El poder blando, power soft que dijo Winston Churchill, es un elemento altamente poderoso, más útil que hacer guerra. Mediante el power soft, dijo Churchill, podemos influir la opinión pública en otros países, y creó el gran instrumento de Gran Bretaña, el Brithis Council.
Francia tiene Alianza Francesa, Alemania tiene el suyo, y en general, el país que quiere influir sobre otro, crea su organismo cultural para el caso. Y usa la cultura para penetrar la mente de quienes quiere convertir en sus súbditos, o en sus servidores. Pero también, además de los instrumentos culturales, hay otros mecanismos. Por ejemplo, el de la “ayuda”.
Mediante la “ayuda humanitaria” cuando hay tragedias, como terremotos, hambrunas, incendios, lluvias, o cualquier otra tragedia, natural o no natural, se realiza la penetración fácil, suavecita, y es bienvenida, pues se necesita. Lo vemos bastante en África, o en Haití.
Mediante esos mecanismos, también se practica el poder blando, la penetración, el posicionamiento, el control de las mentes; también mediante la instalación de poderosas redes de comunicación, a bajo precio o gratis, como “ayuda humanitaria” y, luego, quedamos atrapados.
Hay países cuyos gobiernos se aprovechan de esos eventos para penetrar las mentes de quienes quieren controlar, para tomarles el territorio, o los recursos naturales, para colocarlos en minusvalía. Venezuela hoy tiene ese peligro, pues es un país sometido a más de 1.000 medidas coercitivas, tiene su territorio azul tomado por una potencia nuclear, y tenemos una tragedia inmensa causada por el doble terremoto. ¡Presa fácil!, dijo Pedro Navaja, el de la canción de Rubén Blades, y le salió una sorpresa, aprovechada por otro personaje de la canción.
Debemos ser conscientes de eso, para evitar lo que les ocurrió a los troyanos, a quienes sus enemigos, los griegos, le regalaron un caballo, hermoso, grandísimo; y como sabemos, el caballo, muy pesado como era lógico, iba cargado de soldaos, y en la noche, salieron, atacaron, asesinaron a los soldados troyanos y tomaron a Troya.
Tengamos cuidado, que a Venezuela no les metan un caballo de Troya usando la “ayuda humanitaria”, por ejemplo, o la conquisten con “regalos”, o cualquier otro mecanismo. Venezuela tiene mucho por lo cual es apetecida. Seamos “vivos”, no nos dejemos “cuentear”, “endulzar”, para poseernos.
El autor es matemático


