Hoy a 533 años de la invasión y genocidio contra nuestros pueblos originarios, el Continente Americano sigue siendo víctima de un neocolonialismo feroz enmascarado de progreso. El neoliberalismo radical que está imperando en América Latina y El Caribe es la concreción de la colonialidad.
El poder mundial, sea de los Estados hegemónicos sea de las grandes corporaciones, quiere reconducir a nuestra zona de paz la “Patria Grande”, a una situación de colonia como proyecto de la nueva geopolítica mundial.
El 12 de octubre de 1492 no fue un «descubrimiento» sino el inicio de un proceso de violencia y aniquilación contra los pueblos originarios con la llegada de los conquistadores españoles, quienes impusieron su dominio y explotación de los recursos del continente.
Por ello, esta fecha ha pasado de ser conocido como el Día de la Raza para convertirse en una jornada de lucha y reivindicación de los pueblos originarios. Realizándose diversas manifestaciones en toda América Latina para conmemorar el Día de la Resistencia Indígena, para reconocer la constancia, la lucha por su dignidad, la diversidad cultural y humana de los pueblos originarios del continente.
Las comunidades indígenas levantan la voz para tomar en sus manos la historia, reinterpretarla y construir su presente, transformar las decisiones que les afectan a partir de la descolonización de los saberes, visiones alejadas del eurocentrismo, entre otros conceptos que cada día son más importantes.
Hoy la memoria subversiva de Jesús frente a los imperios de todos los tiempos, luego de amplias confrontaciones con ópticas fundamentalistas, resulta un impulso vital para la constitución amplia, macro ecuménica de una conciencia liberada y liberadora que hace su aporte cotidiano optando por el pobre, contra la pobreza y a favor de la vida y la libertad.
Presidenta de Fundalatin


