Cuando el 11 de abril, Chávez fue derrocado y luego el 13, con la unidad cívico-militar, lo recuperamos, Chávez regresó con un crucifijo en la mano y llamó al diálogo, a deponer actitudes de lado y lado, a rectificar de lado y lado, tanto el gobierno como la oposición.
Chávez dio el ejemplo siendo el primero en estar dispuesto a reconocer errores. Muchos de los cercanos colaboradores de Chávez, y muchos de los seguidores en el país, pensaron que Chávez se acobardaba, que lo habían doblegado y no les gustó.
En el campo opositor igualmente, creyeron que Chávez se rendía, o que no podía hacer otra cosa, hasta hubo uno que dijo que Chávez tomaba esa actitud y esa conducta porque el mundo militar se lo imponía. Todos hemos visto en estos 24 años posteriores lo que ha ocurrido. Aquí estamos. Recordemos eso.
Hoy también dialogamos, con la confianza en nuestra fuerza, con la paz y la soberanía en la mente y en la acción. El chavismo gobierna y dialoga, conserva firme el poder en medio de las dificultades y dialoga, como lo hizo Chávez, como lo hizo Maduro, sin complejos y sin temores.
El chavismo gobierna con Delcy como la presidenta encargada, el chavismo dialoga y sigue en el poder. ¡Y punto en boca!, como dicen en España.
El autor es matemático


