Néstor Rivero Pérez

nestor5030@gmail.com

El 25 de septiembre de 1924 nació en Altagracia de Orituco (Guárico) el escritor y docente Mario Torrealba Lossi, autor de una obra literaria identificada con la transición que se operaba en las estructuras sociales y políticas, así como demográficas y culturales, de la Venezuela agraria a la Venezuela petrolera. Y la transcripción de la ruptura política, cultural y demográfica entre una y otra Venezuela, se percibe con pasión de historia en libros como Los años de la ira, Entre los muros de la casa viejayBolívar en diez vertientes.

De la aldea a la capital

Dado que en su acogedora aldea nativa escaseaban bibliotecas y se carecía de liceos o periódicos para la publicación de crónicas y poemas, Mario Torrealba Lossi, del mismo modo que los también orituquenses Ramón Tovar y Pedro Felipe Ledezma -así como letrados de otras regiones de aquel país agrario, entre quienes debe nombrarse a Oscar Zambrano Urdaneta, José Ramón Medina y Alexis Márquez Rodríguez- se vino de joven a la capital, con el propósito de cultivar su vocación intelectual. Así, la natural inclinación de una personalidad inquieta, quiso y logró empinarse por encima de las penumbras de una humilde cuna hasta escalar sitiales académicos, sin proponerse el aplauso ni proscenios de orden, sino comprender para explicar y compartir con sencillez, lo que le enriquecía interiormente del mundo.

Coloquio sobre la acera

Con sobriedad, afable decoro y dominio de la ironía en su plática cotidiana, don Mario nunca perdió el estribo que hace asiento al pie de los nexos intergeneracionales. En todo tiempo supo, como buen maestro de aula, acercarse a la díscola muchachada del liceo o el IPC, y mantener el ritmo de las mutuas inquietudes, gracias al don que le distinguía para marcar confino humor jornadas que amenazaban con tornarse graves y ceñudas. Mucho disfrutaba el profesor Torrealba Lossi la invitación a compartir, en cualquier “taguara” de la céntrica acera capitalina,  un marroncito, oportunidad cuyo buen ánimo siempre convertía en amena clase de literatura o sobre la actuación de personajes y anécdotas de la vida pública venezolana de cualquiera de las décadas del siglo XX, fuese exministro,  algún viejo rector universitario o fablistán de los tiempos en que el pregón de la capital, en horas de la madrugaba despertaba al noctámbulo de alguna concurrida esquina, con los gritos: La República…Últimas NoticiasEl Nacional…”.

Años de la ira

Tal es el título de uno de los libros más celebrados del profesor Mario Torrealba Lossi, mediante el cualse retrata un conjunto de peripecias de aquella juventud que insurgió de consuno contra el gomecismo, para mostrarse ante la historia como una singular generación. Dos décadas después de aquellas vivencias infantiles y de tertulia reiterada con losotrora protagonistas de 1928, Torrealba Lossi habría de incursionar en la actividad gremial de los educadores, con posturas de respaldo a quienes en los años ’50 del siglo XX, hicieron resistencia clandestina a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Excusas de un general

Y tal recordará, en ocasión de disertar en un foro de la Casa de Bello, en Caracas, haciendo un aparte para relatar vivencias al respecto. “Viajé a Madrid después de 1958 -dirá a sus contertulios-, y en un café cerca de la Puerta del Sol me topé con el exdictador Marcos Pérez Jiménez, quien me reconoció y se detuvo a saludarme, sin que yo pudiera esquivarlo. -‘General’, le dije, ‘su gobierno me mantuvo preso por algún tiempo, sin que se tuviesen pruebas contra mí’…”. –‘Cómo va a ser profesor’, me contestó. –‘Ud. siempre contó con mi estima. Yo siempre leía con sumo agrado sus columnas semanales de opinión’, y enseguida viró a su acompañante diciendo:-‘Ves, fulano, esas eran las cosas de Pedro Estrada, quien detenía personas sin consultarme’…”. Mario Torrealba Lossi murió en Caracas en 2019.

 

 

Sinóptico

1728

Compañía Guipuzcoana

Este día fue constituida por Felipe V de España, la Compañía Guipuzcoana. Se creó dotada de exclusividad para la exportación e importación de todo tipo de mercaderías en la provincia de Venezuela.

La empresa, una sociedad por acciones, tenía entre sus principales fundadores al propio monarca. Unificó los criterios para la obtención de un mayor volumen de ingresosa favor de la Corona, atacando el contrabando e incrementando los tributos a cancelar por los productores agrarios y exportadores, especialmente del cacao.

Ello concitaría malestar y rebeliones, las cuales tras ser sofocadas al comienzo, determinarían el cese de operaciones de la Compañía en 1785. Movimientos como el liderado por el zambo Andresote, en costas de Yaracuy en 1730, y el de mayor aliento masivo que entre 1740 y 1750 jefaturase en Panaquireel cultivador de cacao Juan Francisco de León, contribuyeron al surgimiento de una conciencia de nacionalidad, necesarias para los procesos políticos anticoloniales que habrían de eclosionar con plenitud de su carácter independentista, el jueves 19 de abril de 1810.

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