Médicos y pacientes ecuatorianos protagonizaron este miércoles una movilización en rechazo a la crisis que atraviesa el sistema sanitario. Convocada por la Federación Médica Ecuatoriana (FME), la protesta partió desde el Hospital Pablo Arturo Suárez, en Quito. Los galenos cuestionaron la inacción estatal y las «cuotas políticas» en la gestión sanitaria del Gobierno de Daniel Noboa.
Los manifestantes portaron lazos negros como símbolo de indignación ante la falta de insumos básicos, las condiciones precarias en la red hospitalaria nacional, el deterioro general de la atención, la promoción de funcionarios no competentes para dirigir instalaciones sanitarias y los despidos injustificados de miles de médicos. De acuerdo con la FME, han producido hasta 1.200 despidos entre médicos, enfermeras y personal administrativo para finales de mes.
Santiago Carrasco, presidente del gremio médico, calificó la situación como crítica. El representante señaló que el sistema sanitario ha superado la etapa de «terapia intensiva» para entrar en un «estado terminal», al que describió como «estado de morgue» en la salud pública.
Entre las principales denuncias destacan los recientes recortes de personal, incluyendo despidos de médicos y enfermeras, a pesar de la evidente falta de talento humano.
De acuerdo con la cirujana oncóloga Verónica Chávez, la crisis es inédita en las últimas tres décadas. Hoy el sistema de salud opera con apenas un 54 % de abastecimiento de medicamentos, acumula miles de cirugías represadas —más de 23.000 en el Ministerio de Salud y alrededor de 15.000 en el IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social)— y mantiene a pacientes esperando meses, incluso años, por tratamientos básicos.
Esto agudiza la vulnerabilidad social, con un aumento de la mortalidad y enfermedades prevenibles a causa de la deficiente calidad asistencial.
La jornada de protesta ocurre tras la designación de Jaime Bernabé como nuevo ministro de Salud por el presidente Daniel Noboa. Su nombramiento reemplaza la gestión temporal de la vicepresidenta María José Pinto, quien recibió duras críticas por la inacción estatal frente a la crisis.
La llegada de Bernabé ha generado controversia debido a que, horas antes de su designación, presentaba impedimentos legales para ejercer cargos públicos por deudas con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Esta inhabilitación fue levantada de forma expedita por el Ministerio de Trabajo, lo que el sector médico denuncia como falta de transparencia.
El gremio de profesionales de la salud exige el cese de las «cuotas políticas» en la gestión sanitaria y anunció que se sumará a las movilizaciones del próximo 1 de mayo. Los médicos piden soluciones urgentes a la profunda crisis que enfrenta el sistema sanitario de Ecuador.


