«Hay dolores que no caben en las palabras, que desbordan cualquier intento de medida y dejan el aire suspendido entre el polvo y la memoria. A un mes de ese estremecimiento que sacudió la tierra y detuvo el tiempo a las seis y cuatro minutos, la fragilidad humana se nos muestra entera, cruda y desolada». El texto fue escrito por la periodista Grisel Marroquí, y leído por el padre y teólogo Numa Molina, durante una misa celebrada en la capilla San Oscar Romero, ubicada en el complejo urbanístico Ciudad Caribia, en memoria de los comunicadores sociales fallecidos tras el doble sismo de magnitud 7.2 y 7.5 registrado el pasado 24 de junio, el cual se suscitó con mayor violencia en el estado La Guaira.
Detalló el padre Molina que Marroquí tituló su poema como Un abrazo en el temblor y narra en uno de sus párrafos que durante el fenómeno natural perdió familiares. «Ayer encontraron a mi cuñada Rafaela Terán y a mi hermano Eduardo Marroquí, dormidos en un solo abrazo, un abrazo final y definitivo que selló sus más de veinte años juntos; es una imagen que estremece el alma. En medio de tanta oscuridad, en la penumbra más honda de la tragedia, ese lazo indeleble permanece intacto, grabado para siempre como el testimonio más puro de un amor que ha vencido a la tierra y al tiempo».
La eucaristía estuvo organizada por los integrantes de Vanguardia Periodística, quienes se trasladaron a esa sede religiosa para brindarle un homenaje a los periodistas que perdieron la vida en el estado La Guaira: José Ángel Rivero, Joselyn Ceballos, Lissi Contreras, Mauren Morillo, Melissa Sosa Visconti, Oriana Guédez, Sinaí Rivas, Carmen Helena Valdivieso, Emely Sarache, Ernesto García y Javier Ángel Rodríguez, Adriany Matute y Betzabeth Bezada.
El padre Numa Molina calificó la actividad como un encuentro hermoso y de mucha fraternidad. «Un momento para soñar juntos y sobre todo para estar más unidos que nunca ante este difícil momento que vive Venezuela».
Durante la misa hubo un intermedio utilizado por los asistentes para expresar algunas consideraciones. «Después del 24 de junio, se apagaron las voces de esos colegas que mantenían informado al pueblo con ética y veracidad porque eran profesionales».
Escombros de la mentira
El padre Molina cuestionó a todas aquellas personas que pretendieron hacer creer a través de los diversos medios, de manera muy malintencionada, que se produciría un tsunami después del temblor en el litoral guaireño. Dijo que también fue muy irresponsable una información muy difundida por las plataformas digitales sobre una persona que se encontraba con vida debajo de los escombros en La Guaira, lo cual generó falsas esperanzas a familiares y a la opinión pública. En este último caso, señaló el religioso: «Todo era mentira, no había nadie y las máquinas dedicadas a buscar y rescatar algunas de las víctimas fatales para darle consuelo a sus familiares se paralizaron por más de 24 horas«.
Sobre lo anterior especifica que todos los seres humanos llevan por dentro trigo y cizaña. «Eso lo enseña el evangelio, pero en algún momento de nuestras vidas se nos sale la cizaña y en abundancia. Eso hace mucho daño y más en momentos de dolor como el que estamos viviendo. Eso destruye más a la gente«.

La misa estuvo acompañada con varias interpretaciones de la cantora popular Elena Gil. Ella dijo que la esperanza sigue viva y hay que seguir informando con la verdad por delante. Agregó que a un mes de la tragedia que enluta a Venezuela la lucha por la vida y la verdad debe continuar.
Consideró que su voz y canto son como una especie de pildorita de paz. «Quienes cantamos también somos comunicadores sociales para llevar la verdad de lo que ocurre y para decir la verdad a los cuatro vientos. Estamos destruidos y rotos por dentro pero entre todos tenemos que darnos fortaleza para que renazca nuevamente Venezuela».



Dios los bendiga! Sigan diciendo la verdad porque hoy más que nunca la necesitamos no entendemos que esta pasando en el País.