Néstor Rivero Pérez

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El 20 de noviembre de 1817 Simón Bolívar, en su carácter de Jefe Supremo de la República, dictó el decreto mediante el cual se incorpora una octava estrella al tricolor patrio, en reconocimiento a la liberación de la provincia de Guayana.

 

Bolívar en Guayana

Habiendo cruzado el Orinoco a mediados del año, proviniendo de Barcelona, el Libertador de inmediato se puso al frente de la campaña de 1817, que en esa región del país había comenzado con el estratégico triunfo de Manuel Carlos Piar en la Batalla de San Félix. En dicha jornada, las tropas realistas al mando de Miguel de La Torre quedaron totalmente aniquiladas y el general español pudo salvarse, según relato de Vicente Lecuna, gracias a la oscuridad de la noche y apenas le acompañaron unos pocos lugartenientes en su retorno a la acuartelada Angostura. Bolívar recibe el acatamiento a su autoridad de todas las unidades y la oficialidad republicana, incluyendo el propio Piar. Y de inmediato con auxilio de la flota al mando de Luis Brion comienza en firme las acciones fluviales para desalojar a los realistas de sus posiciones del Orinoco y Guayana la Vieja. Y a poco se cierra el asedio contra las fuerzas monarquistas de Angostura, que carecían de víveres y medios para obtenerlos, siendo que esa fue la causa de que La Torre saliese con ochocientos hombres a San Félix, para proveerse de ganado y productos agrícolas con qué alimentar a la ciudad, no obstante disponer de una débil caballería, lo cual supo aprovechar el general Piar.

 

Medidas

A la par que traza operaciones para la completa expulsión de fuerzas españolas del suroriente, prever el traslado de la guerra al centro de Venezuela y marchar a Nueva Granada, el Libertador dicta disposiciones para crear las instituciones que den fisonomía de Estado a dicha región. Así, establece la capital en Angostura, crea un tribunal de secuestro y establece la repartición de bienes nacionales para los soldados patriotas, viudas y huérfanos de la independencia, entre otras medidas.

 

Siete estrellas

El diseño de bandera tricolor de Francisco de Miranda, aprobado el 14 de julio de 1811 por el Congreso de Venezuela, carecía de estrellas, y lo especialmente resaltante de dicho pabellón era su trazado tricolor. Y en medio de las controversias intestinas que significó la convocatoria y celebración del Congresillo de Cariaco, el triunvirato ejecutivo que dicho cuerpo designó, instalado en Pampatar (Nueva Esparta), en materia de símbolos patrios habría de disponer mediante decreto, que se incorporasen “las 7 estrellas a la bandera nacional”, como reconocimiento al número de las provincias que habían dado el trascendental paso de proclamar la independencia el 5 de Julio de 1811.

 

Ahora son ocho

Tras asegurarse la completa expulsión de autoridades españolas de Angostura, el Libertador procede a decretar la inclusión de la octava estrella “como emblema de la Provincia de Guayana”. Para 1817 la capital de la República que se reconstituía, se estableció en Angostura. En su decreto sobre el símbolo nacional el Libertador expone: “Habiéndose aumentado el número de provincias que componen la República de Venezuela y la incorporación de Guayana, decretada el 15 de octubre último, he decretado: A las siete estrellas que lleva la bandera nacional de Venezuela se añadirá una, como emblema de la Provincia de Guayana, de modo que el número de estrellas será en adelante de ocho” (…) Palacio de Gobierno de Angostura, 20 de noviembre de 1817.- Simón Bolívar”

Sinóptico

1910

León Tolstoi

Este día murió en Astápovo (Rusia), León Tolstoi, el más grande escritor del antiguo imperio de los zares y filósofo del pacifismo. La familia del conde Tolstoi, como le llamaron por muchos años sus coterráneos, integraba la nobleza terrateniente de Tula, región agrícola del centro de la Rusia europea y poseedora de la extensa finca Yásnaia Poliana. La guerra y la paz, su obra máxima, constituye un gigantesco fresco del tiempo sobre la invasión francesa de 1810 a su patria y el desastroso fin de esta campaña de Napoleón Bonaparte. La capacidad de Tolstoi para trasladar la atención del lector a los cuadros que retrata en dicha obra, poseen tal realismo, que hacen de este libro una de las obras fundamentales de la literatura universal, en la cual se observa “cómo influye en las personas la inminencia de una guerra, cómo se desenvuelven durante la misma” (http://lacriticadedavid.). Otra de sus grandes novelas es Ana Karenina, la cual se inscribe en el típico realismo decimonónico y expone un cuadro psicológico en torno a las relaciones matrimoniales y el amor adúltero, cuadro que concluye en tragedia con la muerte de la protagonista como resultado de un accidente ferroviario. La no violencia propugnada por Tolstoi concitaron el entusiasmo de figuras entonces jóvenes, como Mahatma Gandhi, Bertrand Russell y Roman Rollain. Entre sus admiradores descolló también Vladimir Ilich Lenin. A mediados del siglo XX Martin Luther King destacó entre los continuadores de su mensaje político.

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