El presidente constitucional Nicolás Maduro expresó su respaldo a la convocatoria realizada por la de la presidenta encargada Delcy Rodríguez a la peregrinación nacional por una Venezuela sin sanciones y en paz.
A través de un mensaje compartido vía redes digitales, desde Nueva York, Estados Unidos, donde permanece secuestrado, junto a diputada a la Asamblea Nacional Cilia Flores, desde el pasado 3 de enero, cuando tropas estadounidense invadieron territorio venezolano y bombardearon zonas de Caracs, Miranda, La Guaira y Aragua, dejando un saldo de más de 100 víctimas mortales.
«… En este 19 de abril, día de independencia, día de pueblo, día de patria viva, Cilia y yo enviamos palabra de fe, de amor y de esperanza. Saludamos y respaldamos la convocatoria de la presidenta encargada, nuestra hermana Delcy Rodíguez, a esta peregrinación nacional por una Venezuela sin sanciones y en paz», señala el texto.
El mensaje del presidente Maduro giró en torno a tres (3) premisas: unión, libertad y unión superior. En ese sentido, manifestó que Venezuela debe caminar en unión, tomando como inspiración la enseñanza del apóstol Pablo en Romanos 12,4-5, que señala: «Así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros con diversas funciones, también todos nosotros formamos un solo Cuerpo en Cristo, y en lo que respecta a cada uno, somos miembros los unos de los otros».
«Así debe caminar Venezuela: como un solo cuerpo, con muchas partes, muchas voces y una sola alma. Unir todas las partes de la Patria es reconocernos como un solo país en acción, un país que ora, trabaja, produce y camina unido por la paz», resaltó el mandatario nacional.
Al hablar sobre la libertad, el mandatario nacional citó el libro de Gálatas, que señala: «Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad… háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor» (Gal 5,13) y «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Gal 5,14). Al respecto expuso: Esa es la libertad verdadera: la que sirve, la que cuida, la que construye, la que busca el bien común. No es libertad para odiar, ni para dividir, ni para destruimos.
A continuación el mensaje íntegro:
La peregrinación permanente por la Unión, la libertad y la felicidad de nuestra Patria.
Pueblo amado de Venezuela, hermanas y hermanos de nuestra Patria, pueblos del mundo: en este 19 de abril, día de independencia, día de pueblo, día de patria viva, Cilia y yo enviamos palabra de fe, de amor y de esperanza. Saludamos y respaldamos la convocatoria de la presidenta encargada, nuestra hermana Delcy Rodíguez, a esta peregrinación nacional por una Venezuela sin sanciones y en paz.
La primera palabra es unión. El apóstol Pablo nos enseña: “Así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros con diversas funciones, también todos nosotros formamos un solo Cuerpo en Cristo, y en lo que respecta a cada uno, somos miembros los unos de los otros (Rom 12,4-5)”. Así debe caminar Venezuela: como un solo cuerpo, con muchas partes, muchas voces y una sola alma. Unir todas las partes de la Patria es reconocernos como un solo país en acción, un país que ora, trabaja, produce y camina unido por la paz.
La segunda palabra es libertad. Dice la Escritura: “Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad… háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor” (Gal 5,13). Y también: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Gal 5,14). Esa es la libertad verdadera: la que sirve, la que cuida, la que construye, la que busca el bien común. No es libertad para odiar, ni para dividir, ni para destruimos, porque El Apóstol Pablo advierte: “Si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros” (Gal 5,15). Venezuela no se devorará a sí misma; Venezuela se está reencontrando.
La tercera palabra es unión superior. El Apóstol Pablo nos llama a vivir “con mucha humildad, mansedumbre y paciencia”, a soportarnos “mutuamente por amor” y a conservar “la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz” (Ef 4,2-3). Porque “hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza” (Ef 4,4). Una sola debe ser la Patria. Una sola debe ser la esperanza. Una sola debe ser la voluntad de hacer la paz y la felicidad en reconciliación permanente.


