Inflación dual y crecimiento

El caso es que nuestra economía, debido al cuello de botella del secuestro de nuestras divisas, ha entrado en un nuevo periodo de hiperinflación

La economía venezolana sigue creciendo. A pesar de las veintitantas licencias OFAC, las mil ochenta y ocho medidas coercitivas unilaterales siguen vigentes con todo su poder destructivo, sumado al bloqueo de una descomunal combinación de dispositivos del Comando Sur nunca antes vistos en nuestro mar Caribe. Aun así, seguimos creciendo.

Hace cinco meses continuó apretándose el torniquete con el secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Esa situación ha traído el consecuente rebrote inflacionario. Esta vez, la inflación parece bifurcarse, contagiando los precios en dólares en una especie de efecto bumerán. Es inflación dual: suben los precios en bolívares, principalmente por transmisión del tipo de cambio, y ahora suben los precios en dólares por efecto de la inflación interna. Como una serpiente mordiéndose la cola.

El crecimiento económico es comentado, incluso por los más acérrimos críticos al chavismo, tanto en el exterior como en Venezuela. Incluso, los organismos multilaterales como la Cepal y el FMI estiman valores positivos en sus pronósticos del PBI para el presente año.

Hoy comentaré la combinación de un fenómeno ya estudiado por la teoría económica: el crecimiento con inflación. Pero en nuestro caso, la moneda refugio del plan de ajuste heterodoxo se ha contagiado del mal que vino a contrarrestar: también pierde valor interno por efecto de la inflación combinada con el crecimiento.

La presidenta encargada, en gesto heroico, sale en misión a la India para reafirmar los acuerdos energéticos con ese país.  Ha enarbolado valientemente la consigna por el levantamiento de las sanciones como la única garantía faltante para las inversiones internacionales tan necesarias en una industria de altos requerimientos de capital como es la de los recursos energéticos y mineros, donde tenemos fortalezas que nos dan ventajas comparativas y competitivas innegables.

¿Qué es la inflación dual?

Permítanme explicarlo de manera sencilla. En condiciones normales, la inflación significa que el bolívar pierde valor frente a los bienes y servicios. Desde hace varios meses ocurre algo más extraño: incluso si usted gana en dólares, su poder de compra se reduce mes a mes. Es inflación en dólares: los precios internos suben tan rápido que superan la velocidad de cualquier devaluación cambiaria. 

Por ejemplo, supongamos que hace un mes, con 1 dólar usted compraba 1 litro de leche en el mercado venezolano. Hoy, ese mismo litro cuesta 1,20 dólares. El dólar rinde menos, aunque afuera del país siga valiendo lo mismo.  Es como si dentro de Venezuela el dólar se hubiera contagiado del efecto devaluador de la moneda local por la cual se le adoptó como parte del plan de estabilización de 2018. El valor que no ha perdido en el mundo, aquí lo comienza a perder. Es decir, el dólar compra menos porque los comerciantes ajustan precios al alza de forma continua, anticipando más inflación. 

Esa doble inflación, por un lado, golpea a las personas con ingresos fijos, sean en dólares o en bolívares. Es decir, afecta a aquellos cuyos ingresos no se ajustan o indexan a la velocidad de los precios. Paradójicamente, también afecta a quienes estaban totalmente protegidos contra la inflación: los trabajadores expatriados que han llegado al país junto a la inversión extranjera directa.
Un ingeniero que negocia un salario de 1.200 dólares mensuales pensando que la divisa lo protege, descubre al cabo de unos meses, que su alquiler subió en dólares, que la comida cuesta más dólares y que sus ahorros rinden menos. 

Este deterioro silencioso del poder adquisitivo en divisas desincentiva la permanencia del talento extranjero, erosionando la productividad de las propias inversiones que se busca atraer. También se reduce la efectividad del plan de ajuste antinflacionario, exitoso hasta el momento de la llegada de la flota frente a nuestras costas. Esto debe alertar a las autoridades monetarias: el plan de ajuste tiene una nueva filtración.

Al respecto, en 1993 el economista Stanley Fischer planteó la existencia de un umbral por encima y por debajo del cual los efectos de la inflación sobre el crecimiento difieren.  Demostró que la relación entre la inflación y el crecimiento es positiva cuando los niveles de inflación son bajos, pero negativa o insignificante cuando son altos. 

El caso es que nuestra economía, debido al cuello de botella del secuestro de nuestras divisas, ha entrado en un nuevo periodo de hiperinflación. Para explicar la causa del rebrote hiperinflacionario, hay que observar la asimetría en el control de los recursos generados por la industria petrolera venezolana.

