Estados Unidos, tal como se previó años atrás, se ha atrincherado en Nuestra América y más allá. Mediante procesos electorales arreglados y mediante la fuerza, Estados Unidos viene tomando posiciones en los países de Nuestra América. Y esa toma de posiciones conlleva eliminar toda disidencia de las tesis oficiales de Estados Unidos. Hasta en Estados Unidos están liquidando a la disidencia de los planes imperiales.
El método para apoderarse electoralmente de nuestros países contempla tomar los organismos electorales, tomar el Poder Judicial, segunda vuelta electoral, arreglar el uso del voto exterior, usar software previsto para manipular resultados “legalmente”; encuestadoras que desarrollan información que haga creíble los resultados y cuando hace falta, ONG que realizan diversas acciones para distraer y realizar ataques mediante la mentira, presión de Washington e incluso la intervención personal de Donald Trump para amenazar a los pueblos votantes.
Eso le ha funcionado a Estados Unidos para que su candidato “ganara” en Argentina, Honduras, Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia. En Ecuador fue más terrible, porque asesinaron a un candidato y mediante varios de los mecanismos señalados y usando fake news, culparon a la Revolución Ciudadana, y así cambiaron la decisión de voto de una gran parte de la población.
En fin, son mecanismos para apoderarse de Nuestra América. Y si algo no funciona electoralmente, se acude a la fuerza militar, como en el caso de Venezuela el 3 de enero. Y están en la mira Brasil, que tendrá primera vuelta electoral en octubre, México, y por supuesto Venezuela, porque con la invasión del 3 de enero Estados Unidos no logró hacerse del poder en Venezuela, tampoco ha podido posteriormente, y suponemos que quiere un gobierno dócil, completamente rendido a los intereses y objetivos estadounidenses en el enfrentamiento con China.
Ahí se presenta el peligro hoy para Venezuela. Estados Unidos tiene como objetivo ganarle electoralmente al chavismo, y para eso se empleará todo lo señalado, y el equipo enemigo, no nacional sino internacional, seguramente está trabajando, tal como lo están haciendo para derrotar a Lula en Brasil y a Morena en México. No tenemos duda, y ojalá los venezolanos se percaten de la amenaza en proceso.
Para todos esos casos, ha funcionado y funciona un equipo que contempla todos los aspectos señalados. Con el caso de Fernando Cerimedo en Bolivia, se ha destapado esa organización.
El autor es matemático


