Embajada de la República Popular Democrática de Corea
El presidente Kim Il Sung logró la liberación de Corea (15 de agosto de 1945) al cabo de la lucha armada antijaponesa de 15 años, y el 14 de octubre de 1945 pronunció un discurso triunfal en el mitin de bienvenida de los ciudadanos de Pyongyang.
El contenido principal del discurso se centraba en afirmar que ya había llegado el momento de que se unieran las fuerzas para construir una nueva Corea democrática, que todo el pueblo, sin excepción, debía movilizarse en la edificación de ella, desplegando el fervor patriótico y que todos contribuyeran activamente a la construcción del país: Con su fuerza, los que la tengan; con los conocimientos, quienes los posean, y con el dinero, los que lo tengan. Su ideal de la construcción del país, era que todos los integrantes del pueblo que amaban al país y a la democracia, debían agruparse firmemente para levantar un Estado democrático, soberano e independiente.
El pueblo respondió unánimemente a su llamamiento de que los amantes del país, sin distinción del obrero, campesino, intelectual, empresario o religioso, debía movilizarse como un solo hombre en la edificación de una nueva nación.
Desde entonces se inició la historia de la nueva Corea, que logra cambios seculares con la fuerza de la unidad.
A través de la obra de regulación del curso del río Pothong, realizada en mayo de 1946, el pueblo coreano que se alzó en la construcción de la nueva Corea, demostró elocuentemente su fuerza mancomunada.
Durante el período de la ocupación de Corea, el imperialismo japonés taló a troche y moche, árboles de la región superior del río Pothong, lo cual causó desprendimiento de tierras. Como resultado, con poca lluvia, la orilla de río de Pyongyang sufría daños.
El presidente Kim Il Sung propuso iniciar la gran obra de geotransformación destinada a construir con las propias fuerzas un Estado democrático, soberano, independiente, rico y poderoso, con la obra de regulación del curso del río Pothong y exhortó a los ciudadanos de Pyongyang a emprender esta magna obra patriótica. Acudió en persona al terreno de la obra y dio las primeras paladas.
Bajo su orientación, la gran obra se culminó en 55 días.
Gracias a la fuerza unida del pueblo coreano, se consolidaron los fundamentos político, económico y cultural para la fundación del Estado, y el 9 de septiembre de 1948 se fundó la República Popular Democrática de Corea.
Posteriormente, bajo la dirección del presidente Kim Il Sung, el pueblo coreano levantó un Estado socialista centrado en las masas populares, un régimen independiente en la política, autosostenido en la economía y autodefensivo en los asuntos militares, a través de varias etapas y períodos como la rehabilitación posbélica, la revolución socialista y su construcción.


