Alberto Vargas

El cambio climático se está convirtiendo en un escenario ambiental, cuya acción está determinando en la dinámica de los espacios intervenidos por el hombre, y por tanto, el territorio venezolano está inmerso en esa configuración. Sin embargo, las respuestas teóricas y prácticas para comprender y sobrellevar estos cambios han sido un tanto limitadas, a pesar de los estudios llevados adelante, sobre todo son restringidas las investigaciones en términos de las dimensiones socio-económicas y políticas, y ello se evidencia en el país. Hoy en día, y en opinión de los expertos, el problema es particularmente grave, ya que se están presentando eventos extraordinarios, y Venezuela dado el manejo que hace de las políticas actuales ambientales sugiere que estamos en una situación que nos ubica en una deriva en la participación, cuando se comparan los lineamientos mundiales que abordan el cambio climático global. El cambio climático es un hecho, por lo que se debe tomar en cuenta desde el punto de vista geográfico, dados sus impactos. En nuestro caso, se ha considerado como una de las adversidades, su incidencia en la población y su salud, a causa de las situaciones que derivarían de la modificación de los grandes patrones naturales que caracterizan nuestro entorno terrestre.

El Estado venezolano tiene la obligación y debe poner la voluntad de actuar en cumplimiento de sus responsabilidades establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y sobre todo porque son de interés nacional, para lo cual hay que generar ideas, innovar, emprender dinámicas a partir del trabajo de grupos interdisciplinarios que estén dirigidas a crear propuestas y acciones para conformar un marco jurídico e institucional que haga viable una política que aborde lo climático de manera coherente, impulsar el fortalecimiento del conocimiento sobre el evento, las estrategias que deberían llevar a mecanismos de adaptación que se enmarquen en la política de ordenación territorial, y todo en función del desarrollo sustentable nacional, de manera que se aseguren las condiciones apropiadas de salud o calidad de vida de la población venezolana, todo además enmarcado en los grandes acuerdos internacionales, para hacer efectivas sus acciones en este sentido.

Sobre el tema, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó un informe que demuestra que las emisiones de gases de efecto invernadero resultantes de las actividades humanas son responsables del calentamiento del planeta en unos 1.1° grados centígrados entre el período 1850-1900 y el presente. Más alarmante aún: predice que, a este ritmo, durante los próximos 20 años la temperatura global continuará recalentando al planeta en otros 1.5° centígrados o más. El VI Informe de Evaluación del Panel IPCC fue elaborado por 200 expertos de más de 65 países quienes trabajaron sobre la base de 14.000 publicaciones científicas. Desde su creación en 1988, el IPCC ha publicado cinco informes de evaluación científica y numerosos estudios especiales. Es el principal órgano internacional para la evaluación del cambio climático. Fue creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial.

En otro orden de ideas, la especialista en materia ambiental, Mónica Bruckmann, en un estudio sobre los recursos naturales en Nuestra América, apuntó “nuestra mayor fortaleza radica en ser la región del mundo con el mayor reservorio de recursos naturales, muchos de ellos considerados de importancia estratégica por las grandes potencias económicas, industriales y militares, en cuyos territorios esos recursos escasean al punto de convertirse en problema de ‘seguridad nacional’, con todas las delicadas implicaciones que esto comporta”, pues sabemos que las prácticas imperialistas, además de depredadoras son apocalípticas, ahí está el cambio climático que ha generado el capitalismo salvaje. América Latina está en el ojo del huracán imperial.

Es la zona que más oxígeno provee (40 % del oxígeno del mundo) y la que absorbe una mayor cantidad de dióxido de carbono, por eso, y con sobrados méritos, se le denomina el «pulmón del planeta». Nuestra América no es poca cosa en la lucha mundial por los recursos y de allí la prioridad estratégica geopolítica de EEUU por asegurar su control, cosa que se le ha complicado por los gobiernos revolucionarios que configuran lo que los ideólogos de Washington denominan el «eje del mal», o «el arco de la inestabilidad regional». Como parte de la guerra planetaria por los recursos naturales EEUU reforzó su presencia militar con el establecimiento de siete bases militares en Colombia, asimismo, tiene presencia en Panamá y en Curazao.

Luego en esta vorágine imperialista, el cambio climático es uno de los mayores problemas que afecta actualmente al planeta, esta situación transciende lo ambiental y debe ser considerada en sus dimensiones éticas, humanas, socio-económicas y políticas. Es, de hecho, una de las manifestaciones más claras de la crisis del capitalismo como sistema depredador de la naturaleza que hace imposible una vida sana, plena, solidaria y en paz sobre la Tierra. Asimismo, se traduce en una dimensión de la crisis ambiental global generada por patrones de producción y consumo insostenibles, particularmente en los países desarrollados, los cuales tienen una responsabilidad histórica en su generación. Por consiguiente, solo la modificación de estos patrones constituye una solución verdadera y perdurable a la crisis ambiental y por consiguiente a la crisis del clima.

Para contrarrestar esta debacle contraria a toda forma de vida en el planeta Tierra, el último objetivo histórico del Plan de la Patria incorpora el ecosocialismo como elemento fundamental del socialismo Bolivariano frente a la crisis del sistema depredador, insostenible ecológica y socialmente del capitalismo salvaje.

1 pensamiento sobre “Entretelones del cambio climático

  1. Felicitaciones por el contenido coherente y acertado del artículo sobre las incidencias de la acción humana en el acelerado deterioro climático. En mi opinión, una herramienta importantísima para el establecimiento de responsabilidades para sector público y privado por daños al ambiente es la jurisdicción penal ambiental especializada (LOA), la cual aún no está instaurada en nuestro país, con una mora que lleva 16 años, lo que ha permitido que las emisiones de gases, desechos químicos, quemas de desperdicios, tala de árboles, entre otros factores, se continúen realizando en forma indiscriminada, sin control y violando toda la normativa proteccionista en materia ambiental que tiene Venezuela. Quizás es uno de los pocos países del mundo que posee una amplia normativa en este tema, pero su aplicación se desvanece en distintas competencias y jurisdicciones porque nunca se ha considerado la protección ambiental como una acción judicial principal para ser activada en forma inmediata, sino todo lo contrario, se sigue considerando acción accesoria, subsidiarias, subordinada al derecho del sujeto que ejerce la acción, esto considero se debe al desconocimiento de «la integridad ambiental», cuya protección, resguardo y cuidado atañe como deber a cada ser humano en su espacio o hábitat.

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