Hombres y mujeres marchan este lunes 13 de abril de en Caracas para conmemorar 24 años del 13 de abril de 2002, día en que el pueblo rescató al presidente constitucional Hugo Chávez Frías de las garras del imperialismo y de sectores de la derecha, que 48 horas antes dieron un golpe de Estado.
La movilización popular es acompañada por dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, entre ellos el secretario general de la tolda, Diosdado Cabello Rondón.
La concentración partió desde diversos puntos de la capital, entre ellos el Parque Alí Primera, en la parroquia Sucre, y la avenida Nueva Granada, parroquia Santa Rosalía. Tiene como destino las escaleras de El Calvario en El Silencio.
Relato del 13 de abril de 2002
Para la tarde de ese sábado 13 de abril de 2002, una enorme multitud de pueblo revolucionario se congregó a las afueras de Miraflores para repudiar a los golpistas y exigir el regreso de Chávez. Un día antes, el golpista Pedro Carmona Estanga se autoproclamó presidente.
El 13 de abril de 2002 se convirtió en el Día de la Dignidad Nacional. Un mensaje escrito a mano que decía: “Turiamo, 13 de abril de 2002. A las 14:45 hrs. Al pueblo venezolano… (Y a quien pueda interesar). Yo, Hugo Chávez Frías, venezolano, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, declaro: No he renunciado al poder legítimo que el pueblo me dio. ¡¡Para siempre!! Hugo Chávez F”. El texto escrito con bolígrafo rojo, comenzó a circular por fax alrededor de Venezuela y el mundo, gracias al maestre Luis Herrera Ramírez, de la Armada, y al cabo Juan Bautista Rodríguez, de la Guardia Nacional.
El mensaje pasa de mano en mano, de boca en boca, rebota por fax, se escucha por algunos medios comunitarios e infunde más ánimo a los revolucionarios que están en las calles mostrando todo su apoyo a la Revolución Bolivariana.
Ya para esa hora en el Ejército hay conflicto: tenientes coroneles y comandantes dicen que les han engañado, que no se les ha enseñado la renuncia del Presidente. Las presiones de los oficiales obligaron al golpista y entonces jefe del Ejército, Efraín Vásquez Velasco, a leer un segundo comunicado en donde condicionó su apoyo al “gobierno transitorio” a la rectificación de aspectos cruciales del decreto del día anterior de Carmona, entre ellos la disolución de los poderes públicos, así lo recuerda el periodista Ernesto Villegas en su libro Abril golpe adentro. Segunda edición 2012.
Los golpistas habían movido a Chávez a La Orchila. Allí trasladan un avión con el cardenal golpista Ignacio Velasco para insistir en que el revolucionario firmara la renuncia y sacarlo del país. Unas peticiones que el líder no aceptó.
El 13 de abril de 2002, luego de que los golpistas huyeran de Miraflores ante la unidad cívico-militar, Diosdado Cabello, entonces vicepresidente de la República, asumió como Presidente, su mandato duró cinco horas y quince minutos.
En la madrugada del 14 de abril, Chávez regresa al Palacio de Miraflores aclamado por el pueblo, que no se movió del palacio y que lloró y gritó de emoción al verlo. “En un sencillo acto se realiza la firma del decreto número 1.743, mediante el cual el presidente provisional, Diosdado Cabello Rondón, entrega el cargo al presidente constitucional, Hugo Chávez”, rememora el libro La Revolución en la República Bolivariana de Venezuela, Tomo II.
Aquel 14 de abril, a las 4:40 de la madrugada, el comandante eterno Hugo Chávez se dirigió en cadena nacional de radio y televisión al pueblo de Venezuela y al mundo. Su mensaje estuvo cargado de agradecimiento hacia el Poder Popular. “A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y al pueblo lo que es del pueblo”. Destacó que “el pueblo llegó a este palacio para no irse más y ha quedado demostrado. Yo, hablando del pueblo, debo decir a ustedes que lo que ha ocurrido en Venezuela en estas últimas horas es en verdad inédito en el mundo”.
Agregó: “El pueblo venezolano y sus verdaderos soldados, el pueblo venezolano y su Fuerza Armada, esos soldados del pueblo han escrito, y esto no es grandilocuencia, es una verdad, es una nueva página, y qué gran página para la historia venezolana y de América Latina, y también pudiera ser del mundo; ejemplo de un pueblo que ha despertado definitivamente, de un pueblo que ha reconocido y asumido sus derechos, sus obligaciones; de una Fuerza Armada cuya esencia, cuyo corazón estructural, cuyos oficiales, suboficiales, tropas, están conscientes de su responsabilidad histórica y no se han dejado confundir ni manipular ni engañar, y ha brotado desde el fondo de la situación, desde el fondo de un alma, de un cuerpo, ha brotado esa fuerza que ha restituido la legitimidad y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
En aquella oportunidad, llamó a la calma: “Yo he estado incomunicado en las últimas horas y no tenía ninguna información de lo que estaba pasando y tenía una angustia muy grande y, lo primero y más importante que digo a todos los venezolanos es que vuelvan a sus casas, que vuelva la calma”.
Agradeció el apoyo internacional y dijo que la patria de Bolívar no estará más nunca sola.
Un Presidente sin odio
Pese a que los golpistas lo secuestraron, lo mantuvieron incomunicado y atacaron al pueblo, Chávez dijo que no sentía odio por ellos. “Yo, así lo digo en nombre del Gobierno revolucionario y bolivariano, pacífico y democrático, no vengo ni con ninguna carga de odio ni de rencor contra nadie, absolutamente, no caben en mi corazón ni el odio ni el rencor”. Agregó: “Nosotros los bolivarianos, nosotros los revolucionarios, somos humanistas, respetamos al ser humano, respetamos la dignidad y tenemos que demostrarlo, sobre todo en momentos como este, así que ninguna retaliación, aquí no habrá ninguna cacería de brujas; no vengo con ánimos revanchistas”.
Ya a punto de finalizar la cadena, reiteró el llamado a la unidad y al respeto.
Finalizó su discurso como comenzó, expresando su amor al pueblo. “Retorno después de dos días de ausencia, de incertidumbres. Retorno cargado espiritualmente de un gran amor, y, sobre todo, si hace dos días yo los amaba a ustedes, hoy después de esta jornada histórica, de esta demostración sin precedentes en el mundo de cómo un pueblo y sus soldados detienen una contrarrevolución, después de esta jornada memorable, histórica, imborrable para siempre jamás, si ayer los amaba, hoy los amo muchísimo más. Amor con amor se paga. Muy buenos días a toda Venezuela, muy buenos días a todos”.

