Una profunda crisis educativa y social sacude a Francia. Al cumplirse una semana del estallido de la llamada “rebelión de los liceos”, cerca de 400 centros de educación secundaria permanecen cerrados total o parcialmente, mientras que más de 500 establecimientos han sufrido alteraciones graves en sus actividades diarias.
Lo que comenzó como demandas legítimas por las condiciones de estudio ha escalado hasta convertirse en uno de los desafíos internos más complejos para las autoridades francesas.
El origen: falta de recursos y deterioro
El movimiento estudiantil, gestado inicialmente en la región de Île-de-France antes de expandirse a escala nacional, pone de relieve un descontento acumulado.
Los jóvenes denuncian la falta crónica de profesores —lo que deja asignaturas clave sin docentes durante semanas—, la masificación en las aulas, la escasez de personal de apoyo (como enfermeras y asistentes sociales) y el deterioro de unas infraestructuras incapaces de garantizar un entorno óptimo.
Los jóvenes además reclaman por la eliminación de Parcoursup –sistema de ingreso a la Universidad-, la saturación de salones de clase y por los horarios escolares menos cargados.
Daños graves en más de 100 liceos
De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, 564 escuelas suspendieron actividades este viernes, después que en la víspera se informara del cierre de más de 400 centros.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, señaló que más de un centenar de escuelas secundarias sufrieron daños graves, 65 miembros del personal resultaron heridos, entre ellos 40 directores, mientras que las fuerzas de seguridad han realizado alrededor de 2.000 detenciones en el marco de las protestas.
Incendios y episodios de violencia en los centros educativos se incluyen en los incidentes. Las autoridades afirman que en al menos dos institutos se registraron incendios, y en un tercero, ubicado en Marsellas, varios profesores fueron rociados con gasolina.
De igual forma, el movimiento de bloqueo de las escuelas secundarias, al que se sumaron los estudiantes universitarios para exigir más recursos, recrudeció el jueves en numerosas ciudades de Francia.
Min-Justicia: padres que paguen las reparaciones
En ese contexto, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, solicitó a los fiscales que hagan responsables civilmente a los padres en caso de daños causados por sus hijos, con el fin de que “paguen las reparaciones”, declaró.
Paralelo a las protestas estudiantiles se realizó una huelga nacional del sector público contra el presupuesto propuesto por el Gobierno francés.
El plan contempla recortes y medidas de ahorro por 54.000 millones de euros (60.900 millones de dólares). Entre las propuestas figura también la congelación de los salarios base de los empleados estatales durante 2027, hechos que provocaron que docentes, bomberos y otros trabajadores públicos se sumaran a las movilizaciones estudiantiles del pasado martes.
Fuente: Agencias


