VEA / Yuleidys Hernández Toledo
La confianza se gana con los hechos, las acciones, y el ver como Maikelys Espinoza Bernal está de vuelta con su madre, con su abuela, le remarca a Marlin Morillo Piña, la seguridad que el jefe de Estado, Nicolás Maduro, logrará rescatar a su hermano, Luis Tomás Morillo Piña y a los otros 251 jóvenes que se encuentran recluidos de manera ilegal en el Centro de Confinamiento del Terrorismo, una prisión de máxima seguridad ubicada en El Salvador.
«La liberación de Maikelys nos da una esperanza, van a venir los muchachos. Yo sé que el Presidente se está moviendo y todas las organizaciones» para lograr el rescate de los 252 venezolanos secuestrados injustamente, afirma en entrevista con Diario VEA.
Desde la sede del Gobierno del Distrito Capital (GDC), ubicada en la plaza Bolívar de Caracas, donde junto al Comité de Familiares de Migrantes Venezolanos Secuestrados en El Salvador, exigió a la liberación de los 252 venezolanos secuestrados por Donald Trump y Nayib Bukele, expresa que lloró al ver en los brazos de su madre a Maikelys.
Agrega con sentimiento: «Yo pensé que en ese mismo avión venían ellos, pero no», dijo.
Maikelys Antonella Espinoza Bernal se encuentra desde el miércoles 14 de mayo en los brazos de su madre, Yorelys Bernal, luego que el gobierno nacional que lidera el jefe de Estado, Nicolás Maduro, lograra el rescate de la pequeña.
La niña, actualmente de dos (2) años fue separada de sus padres, Yorelys Bernal y Maiker Espinoza, el 14 de mayo de 2024, cuando ellos ingresaron a Estados Unidos y se entregaron a inmigración. Desde ahí comenzó el padecimiento de la familia, pues la joven pareja pasó a estar en una prisión; mientras que la menor fue ubicada en tres (3) hogares temporales. La madre fue deportada a Venezuela en abril de este año y traída en un vuelo del Plan Vuelta a la Patria, sin su retoño; mientras que el padre fue enviado primero a Guantánamo y luego al Cecot.
«Gracias a Dios que esa niña ya está aquí con su familia. Nosotros seguimos esperándolos a ellos. Yo sé que pronto vienen», agrega Marlin Morillo con esperanza.
Relata que ella al igual que otras familiares han hecho todo lo que han podido para lograr la liberación de sus seres queridos. «Hemos ido a la ONU, a todas las organizaciones, estamos esperando, sé que ellos regresarán pronto» a casa.
«Nunca ha pertenecido a una banda criminal»
Luis Tomás Morillo Piña llevaba dos años viviendo en Denver, Colorado, Estados Unidos, cuando este 2025 fue detenido en la casa que habitaba. «Llegaron tocando la puerta de su casa, él dijo su nombre, abrió y ahí fue arrestado», precisa Marlin .
«El alegato para arrestarlo es que supuestamente en el edificio donde él vivía había gente del Tren de Aragua», indica para de inmediato agregar: «Mi hermano nunca ha pertenecido a una banda. Nunca ha entrado siquiera a una cárcel. Nosotros nos quedamos locos con la noticia».
Comenta que su hermano, oriundo de Puerto Cabello, estado Carabobo, tiene dos (2) tatuajes con los nombres de sus hijos. Un varón de 13 años que vive en Estados Unidos y «la hembra de 14 que está con la mamá en Venezuela».
El pequeño sigue en la nación del norte con su mamá, por ahora no piensan regresar, relata, al tiempo que dice que el niño «pregunta por su papá, porque su papá todos los días estaba pendiente de él (…)»
Más de dos meses de angustia
Marlin Morillo remarca que ella y su familia llevan viviendo más de dos (2) meses de angustia al no tener información sobre el estado de salud de Luis Tomás Morillo Piña.
La última vez que habló con su hermano fue el 13 de marzo de 2025, cuando el joven aún seguía recluido en una prisión yanqui. «‘Mana vamos para Venezuela’, le manifestó. Yo le dije: mano, aquí lo esperan con los brazos abierto, véngase. Lo engañaron y se los llevaron a El Salvador», recuerda con tristeza.
Al consultarle si logró apreciar a su hermano en el video que hicieron circular aliados de Donald Trump, el lunes 12 de mayo en donde se aprecian venezolanos detenidos en el Cecot, indicó que no divisó a su muchacho. «Por más que busqué, no lo vi».
Manifiesta que haberlo visto hubiese sido «un alivio, una esperanza».
Comentó que su hermano en Venezuela tuvo diversos tipos de empleo, «trabajó en una agencia de venta de animalitos, albañilería, mesonero, venta de comida, venta de comida fue a lo que más se dedicó. En Estados Unidos también hacia este tipo de trabajos».
«Fui migrante y me fue mal»
Marlin, Luis y sus otros hermanos son huérfanos de madre desde hace cuatro (4) años. Ella se había ido a México; pero regresó a Venezuela cuando el joven fue detenido en Estados Unidos.
«Yo estaba en México como tú sabes, al verte en esa injusticia yo me vine para ayudarte, y aquí estoy luchando por ti mano. Hasta que yo no te vea aquí, yo no dejaré de luchar. Aquí te espero con los brazos abiertos. Te quiero mucho», fue el mensaje que dirigió Marlin a su hermano.
Cuenta que ella fue migrante, y le fue mal. «En México me trataron mal, nos cerraban puertas (…) Duré siete meses en México».
Partiendo de su experiencia y la de su hermano en Estados Unidos, aconseja a los jóvenes que quieren migrar, «no lo hagan (…) Quédense en su país, con migrar no van a ganar nada, y mucho menos yendo para allá, para Estados Unidos, el sueño americano no existe».