La industria ha producido alrededor de 9.000 millones de  dólares promedio en los últimos años. Pero, debido a la coerción financiera y al secuestro de nuestras cuentas, lo que realmente ingresa a la economía local es una fracción mínima. En lo que va de año se han reportado unos 500 millones de dólares de ingreso vía Qatar. Se demuestra que la tríada Trump-Rubio-Hedge viola los acuerdos relacionados  con colocar el dinero en el sistema bancario del reino de Qatar, desviándolo a una cuenta en el tesoro de su país.

Visualicemos el fenómeno con una imagen sencilla. Imaginemos que la producción petrolera fluye por una tubería a razón de 9.000 litros por unidad de tiempo (estos son dólares que genera el crudo). Pero antes de que esos recursos lleguen a las válvulas de la economía nacional, para pagar el ingreso mínimo integral, importar alimentos, medicinas o subsidiar servicios, Estados Unidos mantiene cerrada la llave de paso. En la práctica, solo ha dejado pasar 500 unidades.  Los 8.500 restantes quedan retenidos fuera del país.

Por eso, cualquier intento de política económica tradicional, como aumentar el gasto público, fijar precios o recomponer el ingreso mínimo integral, se estrella contra un muro de hormigón: simplemente no hay dólares líquidos disponibles para estabilizar la moneda ni para cumplir con las justas demandas de los trabajadores. El ingreso mínimo actual ha alcanzado el equivalente a 240 dólares indexados, en un acto responsable de nuestra presidenta Delcy Rodríguez.

A todo esto, se suma una realidad ineludible.  Tras las acciones de intervención de Estados Unidos ocurridas en enero, el ciudadano común no percibe los alivios que la retórica de los agresores pregona en las interpelaciones de sus congresistas.  La perorata del control externo y los íntimos deseos de anexar una estrella más en la bandera del hegemón surten un efecto contrario a lo anunciado.  La cotidianidad del heroico pueblo venezolano continúa marcada por las dificultades y la misma determinación a luchar por mantener la convicción de que de esta prueba saldremos victoriosos. 

El cuello de botella de divisas es la verdadera jaula de hierro que atenta contra el crecimiento económico, perpetuando una crisis que no distingue entre quienes ganan en bolívares y quienes ganan en dólares.
A pesar de todo, el pueblo venezolano resiste y la presidenta va en la búsqueda de nuevas rutas comerciales, nuevos acuerdos energéticos con la India y la promoción de la unidad nacional por la paz. Estas son pruebas irrefutables de la resiliencia, que ni las sanciones ni el bloqueo han podido doblegar.

Sin embargo, el crecimiento económico conviviendo con la inflación dual se acerca a un umbral que puede retrotraernos al estancamiento.  Y eso es lo que añoran las voces agoreras de corresponsalías de guerra frustradas por la paciencia estratégica y la diplomacia de paz conducida por la presidenta encargada.    

El autor es economista

2 COMENTARIOS

  1. La inflación dual resulta sombría mientras persista no solo el bloqueo existente a través de las miles de medidas coercitivas unilaterales que nos aplican, sino la disposición condicionada de nuestros recursos que restringen la acción de gobierno en salvaguarda de los intereses de la sociedad venezolana

  2. Gracias por el comentario, José Rafael.
    Si. La consigna debe ser: «levanten las medidas».
    Es la única garantía para los inversionistas y para que accedamos a los más de 30 mil millones de US$ que nos tienen secuestrados. Solo así, habrá estabilización macroeconómicas.
    Pero el esfuerzo diario hace que la economía no cese en su crecimiento.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo último

Cada taladro activado por acuerdos petroleros generará 200 empleos directos

Esa creación de empleos que va a haber para los estados que van a recibir la inversión es muy importante», informó la Presidenta Delcy Rodríguez

Anzoátegui lidera producción pesquera con un crecimiento del 86%

Comparó la magnitud de este incremento con el desempeño general del sector a escala nacional, situando al territorio oriental como una pieza estratégica dentro de la recuperación económica del país.

Fortalecen atención integral a más de 112 mil adultos mayores en Anzoátegui

La acción se ejecuta como parte del Plan «Más Años, Más Amor». La entidad cuenta con tres sedes del programa.

Inauguran novena Casita Azul para atención de niños y niñas con autismo en Anzoátegui

Ubicada en el municipio Diego Bautista Urbaneja, está concebido como un espacio desde el corazón, para transformar la atención integral de niños, jóvenes y adultos con TEA.