Hace 20 años la derecha trató de robarle la Navidad al pueblo con el sabotaje petrolero

En diciembre de 2002 paralizaron la industria petrolera, la acción de sabotaje se extendió hasta febrero de 2003. Foto Internet

Venezuela siempre grande. V Capítulo

Yuleidys Hernández Toledo

Después del golpe de Estado, Chávez ratificó su llamado al diálogo; para ello, el 30 de abril de 2002 instaló la Comisión Presidencial para el Diálogo, una instancia conformada por diversos sectores de la sociedad; pero como siempre, la derecha se negaría al proceso de conversación e insistiría en una salida inconstitucional.

Los medios implicados en el golpe de Estado trataban de hacer creer que el 11 y 12 de abril de 2002 no hubo un golpe de Estado, sino un vacío de poder, pero el pueblo sabía lo que había pasado, el pueblo vivió en carne propia el golpe de Estado contra Hugo Chávez Frías, fue testigo del silencio informativo que aplicaron los conglomerados mediáticos, y que el mismo poder popular tuvo que derrotar.

Ya para mayo de ese año, la extinta Coordinadora Democrática, una alianza en donde se agrupó la derecha venezolana, comienza a recoger firmas para solicitar el recorte del período presidencial. Realmente ese sector lo que seguía era insistiendo en la salida de la Presidencia del mandatario constitucional Hugo Chávez Frías.

En mayo también se fuga el dictador Pedro Carmona Estanga, quien solicita asilo político en la embajada de Colombia.

Para octubre, la derecha continúa con sus planes terroristas; el 20 de ese mes, desde el Palacio de Miraflores, el Presidente Chávez denuncia el intento de magnicidio que fue abortado -a su regreso al país, de una gira por Europa- gracias a las labores de inteligencia (750).

Tres días después 14 militares comenzarían el show de la Plaza Altamira, al declararse en “desobediencia legítima”, invitando a una insurrección castrense. A la plaza del este capitalino comienzan a llamarla la “plaza de la democracia”. El lugar se convirtió en un espacio de espectáculo. En las tarimas instaladas en el lugar con el beneplácito del entonces alcalde de Chacao, Leopoldo López, desfilaron políticos, artistas, representantes de organizaciones civiles, dirigentes sindicales, empresarios, industriales, sacerdotes, todos declarados enemigos del Gobierno Bolivariano (751).

El 25 de octubre Chávez denuncia que en la Plaza Francia cocinan un golpe de Estado. Garantizó que no renunciaría a la Presidencia y llamó al pueblo a estar alerta (752).

Ya para noviembre de ese año, la derecha vuelve a dar muestras de sus intenciones golpistas, al anunciar el 21 de ese mes, el entonces presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, Carlos Ortega, y el presidente de Fedecámaras, Carlos Fernández, con el aval de la Coordinadora Democrática, un llamado a paro general para el 2 de diciembre de ese año (753).

De esta forma la derecha pasó del golpe de Estado al terrorismo económico, con el sabotaje petrolero, que impulsaron entre finales de 2002 y el primer trimestre de 2003.

Comienza el sabotaje petrolero

El 2 de diciembre de 2002, la CTV, Fedecámaras y la Coordinadora Democrática, iniciaron un paro nacional al cual se unieron los gerentes de Pdvsa de la llamada “meritocracia”. El tanquero de PDV Marina, Pilín León, es fondeado en el Lago de Maracaibo por su tripulación, en apoyo y adherencia a la convocatoria opositora. Ese mismo día la entonces ministra del Trabajo, María Cristina Iglesias, manifestó que 80,85 % de los sectores económicos desatendieron el llamado a huelga (754).

Tres días después Chávez denuncia que el plan desestabilizador está enfocado en atacar a Petróleos de Venezuela, Pdvsa. Agrega que una vez más sectores de la oposición, aliados con grupos golpistas, utilizan el poder económico y el dominio de los medios de comunicación para un nuevo plan desestabilizador en el que se incluía a la industria petrolera (755).

Mientras la derecha ataca a Pdvsa, por otro flanco ocasiona terror y violencia. El 6 de diciembre de 2002, el ciudadano Joao de Gouveia Freitas dispara a mansalva en la Plaza Altamira, dejando un saldo de tres muertos y 21 heridos. En una reacción en cadena, generales, militares y civiles presentes, sacan sus armas y se produce una larga secuencia de tiros. Aunque Gouveia confesó su participación, las investigaciones señalaron que alguien indujo y financió el hecho.

La derecha estaba decidida a desencadenar una ola de terror en el país, no solo con el sabotaje contra Pdvsa, sino también buscando generar terror.

El sabotaje petrolero ocasionó una ola de desabastecimiento de los productos de la cesta básica, debido a la carencia de gasolina y a la complicidad de la industria privada que cerró sus puertas. El pueblo debió padecer las consecuencias de un paro obviamente insurreccional, con el objetivo de deponer del poder al Presidente de la República, Hugo Chávez.

Largas colas tuvo que soportar el pueblo para conseguir bombonas de gas, colocar gasolina a sus vehículos y enfrentar el desabastecimiento. En pueblos lejanos como Santa Lucía del Tuy, estado Miranda, Aura de Hernández relata que fue un período muy angustiante para su familia. Tenía dos hijos adolescentes que mantener y la situación se le hacía cuesta arriba, porque ella y su esposo debían recorrer diversos pueblos de los Valles del Tuy, buscando gas para poder cocinar, o perdían largas horas buscando cómo colocarle gasolina a su vehículo.

