El periodista Gustavo Azócar, asegura en un libro que recién publicara, que la CIA estuvo planeando la captura de Maduro durante 10 años, lo que no me extrañaría, aunque este periodista, según sé, no es muy digno de fiar, y ha sido un enemigo consumado del proceso.
En el pasado ha dicho cosas que no se corresponden con la verdad. Pero ciertamente se sabía que Maduro era un hombre muy incómodo para el imperio y que este había hecho varios intentos para matarlo. No olvidemos que las guarimbas, que fueron varias, comenzando por la primera que ocurrió en febrero de 2004 y duró cinco días, fue sumamente dura.
Luego vino la de 2014, que duró un mes y se produjo en varios municipios, impulsadas incluso por los propios alcaldes, algunos de los cuales eran encapuchados también. Aunque la más intensa y terrible, fue la de 2017, que comenzó el primero de abril y terminó a finales de julio.
Montaron campamentos en varias ciudades del país, jugando a los irreductibles; y los campamentos terminaron siendo lugares para orgías, consumo de alcohol, venta de drogas y sitios de violación, incluyendo menores de edad. Luego se supo que altos jefes de la oposición, le suministraron información a la CIA para que planificara la forma de eliminar a Maduro.
Se dice que hasta hicieron una maqueta de Miraflores y que los asaltantes practicaron por seis meses los movimientos que harían en esos sitios, cuando finalmente asaltaron la casa de gobierno el 3 de enero, cuando nos mataron a 120 personas, incluyendo a los 30 camaradas cubanos.
En un libro publicado en La Habana, de Fabián Escalante, exjefe de los servicios de Inteligencia de Cuba, dedicado a los intentos de asesinato contra Fidel Castro, él cuenta que al líder cubano intentaron matarlo en 676 oportunidades, de todas las formas habidas y por haber, incluyendo un microclavo ubicado en un zapato de alta calidad hecho con piel de venado, que en el tiempo apenas le rayaría la piel, para que no lo sintiera. Una vez que sangrara, la sangre activaría un veneno que estaba en el imperceptible clavo y lo mataría poco a poco. Afortunadamente ninguno de esos intentos tuvo éxito y Fidel murió en su cama, a los 90 años de edad.
Les quería contar esto, porque en este momento se despiertan ilusiones en torno a la liberación de Nicolás. Ellos saben que es un símbolo, y no lo van a soltar.
Seguimos esperando a Cilia y a Nicolás.
El autor es periodista
@aureliano2327


