Esa noche subí lentamente las escaleras que conducían a un gran salón del Palacio de la Revolución cubana. Dejaba a mi espalda a la Plaza de la Revolución con las imágenes de Camilo, y el Che colocadas en dos edificios.
Ahí estaba una cantidad de diplomáticos y políticos cubanos; también estaban sentados, uno al lado del otro, Fidel y Chávez en su primera visita a Cuba como Presidente en funciones.
Juanito, un periodista que había conocido en Venezuela, me llamó y me dijo: «Ven y conoce a Raúl Castro». Me acerqué a él con el respeto que me merecía el héroe de la revolución.
Juanito le dijo: «A este venezolano lo conocí en la casa de Vladimir Villegas echando chiste de Álvarez Guédez contra la revolución», y Raúl me preguntó: ¿Y tú no podrás echarme unos chistes esta noche?
Y yo dije como oriental, muesca, y si me desaparecen en Cuba.
Juanito se quedó mudo hasta que Raúl respondió: «Yo he aprendido muchos chistes también de esos. Y sabes, un día se los eché a Fidel y me dijo mira Raúl lee otra vaina»
El humor de aquel hombre que me agradó y recuerdo con mucha alegría, sobre todo, ahora que ha cumplido 95 años.
Raúl, siempre, Raúl!! Cuba, siempre, Cuba!!
Viva Cuba, libre !!!