“Lo más angustiante era la información que veíamos en la televisión, que nos pintaban el panorama como si estuviésemos en guerra; decían que todo estaba paralizado, pero eso no era cierto, porque muchas empresas seguían funcionando. No dejaban de transmitir informaciones negativas, sobredimensionaban la realidad, y yo vivía en una constante angustia pensando en mis hijos y en mis familiares que estaban en Caracas”, agrega a esta autora.

La paralización de la industria de hidrocarburos se extendió durante 63 días. Según cifras de Pdvsa, las pérdidas de la industria se ubicaron en 14 mil 430 millones de dólares solamente por ventas no realizadas. Esto motivó una disminución de un monto cercano a 9 mil 998 millones de dólares en la capacidad contributiva de la estatal petrolera y sus filiales al Fisco nacional, y por tanto, una limitación de la capacidad del Ejecutivo para acometer planes y programas sociales.

En 2012, el economista y experto en materia petrolera, Fernando Travieso, en entrevista que dio a esta autora para Ciudad CCS, indicó que con los 20 mil millones de dólares que se perdieron con el paro petrolero convocado por sectores de la oposición venezolana el 2 de diciembre del año 2002, el gobierno nacional hubiese podido construir alrededor de un millón de viviendas, fortalecer el sistema de salud y generar nuevas fuentes de empleo.

Sabotaje informático con apoyo extranjero

El sabotaje petrolero de 2002 contó con apoyo extranjero para sabotear a la principal industria del país. Entre ellos se encuentra Intesa (Informática, Negocios y tecnología, S. A.), la empresa SAIC (Science Aplicationts International Corporation) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

El 17 de enero de 1997 fue creada Intesa (Informática, Negocios y tecnología, S. A.) con el objetivo de optimizar la estructura de la tecnología informática de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Esta empresa fue constituida con una participación accionaria de 40 % de Pdvsa y 60 % de la empresa SAIC (Science Aplicationts International Corporation). Así lo informa el libro Del terrorismo petrolero al golpe económico, editado por el Ministerio de Comunicación e Información (Minci).

El texto refiere que SAIC es una empresa sindicada en Estados Unidos, que cuenta entre sus administradores a antiguos secretarios de Defensa de la nación del norte, como Willian Perry, Melvin Laird, y los más importantes exdirectores de la CIA, John Deutsh y Robert Gates, entre otros.

Intesa “ejerció su poder de control computarizado para paralizar la carga, descarga y almacenamiento de crudo en los diferentes terminales, así como para detener el funcionamiento de la mayoría de las estaciones de flujo, plantas compresoras, plantas de procesamiento, llenaderos de combustible, tuberías automatizadas, entre otros”, durante el sabotaje petrolero, reseña el texto.

Asimismo, el libro indica que Intesa se aseguró de que la manipulación de las redes informáticas fuera posible solamente por parte de los poseedores de las claves secretas de accesos al sistema, todos empleados de Intesa sumados al paro, quienes secuestraron la administración de Pdvsa mediante un sistema clandestino preparado cuidadosamente con anticipación.

Refiere el texto que el sabotaje informático implicó la utilización de módems ocultos en el interior de paredes y escritorios para operar con acceso remoto vía telefónica. También utilizaron la red de internet para lograr acceso a la intranet de la corporación y paralizar las operaciones de Pdvsa. “Las oficinas de occidente fueron aisladas con respecto a las de Caracas” y las bases de datos fueron destruidas o bloqueadas.

Una vez más el pueblo, trabajadores de Pdvsa y los revolucionarios, lograron vencer el sabotaje petrolero. El 21 de diciembre de 2002, con una nueva tripulación, el tanquero Pilín León fue movilizado y llevado al puerto Bajo Grande, en la costa occidental del Lago de Maracaibo, para descargar sus tanques llenos de combustible.

El 25 de diciembre de 2002, por abandono del trabajo es despedido un primer grupo de gerentes de Pdvsa. En las semanas siguientes seguirían siendo anunciados despidos de empleados y trabajadores que habían participado en el sabotaje petrolero.

Ya para el 2 de febrero de 2003 los golpistas de Altamira habían dejado abandonada la plaza. Un día después, con el anuncio de la Coordinadora Democrática de “flexibilizar” el paro, las actividades no petroleras que continuaban paradas retornaron a sus labores normales. Realmente para esa fecha, el pueblo y las fuerzas revolucionarias había derrotado una vez más a los golpistas y saboteadores.

750-755 Carvajal Ingrid. La Revolución en la República Bolivariana de Venezuela. Tomo II. Minci, primera edición 2012. Páginas 121-123, 136, 149, 150.

Lee aquí las siete entregas anteriores del V Capítulo del libro Venezuela siempre grande

Chávez y la refundación de la República (I). https://bit.ly/3iQHSFl

El 15 de diciembre de 1999 fue aprobada la Constitución que visibilizó al pueblo (II). https://bit.ly/3jVTXdO

Chávez promueve leyes para el pueblo. Mientras, los medios y la derecha planifican el golpe (III). https://bit.ly/2GQ6xwL

Chávez coloca el petróleo al servicio del pueblo y la burguesia se llena de odio (IV). https://bit.ly/2JfCn77

El 11 de abril de 2002, el día que la derecha fascista desató su odio y demonios contra el pueblo (V). https://bit.ly/34xtAVY

Los golpistas toman Miraflores y el pueblo se moviliza para rescatar a Chávez (VI). https://bit.ly/34AF2jF

13-A: Cuando el pueblo escribió una página de oro en la historia venezolana al rescatar a Chávez (VII). https://bit.ly/3jEycOo

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