundo desprovisto de carencias para una vida digna.

Unos de sus pilares fundamentales para la paz, y la mayor suma de felicidad posible, se encuentran recogidos en el Discurso de Angostura (1819), allí expuso:

«El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política», para abolir la turbidez en la política antiética neoliberal cuyo signo es el dominio supremo de los pueblos.

Todas y todos debemos insistir sobre el estudio y la profundización de la Doctrina Bolivariana.

Bolívar, un hombre que se nutrió intelectualmente con los más grandes de las ideas universales como él mismo lo confiesa en una carta a la que alude a M. de Mollien por la forma injusta que lo trataba «este francés que quizá: no haya estudiado tanto como yo a Locke, Condillac, Buffon, Dalembert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseaun, Voltaire, Rollin, Berhot, y todos los clásicos de la antigüedad, así como filósofos, historiadores, oradores y poetas; y todos los clásicos modernos de España, Francia, Italia y gran parte de los ingleses, y otros como Fergurson, Benthan y Constant. Por lo que, es de creer que en Caracas o San Mateo no me habrían nacido las ideas que me vinieron en mis viajes, y en América no hubiera tomado aquella experiencia ni hecho aquel estudio del mundo, de los hombres y de las cosas que tanto me han servido en el curso de mi carrera política…».

He aquí al hombre que luchó con la espada y la pluma para independizar a NuestraAmérica. En 20 años combatió férreamente 300 años de colonialismo y realizó una revolución que fue el suceso de mayor trascendencia que registra la historia de nuestro hemisferio.

Su acción militar y política abarcó 6 millones de kilómetros cuadrados. Liberó cinco naciones, recorrió 123 mil kilómetros a caballo, es decir, cabalgó media vuelta a la Tierra, en aras de la libertad de la «América meridional» como él la llamó.

Su ideal de libertad lo escribió en 92 proclamas, redactó 10 mil cartas en varios idiomas, y su ejército nunca invadió solo liberó pueblos.

Es el hombre más prominente del siglo XIX, por eso Simón Bolívar ha sido el primero en la historia de la humanidad al que se le ha atribuido el título de Libertador.

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