
Cada vez que le corresponde dedicarse a las instalaciones de tuberías tanto de agua potable como servida, a una de las viviendas que se construyen en el campamento transitorio en Ciudad Caribia, José Tovar siente una emoción muy grande dentro de su pecho. Más que orgulloso «me siento satisfecho y complacido por trabajar en esta obra cuyas casas llevarán felicidad y tranquilidad» a todas aquellas familias del estado La Guaira que resultaron afectadas por el doble sismo del 24 de junio.
Por cariño los compañeros de trabajo lo llaman «Maestro Yaracuy» y durante una entrevista para Diario VEA afirmó que conoce a mucha gente en La Guaira. «Me entristeció el dolor y sufrimiento que han pasado después del temblor. Allá tengo amigos muy queridos, familias que aprecio, a las que no se le ha hecho fácil superar lo vivido el 24 de junio. Cuando estoy trabajando aquí en Ciudada Caribia no dejo de pensar en todos ellos».
Comentó que a la población del litoral central le ha tocado muy duro. «Han enfrentado vaguadas muy destructivas y, ahora lo más reciente, dos temblores juntos que no les dio tiempo para salvar sus vidas. Pienso en cada una de esas personas fallecidas y en aquellas que perdieron uno o hasta más integrantes de su familia. Esa es una de las razones por las cuales me siento orgulloso en contribuir en la construcción de las viviendas donde los damnificados tendrán un techo seguro. A todos los llevo en el corazón».
Relata que es oriundo del estado Yaracuy, tiene tiempo residenciado en el sector Propatria, en la parroquia Sucre, Caracas. Lleva 30 años continuos trabajando en el área de la construcción en diversas regiones del país. Estuvo participando en la construcción del segundo puente sobre el río Orinoco. Trabajó en Valencia, en la región andina » y donde haga falta y me llamen allí estaré como un clavel».
Específicamente en los Campamentos Transitorios Unifamiliares en Ciudad Caribia cumplió tres meses como maestro de obra. «Todo el personal que aquí trabaja sabe muy bien lo ocurrido en La Guaira y le ponemos un mundo. Si es necesario realizamos doble jornada laboral para concluir algún proyecto pendiente, terminarlo para que no se detenga el proceso de construcción».
–Cuando lleguen todas esas familias y se instalen en esas casas que usted también construyó, ¿qué siente?
-Te repito, me siento satisfecho y complacido en estar trabajando en esta obra. El personal que está aquí más allá de ganarse un salario está contribuyendo con la felicidad y bienestar del pueblo de La Guaira. Nos ganamos un sueldo y estamos poniendo nuestro granito de arena. Mientras Dios me dé vida y salud mi corazón estará con la gente de La Guaira y con todo aquel que necesite mi ayuda».
A toda máquina

Juan Carlos González trabaja con la empresa Maquinarias Udine y conduce un tractor para transportar el material que se requiere en la construcción de viviendas en Ciudad Caribia.
Lleva algunos años como operador de maquinaria y vive en el sector Cartanal en los Valles del Tuy, estado Miranda. Manifestó sentirse alegre y orgulloso por contribuir de alguna manera con la obra que se emprendió a favor de las familias damnificadas procedentes de La Guaira.
–Cuando usted le cuenta a su familia sobre su trabajo en el campamento transitorio para atender a los afectados de La Guaira ¿qué le comentan?
-Se siente orgullosa igual que yo. Mi familia sabe que estamos trabajando por el bien de esas personas que son nos nuestros hermanos y hermanas. Se trata de dar lo mejor de uno mismo para ayudar a que otros se sientan bien y logren estar cómodos en estas casas que se están levantando.
Relata que siempre llega temprano a su puesto de trabajo. «Tengo una motocicleta que me permite desplazarme desde mi casa al trabajo y viceversa. Al llegar aquí consulto sobre las tareas del día y enseguida prendo el tractor y a trabajar se ha dicho. Es cuestión de hacer las cosas con mucho cariño y amor para que esa gente tenga un techo digno».
¿Cuál es su mensaje para las familias guaireñas que pronto llegarán a Ciudad Caribia?
-Primeramente les digo que falta muy poco para comenzar la asignación de viviendas. El trabajo más fuerte o cuesta arriba ya está superado. Solo faltan algunos detalles que se han ido solventando sin mayores dificultades. Tengan un poquito de paciencia que pronto tendrán las llaves en sus manos.


