¡Lo echaron! Despiden a halcón de la guerra gringo del Banco Interamericano de Desarrollo

Se trata de Mauricio Claver-Carone nacido en Miami, y promotor de las sanciones contra Cuba, Venezuela e Irán. Foto Internet

VEA / Yuleidys Hernández Toledo

Mauricio Claver-Carone, quien fuera designado como una pieza del expresidente Donald Trump, como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), fue despedido el lunes 26 de septiembre de su cargo.

La Asamblea de gobernadores del banco así lo decidió, a raíz de una investigación que reveló que Claver-Carone mantuvo una relación amorosa con una subordinada.

«La Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), siguiendo la recomendación unánime del Directorio Ejecutivo, ha resuelto que el Sr. Mauricio Claver-Carone cesará en sus funciones como presidente del Banco, con efecto el 26 de septiembre de 2022.   De acuerdo con el Convenio Constitutivo del BID, la vicepresidenta Ejecutiva, Reina Irene Mejía Chacón, ejercerá como presidenta, bajo la dirección del Directorio Ejecutivo, hasta que se elija a un nuevo presidente», reza el organismo fundado en 1959 en su página web.  

Carone asumió en octubre de 2020 la presidencia del BID, convirtiéndose así en el primer estadounidense en encabezar el organismo desde su fundación, recordaba este lunes 26 de septiembre la BBC Mundo.

¿Quién es Mauricio Claver-Carone?

En abril de 2020, esta servidora elaboró un seriado, para Diario VEA, en el que se da a conocer quiénes eran los funcionarios gringos que mantenían o mantienen un asedio contra Venezuela. Entre ellos se encontraban Mark Esper, Mauricio Claver Carone y Robert C. O’Brien. Aquí recordamos la parte concerniente al recién despedido funcionario del BID.

Mauricio Claver-Carone se desempeñó como asistente adjunto del hoy expresidente Donald Trump y director del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU. desde septiembre de 2018 hasta dos años después.

Claver-Carone nació en Miami, y está muy vinculado a los grupos de la ultraderecha cubanoamericana. Fue director ejecutivo del US-Cuba Democracy PAC, un grupo de presión que hace lobby en el Congreso gringo y en la Casa Blanca, pidiendo más medidas contra Cuba, para derrocar la Revolución Cubana.

En febrero de 2020, por el portal contextolatinoamericano.com/, indicaba que este personaje está autorizado para dar instrucciones a las agencias gubernamentales, revisar la implementación de las acciones, y convocar reuniones para darle seguimiento a todo el régimen de sanciones económicas que despliega Washington contra La Habana y Caracas.

Este abogado de profesión, en 2016 comenzó a formar parte del gobierno de Trump, como también de un equipo enviado para organizar la transición en el Departamento del Tesoro, órgano del que forma parte la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), instancia que usa la presidencia gringa para sancionar a gobiernos que no le gustan, como los de Cuba, Venezuela, Rusia e Irán.

El gringo fue una de las voces más críticas en Washington de la política de acercamiento a Cuba, promovida por el expresidente Barack Obama desde diciembre de 2014, reflejó en noviembre de 2016, El Nuevo Herald en su página web.

El que armó la deuda en Argentina
Claver-Carone, de origen cubanoamericano, también se desempeñó, en esta administración de Trump, como director ejecutivo de Estados Unidos para el Fondo Monetario Internacional (FMI), liderando el apoyo a un préstamo de US$ 57 mil millones a Argentina, bajo el régimen del expresidente Mauricio Macri, recordó, en febrero de este año, el portal Descifrado.

Defensor del bloqueo y promotor de invasión
Mauricio Claver-Carone, quien trabajó codo a codo con el halcón de la guerra y despedido exconsejero de Seguridad Nacional de EE. UU., John Bolton, ha sido un promotor de las medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela, además promueve acciones violentas contra el país.

Este halcón imperial, luego de que en enero de 2019 el golpista Juan Guaidó se autoproclamara presidente del país, declaró que evaluaba la alternativa de la apertura de un supuesto corredor humanitario en Venezuela, apunte que remató con la posibilidad de que dicha misión requeriría de la participación de algunas tropas, abriendo así el margen a una intervención militar, reflejó en febrero de 2019, France 24 en su página web.

En junio de ese año, desde Medellín, Colombia, durante su participación en la 49ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo en entrevista al Diario de Miami, que la “política de presión máxima” contra Maduro dará resultado porque solo “lleva casi 20 semanas” y fue diseñada “con disciplina, constancia y consistencia en mente”, citó el medio en ese entonces en su web.

En esa oportunidad, también amenazó con que “lo único que estamos dispuestos a negociar con Nicolás Maduro es el cuándo, el cómo, y el dónde de su salida, para bien de todos los sectores políticos en Venezuela, incluyendo al chavismo, para que el chavismo propio tenga una oportunidad de sobrevivir”.

En diciembre de ese año, el entonces asesor del presidente Donald Trump en materia de Seguridad Nacional para América Latina, amenazó con que vendrían “medidas más intensas y más agresivas” contra Venezuela. En entrevista con la Voz de América, y que el medio citó en su web, indicó “las medidas que tomaremos serán precisamente para terminar con esa dictadura”.

En febrero de 2020, en entrevista con CNN, tal como hizo Trump, amenazó, días antes, que van “a aplastar y destruir la tiranía de Maduro”.

En marzo de 2020, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos discutió sobre la implementación de un bloqueo naval total y simultáneo contra Cuba y Venezuela, para derrocar los gobiernos de los dos (2) países. Así lo confirmó el exsecretario de Defensa, Mark Esper, en su libro Un juramento sagrado: Memorias de un secretario de Defensa en momentos extraordinarios.

De acuerdo a fragmentos del texto, difundidos en la cuenta Twitter del embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, en mayo de 2022, “Trump también era partidario del uso de la fuerza militar para impedir el flujo petrolero entre Venezuela y Cuba. Estas ideas fueron propuestas por Robert O’Brien y Mauricio Claver-Carone, quienes para el momento se desempeñaban como Secretario de Defensa y director principal del Consejo de Seguridad, respectivamente.

En esta reunión participaron los jefes de las agencias de seguridad estadounidenses. “La propuesta fue bloquear todo paso marítimo a Cuba y Venezuela para asfixiar sus economías. Un verdadero acto de guerra, según el derecho internacional”, señaló Moncada en uno de sus mensajes.

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