Luis Zárraga

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Con el lauro de Gabriel Boric en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Chile, la izquierda evidenció que sigue su avance indetenible por el continente, lo que demuestra que estamos ante un cambio de ciclo histórico.

Boric, con apenas 35 años, dijo en las palabras de su primer discurso que fue una limpia victoria la lograda, frase que parangonó a Salvador Allende, cuando en 1970 expresó esa frase en su primera alocución como mandatario electo.

Hoy día Boric afirmó: “Esta noche debemos y merecemos celebrar, y lo haremos con tranquilidad. Los invito -como se invitara hace muchos años- a que vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada. Les pido que cuidemos este triunfo y que desde mañana tendremos mucho para trabajar, para reencontrarnos, sanar heridas y caminar juntos hacia un futuro mejor”.

Medio siglo antes, Allende realizó su primer discurso como presidente electo, el 4 de septiembre de 1970. En dicha ocasión, el presidente socialista hizo un llamado a sus adherentes para que celebraran el triunfo: “Les digo que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada”.

Con antelación, Boric, cuando ganó las primarias presidenciales del pacto Apruebo Dignidad tras conocerse los resultados, celebró el triunfó y musitó: “No le tengan miedo a la juventud para cambiar a Chile”, citando también al expresidente socialista Allende.

Desde su comando, el parlamentario, para esa fecha, hizo una referencia al último discurso de Allende. “Desde esta posición, que asumo con un tremendo honor, les quiero decir a quienes aún dudan, que lucharon desde octubre en adelante y vienen luchando desde años para cambiar este modelo: acá van a encontrar las puertas abiertas. Y como hace muchos años dijo en un discurso de despedida de un compañero presidente que hoy nos reverbera en la memoria: mucho más temprano que tarde, en todas las regiones de Chile, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre y la mujer libre para construir una sociedad mejor”.

Ahora en su primer discurso público tras imponerse al ultraderechista José Antonio Kast con el 55,8 % de los votos, el exlíder estudiantil aseguró que su compromiso «es cuidar la democracia todos los días» y agradeció a los otros seis candidatos que compitieron en las elecciones.

«El futuro de Chile nos necesita a todos del lado de la gente, y espero que tengamos la madurez de contar con sus ideas y propuestas para comenzar mi gobierno», mencionó.

Boric reiteró, como hiciera a la hora de depositar su voto en la mañana y en su conversación con el presidente saliente, Sebastián Piñera, que será «el presidente de todos los chilenos y chilenas», tanto de quienes votaron por su proyecto como de quienes eligieron otra alternativa o no concurrieron a votar.

Reconoció que los tiempos que vienen «no son fáciles» y que su gobierno deberá «hacer frente a las consecuencias sociales, económicas y sanitarias de la peor pandemia», pero que irán avanzando «con pasos cortos, pero firmes».

Hizo bandera por la «cohesión social» para un «desarrollo verdadero y sostenible», por el «respeto a los derechos humanos», las mujeres, las «disidencias y las diversidades», una salud «que no discrimine entre ricos y pobres», «pensiones dignas», facilidad de acceso a la vivienda y los servicios básicos y el fortalecimiento de la educación pública.

También tuvo palabras para el narcotráfico y la violencia, a los que quiere combatir, y el cambio climático, al que también dará pelea porque «no es una invención».

«Desde luego, no todo puede hacerse al mismo tiempo y tendremos que priorizar para ir logrando avances que nos permitan mejorar», consciente de que con un Congreso en el que ni la izquierda ni la derecha tienen mayorías claras, se tendrá que ir avanzando a base de «acuerdos amplios».

El joven Gabriel será el presidente más izquierdista desde el gobierno del derrocado Salvador Allende (1970-1973) y el primero que no forma parte de los dos grandes bloques desde el retorno a la democracia en 1990. Su victoria fue celebrada por cientos de miles de personas en el centro de Santiago y por millones en otros países de Latinoamérica y el mundo, que ven con ansiedad de cambio el futuro por devenir en nuestras naciones.

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