Hugo Chávez, llegó a los corazones de los venezolanos y las venezolanas, tras 40 segundos que el gobierno de Carlos Andrés Pérez le dio a través de los medios de televisión, con la intención de mostrar a un hombre derrotado.
Lo que pasó fue que millones de personas vieron solo dos cosas, a un hombre inquebrantable asumiendo la responsabilidad y la frase que sembró de esperanzas a la Patria, «por ahora».
Hoy sabemos que hay una corriente política ideológica del pensamiento chavista, un legado que más temprano que tarde se convertirá en una filosofía, de estudio obligatorio.
Las tres raíces donde creció su amor por la patria y sus ciudadanos, terminó absorbiendo su pensamiento humanista y libertario, para convertirlo en esa cuarta raíz que nadie podrá exterminar, como han manifestado algunos enemigos del pueblo.
La dignificación de los excluidos de siempre, dando a cada quien según sus necesidades, pero además demandando de cada quien según sus capacidades, marcaron una ruta por dónde transitar para afianzar la soberanía y la autodeterminación del pueblo, del que nunca se sintió extraño. Jamás se refirió al pueblo sin ubicarse dentro de esa masa humana de sentires y pensares.
Hugo Chávez, el Comandante Supremo, el Gigante Invicto, el hombre que se hizo lluvia para bañar a su pueblo con su amor infinito, se volvió millones de hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, que jugando, estudiando, trabajando, pero sobre todo amando a la patria, mantienen viva su esencia y su ideal chavista y antiimperialista, intacto y vigente.
Hoy con la falta que nos hace, celebramos este cumpleaños con una torta de compromiso y velas de nacionalismo. Juntos, como un solo sentimiento, hermanados en Chávez, gritamos de aquí al cielo donde reposan los y las patriotas de Venezuela:
¡CUMPLEAÑOS FELIZ, COMANDANTE!
¡VENCEREMOS!


