El 3 de julio de 1826, hace 200 años, el Libertador Simón Bolívar, desde su despacho de La Magdalena en las afueras de la capital peruana, Lima, transmitió al Gran Mariscal de Ayacucho y por entonces presidente de Bolivia, Antonio José de Sucre, las primeras informaciones que acababa de recibir por vía de la correspondencia que le llegaba de Caracas, los últimos sucesos que sacudían a la Gran Colombia y que amenazaban con la desintegración del promisorio Estado grannacional suramericano, surgido de las concepciones y la espada del héroe caraqueño.
“Asunto tan tremendo…”
En dicha epístola del 3 de julio, el Libertador, bajo la impresión de las noticias recibidas y aun con algunas dudas sobre la veracidad de todo cuanto se entera, califica como “asunto tan tremendo” los hechos que rodean las actuaciones del general José Antonio Páez -máxima figura militar del Departamento de Venezuela para la época-, así como las acusaciones que sobre el héroe de las Queseras del Medio se tejen en el Congreso de Bogotá, a propósito de denuncias sobre la violencia en la práctica de un reclutamiento que antecedió en cuatro meses a la Cosiata.
La Cosiata
Como se recuerda, el 30 de abril de 1826 la Municipalidad de Valencia hizo un pronunciamiento -respaldado a poco por el Ayuntamiento de Caracas y luego la mayoría de estos cuerpos edilicios a lo largo del país-, desconociendo la autoridad central de Bogotá y designando al general Páez como jefe Político y Militar de Venezuela. Y ausente en el sur, diseñando los planes de la unión de los países cuyos plenipotenciarios debían reunirse en el istmo de Panamá, Bolívar recibe en el mes de abril, una primera información acerca del juicio que el Congreso -gran- colombiano ha instaurado contra Páez, a quien se llama a comparecer en Bogotá. Y factores adversos a la dependencia de Venezuela respecto a la capital del novel Estado y a la persona del vicepresidente Francisco de Paula Santander, estimulan coyunturas de su desconocimiento.
De allí que Páez, a quien se había denunciado por supuestos abusos de sus tropas al querer imponer a la población caraqueña un reclutamiento forzado y que le ordenó el gobierno central, se convierte con la Cosiata, en el paladín de los venezolanos que desean gobernarse con un Estado propio.
Ya el 23 de abril de 1826 -ignorando los nuevos sucesos del separatismo en Valencia y Caracas- el Libertador dispone una primera medida: Enviar a su edecán de confianza, Daniel F. O’Leary, para que medie entre Bogotá y Caracas.
La disyuntiva del desbaratamiento
Graves cavilaciones turbaban entonces la mente de Simón Bolívar. Si prosperaba el juicio contra el brioso lancero de Carabobo y héroe de Mucuritas, este último desconocería toda instrucción, declarándose en desobediencia. Bolívar así lo temía y a más de cuatro mil kilómetros de distancia y en medio del retardo de varios meses para acceder a información actualizada, acertó, puesto que bien conocía los caracteres y ambiciones de los tres principales involucrados: F. P. Santander, Miguel Peña y el propio general Páez.
El dilema era claro: O se desbarataba, mediante esmeradas negociaciones políticas entre Bogotá y Caracas la tendencia separatista, o se desbarataba la posibilidad de anfictionía continental, que el Libertador preveía debía surgir del Congreso de Panamá -que por esos día sesionaba en el Istmo-, así domo el proyecto de un Ejército integrado para dar su Independencia a Cuba y Puerto Rico.
“…Ha sucedido algo en Venezuela”
“Sobre este asunto, a la verdad tan tremendo, yo no se aún qué creer… por el modo vago e informe en que ha llegado a nuestros oídos semejante novedad; sí creo que ha sucedido algo en Venezuela; y que la acusación admitida contra el general Páez, su llamamiento a Bogotá a responder y el nombramiento de un sucesor… haya producido el efecto que era de esperarse (…) hasta ahora no he visto más que una papeleta sin firma y sin fecha en que se dice que Páez convidaba a separar a Venezuela de Cundinamarca» [Carta de Simón Bolívar a Antonio José de Sucre, 3 de julio de 1826 / Tomado de: Obras Completas de Simón Bolívar en 3 Tomos- Compilador: Vicente Lecuna (Tomo II, pp 427-428)].
Sinópticos
Un “No” a bolsas de plástico
Este día, como cada año desde 2007, se viene celebrando el Día Mundial Libre de las Bolsas de Plástico, instituido por la Asamblea Genera de la ONU, con el propósito de concienciar a la población mundial acerca de los efectos dañinos de dicho material sobre los ecosistemas y la salud en general.
1810
Rafael María Baralt
Este día nació en Maracaibo, Rafael María Baralt. Su actividad como polígrafo tanto en Venezuela, como en la Península a partir de 1841, le llevará a ocupar en 1853 un sillón como Individuo de Número de la Real Academia Española. Baralt escribió, con Ramón Díaz, la que en propiedad puede reconocerse como primera Historia de Venezuela, desde la Colonia hasta las primeras décadas republicanas, con el rigor de la disciplina y técnicas de investigación empleadas por historiadores de mediados del siglo XIX, como Jules Michelet y Adolphe Thiers. Baralt descolló además en filología, poesía, crítica literaria y otras ramas humanísticas. La depuración de su prosa en los tres volúmenes de su Historia, llevó a Mario Briceño Iragorry a insertar en sus Lecturas Venezolanas el siguiente comentario “De él nos queda la historia… de Venezuela… escrita más como narración que con el verdadero sentido que la historia ha venido a tener bajo la crítica moderna” [Lecturas Venezolanas, Cs, Edime, 1959]. Como vate, el zuliano se adscribió a la corriente en boga del neoclasicismo, con un refinamiento lírico, muy por encima de muchos de los contemporáneos. En Poesía, texto en octosílabos expresa: “Nunca visteis la belleza / tan de cerca, tan desnuda; / ni la lengua, siempre muda, / ocultó vuestra tristeza”. Aunque sus mayores lauros los recibió por su Adiós a la Patria, oda a la comarca lacustre donde vio su primera luz. Sus versos iniciales evocan la “Tierra del Sol amada, / Donde inundado de su luz fecunda… /me vio el lago nacer que te circunda”. Baralt produjo, además del Resumen de la Historia de Venezuela, el Diccionario matriz de la lengua castellana, el Diccionario de galicismos y A don Alberto Lista, entre otros libros.
1811
Bolívar y la Sociedad Patriótica
Este día el joven Simón Bolívar pronunció en el seno de la Sociedad Patriótica de Caracas, el primero de sus grandes discursos, pidiendo al Congreso Nacional, que se proclamase la independencia definitiva de Venezuela. La Sociedad Patriótica tenía en Francisco de Miranda su figura central y su fin era alcanzar la independencia absoluta, creando un clima de agitación que enfadaba a sectores tradicionales. Bolívar expresó: “Trescientos años de calma ¿no bastan? (…) Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: Vacilar es perdernos”. Su discurso detonó las movilizaciones del 4 y el traslado de una delegación con derecho de palabra, al Congreso, contribuyendo a la Declaración del 5 de julio de dicho año 1811.
El autor es historiador, docente y abogado


