Aún sigue sin explicarse cómo llegó tan rápido a La Guaira, solo sabe que el miércoles 24 de junio, cuando empezaron a llegar los videos y los mensajes de sus vecinos y vecinas, que mostraban y relataban los enormes daños que había causado el doble terremoto en la OPPE27 en Caraballeda, Carlos Jesús Rivas Rodríguez, solo pensaba en su familia.
El fatídico día, se encontraba trabajando en las minas en el estado Bolívar. A las 6:04 de la tarde después de la faena tomaba una siesta entre sacos de cementos. Él no sintió el temblor, cuenta en entrevista a Diario VEA. Sin embargo, a los pocos minutos lo estremecería la cantidad de mensajes del chat del edificio. Las imágenes daban cuenta del episodio terrorífico que se vivía en el litoral central.
Él trató de irse inmediatamente a su hogar. No pudo. Esperó la mañana del 25 de junio. Para esa hora ya sabía que su hermano, su morocho estaba desaparecido y con él su hija. Al final de la tarde, con el alma angustiada ya estaba en la entidad guaireña.
Desde el Campamento Transitorio Ciudad Vacacional Los Caracas donde se encuentra refugiado narró, muy afectado, que su hermano de 35 años y su sobrino de seis estaban en el apartamento, «les cayó encima». De inmediato cuenta que tenía nueve años sin ver a su ser querido, pues había migrado del país. Volvió hace meses, pero Carlos llevaba varios meses en las minas.
«Cuando regresó me dijo: ‘te traje unas bermudas. Cuando nos veamos ‘nos vamos a partir la cara’, es decir, tomar», precisa ante nuestra cara de sorpresa por la expresión.
«Perdí la mitad de mi alma», expresa con dolor al referirse a su hermano. Relata que el cuerpo del joven lo encontraron abrazado a su hijo.
Su morocho estaba en la casa de su hermana y sobrina. El mismo lugar donde reside Carlos Jesús en la OPP27.
Nos cuenta que su hermana y sobrina sobrevivieron porque ambas se encontraban en sus sitios de trabajo, una en Caracas la segunda en La Guaira. Sin embargo, esta última sufrió heridas por el impacto de los sismos, pues tratando de preservar su vida, se hirió en la pierna, por lo que tuvo que ser intervenida en Caracas.
Para Carlos la muerte de su hermano y sobrino es un golpe muy duro, pues conformaban una familia muy unida. Aún vive el dolor de perder a su padre hace 9 años y su madre hace 16 años.
Cuenta que su hermano hace años fue atropellado por un carro, quien lo hizo respondió en materia clínica con el daño que causó. Pero desde ese momento «el morocho» quedó afectado de su pierna, además solo le quedaron dos dedos, agrega.
Seguir adelante de la mano de Dios
En medio del dolor que siente por las pérdidas familiares, Carlos Jesús, quien siempre ha vivido en La Guaira envía un mensaje de fortaleza y fe a todo el pueblo. «Al pueblo de La Guaira, que eche pa’lante. Que Dios nos dará la fuerza para salir adelante. Que sigamos. Siempre de la mano de Dios. Dios es el único que mueve (los hilos) somos los implementos», expresa.


