Ante la caída del imperio estadounidense y frente al ascenso multipolar, particularmente de China, el imperio estadounidense ha decidido, desde hace varios años, atrincherarse en América. No ha sido Trump el creador de esa tesis, pero le ha correspondido ejecutarla.
Así, el gobierno de Estados unidos ha decidido liquidar toda oposición en América; desde la Patagonia hasta la Tierra del Fuego, toda resistencia será aplastada, por la vía que consideren necesaria, no hay limitaciones, tal como hemos visto con los asesinatos de lancheros en el mar Caribe; y la muestra más resaltante es la invasión militar a Venezuela con el secuestro de la pareja presidencial.
No hubo contemplación y la disposición era convertir a Venezuela en una Gaza, solamente que la visión y la decisión del presidente Nicolás Maduro y de la dirección político-militar de la Revolución Bolivariana, pudo evitarlo; pero secuestraron al presidente Maduro y a su esposa, la diputada Cilia Flores.
Así que la pareja presidencial de la República Bolivariana de Venezuela está secuestrada en Nueva York. ¡Es una afrenta, no solo para Venezuela, sino para Nuestra América toda!
Y esa incursión militar y ese secuestro, se le bate en la frente a Nuestra América, como evidencia de lo que el imperio está dispuesto a hacer para conservar el poder en Nuestra América y en el hemisferio occidental. Se usa como amenaza.
Esta fue la muestra más bárbara y brutal, pero allí tienen a Cuba, que está siendo ahogada, con el redoblamiento del bloqueo de más de sesenta años, que ha impedido a ese país su desarrollo normal.
Del resto de los países de América, unos gobernantes sirven absolutamente al imperio estadounidense; felices, le sirven gratuitamente al imperio estadounidense, se consideran parte de él, como Javier Milei, Antonio Kast y Noboa, voluntariamente entregados, y otros países han sido capturados mediante el fraude electoral, como Honduras, Ecuador, Perú y Colombia. Pero todos, sea la forma como han sido tomados o de la manera que sea, están bajo el dominio, bajo el control de Estados Unidos. El Comando Sur está en guardia, para someter a quien intente salirse del carril.
De modo que Nuestra América hoy es rehén de Estados Unidos y deberán desarrollarse nuevas luchas, nuevos métodos, para salir de ese redil. Deberán ser luchas nuevas, creadoras y creativas, para eludir el poder estadounidense.
Esas luchas deben tomar en cuenta la situación mundial, los avances de los otros polos de poder que se oponen al dominio estadounidense; también contarán con el propio desgaste interior estadounidense cuyas fuerzas productivas están agotadas, aunque intente remozarse con la Inteligencia Artificial.
Todo deberá ser estudiado detalladamente, minuciosamente, profundamente, para tener éxito en recobrar la soberanía de Nuestra América, para sacarla de esta conculcación en la cual se encuentra.
El autor es matemático
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