Pedro Estacio

@Urgentess

Es tan bestial lo que viene ocurriendo en las redes, que hasta las intenciones buenas o malas sucumben adornadas por la terrible y trágica ignorancia que muchas veces viene guindada en algunos diplomas de graduación, que vienen proliferando desde los primeros niveles.

Y la ignorancia, perdonen los lectores, arrastra tanto como una grúa. Si vemos el caso de la migración latina hacia el norte, no hace falta un estudio de postgrado ni un equipo de antropólogos sesudos para saber algo tan simple como que los culpables de tan horrendo crimen de lesa humanidad viene generado por los gobiernos corrompidos, la clase oligarca explotadora dominante dueña de la tierra y las empresas, que todo lo negocian en función de sus intereses, mientras los pobres, pobres quedan y a buscar dónde comer y hacer nueva vida, aunque a veces les cueste el pellejo.

Nada hay qué ratificar, porque todo eso está claro. Que la corrupción es tan grande que se disfraza de líderes e instituciones locales e internacionales, es otra cosa, pero corrupción es como la del uso de las palabras.

Pero el asunto de la ignorancia es de tal magnitud, que desde muy abajo, como en los mensajitos religiosos del día, nos encontramos con frases escritas como “la trizteza de Dios es tu fortaleza”, “Que tu día comienze”. Y hasta conseguimos en programas de televisión a colegas que suelen calificar de maravillosa una determinada situación que no lo es. ¿Sabrán esos colegas que maravilla es algo que causa admiración y que desconcierta? Una maravilla son los saltos de Yolimar, lo que no suele ser muy común.

No crean los lectores que la crisis de la sociedad actual tiene que ver solo con lo político y económico, que en efecto tiene claro su impacto, sino que hay más de lo que se piensa.

Alguien de las mismas redes que firma como Christokhe Clavé (vayan a saber de quién o qué se trata) escribe algo que llama la atención, como es que “El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los 90 había aumentado, ha ido disminuyendo en las dos últimas décadas”.

No conozco la investigación, pero todo eso puede ser aplicable a la conducta de algunos políticos y seguidores, pues poco parece importarles la eliminación de personas y solo preocuparles sus propios intereses, lo que no es desarrollo intelectual.

Al final de todo, siempre habrá que creer en la educación y los buenos maestros. La educación siempre será limpia y, como decía Simón Rodríguez, la enseñanza no ha de tener visos de farsa, que a mi juicio pareciera haberse coleado, por la inmensidad de gente que no sabe escribir ni pronunciar, que se apropia de palabras sin medir su real conocimiento y que viven metidas de lleno en las redes y otros espacios.

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