En esta Pascua, en medio de una crisis global, se celebra el 22 de abril el Día Internacional de la Madre Tierra, proclamado por la ONU en 2009. El lema central este año es “Nuestro poder, nuestro planeta«. Resaltando la importancia de las energías renovables y la acción colectiva para construir un futuro sostenible y equitativo.
Somos Tierra que piensa, siente, ama y cuida, comenta Leonardo Boff: No estamos sobre la Tierra, sino que somos parte de ella. La Tierra es sujeto de derechos y la humanidad debe cambiar su relación de explotación por una de mutualidad duradera.
Es abogar por desarrollar empatía y espiritualidad para superar la crisis social y ecológica, yendo más allá de la visión puramente económica.
Como medio de salvación de la tierra, se invoca la ecología. No solo en su sentido manifiesto y técnico, como administración de los recursos naturales, sino como una visión alternativa del mundo, como un nuevo paradigma de relación respetuosa y sinérgica con la Casa Común considerada como un superorganismo vivo (Gaia) que se autorregula.
La Tierra debe ser amada, cuidada y fortalecida. No puede ser amenazada, eliminada o transformada en mercancía y puesta en el mercado. Por lo tanto, la Madre Tierra es sujeto de dignidad y portadora de derechos.
La destrucción de todo fundamento de la vida social, termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios intereses y provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente.
Hacemos un llamado de alerta para detener la autodestrucción humana, la misma debe ser atendida tanto por la acción solidaria de comunidades de buena voluntad, como de Estados responsables y de organismos multilaterales con visión ética global. En este tiempo de resurrección, tenemos que bajar a la Tierra de la cruz y resucitarla.
La autora es presidenta de Fundalatin


