La gente decente tiene la responsabilidad de combatir las mentiras, lo que ahora llaman fake new; es decir, hay que estar todos los días librando una batalla contra la maquinaria infernal de los influencers, mercenarios a sueldo de quienes pretenden destruir a Venezuela.
La semana pasada, los enemigos de nuestra Patria se dedicaron a lanzar la falsa noticia sobre la supuesta contratación por parte de la Asamblea Nacional del economista Steve Hanke, quien fue asesor del expresidente Carlos Menem, cuya política económica provocó el colapso de la economía argentina.
En la sesión extraordinaria de nuestra única y legítima Asamblea Nacional, del pasado viernes 21 de agosto, el presidente Jorge Rodríguez desmintió de manera categórica que el Parlamento haya contratado al economista Hanke, y calificó esta nueva maniobra de “falsedad, absoluta y absurda”, toda vez que la política económica es competencia exclusiva del Ejecutivo y del Banco Central de Venezuela, y anunció que se realizará una investigación sobre este caso, a fin de determinar las responsabilidades y esclarecer cómo se originó esta versión falsa.
La repetición intensa de una noticia falsa no la convierte en verdad, pero más de uno “cae por inocente”, por lo que resulta útil reflexionar sobre este breve texto de la filósofa Hannah Arendt:
“Mentir constantemente no tiene como objetivo que la gente crea una mentira, sino garantizar que ya nadie crea en nada. Un pueblo que ya no puede distinguir entre la verdad y la mentira, no puede distinguir entre el bien y el mal. Y un pueblo así, privado del poder de pensar y juzgar, está, sin saberlo ni quererlo, completamente sometido al imperio de la mentira”.
La mentira se combate con la verdad, y tal y como lo expresó el filósofo Antonio Gramsci: “La verdad es siempre revolucionaria”.
El autor es periodista y diputado a la Asamblea Nacional
IG daza_roy


