Néstor Rivero Pérez

[email protected]

El 14 de agosto de 1813 ocho ilustres patriotas, Juan Germán Roscio, José Cortés de Madariaga, Francisco Isnardi, Juan Paz del Castillo, Juan Pablo Ayala, José Mires, Manuel Ruiz y José Barona, próceres de la I República, fueron remitidos a España por el nuevo gobernante realista de Venezuela, Domingo de Monteverde, con grilletes en los tobillos para ser sometidos a presidio en la Península, gobernada por el Consejo de Regencia.

Felonía

A comienzos de 1812, Monteverde, siguiendo instrucciones del capitán general José Ceballos, salió de Coro hasta Siquisique. Luego por cuenta propia avanzó al centro del país, firmando el 25 de julio, con delegados de Francisco de Miranda, la Capitulación de San Mateo.

La principal cláusula consagraba “que no se tocaría la vida y bienes de los vecinos, que a nadie se formaría proceso por sus opiniones políticas anteriores a la Capitulación”. Y el audaz canario hace incluir una cláusula que compromete a los patriotas a que respetarán el tratado solo si él, Monteverde, se mantiene al frente de las tropas realistas. Ello para asegurarse del riesgo de remoción por las autoridades españolas. Apenas llega a Caracas desconoció la Capitulación.

Regencia retrógrada

En el fondo de la conducta de Monteverde se hallaba la actuación retrógrada que respecto a las colonias americanas sostuvo entre 1812 y 1813 el Consejo de Regencia de Cádiz, los liberales que gobernaban la Península sin diferenciarse, en el trato dado a las colonias, del régimen absolutista de Fernando VII, incitando de este modo un mayor espíritu de rebeldía e independencia.

Ya desde 1810 la Junta Central que gobernaba España mostró hostilidad con el movimiento del 19 de abril de Caracas.

Presidios medievales

Al llegar a España, los 8 patriotas atrozmente calificados por Monteverde, fueron llevados al presidio de Ceuta (norte de África) bajo dominio español.

Luego de insistentes requerimientos lograron que se les quitase los grilletes, aunque la dureza carcelaria no varió en otros aspectos. Para los liberales de las Cortes de Cádiz, igual que para la monarquía absoluta, de nada valían las ideas de Césare Beccaría, quien 50 años antes había abogado -en su obra De los delitos y las penas-, por la eliminación de la crueldad carcelaria.

Patriotas insobornables

¿Cómo terminó cada uno de los próceres condenados al ruin encarcelamiento? Cuatro estuvieron en cautiverio hasta 1815. Juan Paz del Castillo llegó en 1816 a Jamaica buscando a Bolívar, y al no hallarlo viajó a Buenos Aires. Estuvo con San Martín en la Batalla de Maipú (Chile); en 1922 se reencontrará con el Libertador en Ecuador.

El canónigo Madariaga se hallará en Margarita en 1817; acompañó a Mariano Montilla en la campaña atlántica de Nueva Granada de 1820. Murió en 1826. Juan Pablo Ayala y Manuel Ruíz, presos hasta 1820, llegaron a Angostura.

El primero muy enfermo se repuso y vivió hasta 1854. De Ruiz se ignora cuándo murió. Isnardi estuvo recluido también hasta 1820. En cuanto a Barona la historia perdió su rastro.

“Origen de todos los males…”

En agosto de 1813, hallándose aún Fernando VII confinado en Bayona, ya en la fase final de la invasión napoleónica a España, y ejerciendo el poder de la Península el Consejo de Regencia Domingo de Monteverde, quien gobernaba Venezuela en nombre de dicho cuerpo, hace trasladar a Cádiz según recuerda el historiador Felipe Larrazábal: “con una barra de grillos a los pies, a Juan Germán Roscio, canónigo de Madariaga, Juan Pablo Ayala, Juan Paz del Castillo, José de Mires, Manuel Ruiz, José Barona y Francisco Isnardi, secretario este último del Congreso de Venezuela (de 1811). Dirigíase (Monteverde) a la Regencia, diciendo: “Presento a V.A esos ocho Monstruos, origen y raíz de todos los males y novedades de la América, que han horrorizado al mundo entero: que se avergüencen y confundan delante de la Majestad y sufran la pena de sus delitos (…). Dios guarde a V.A muchos años.- Domingo Monteverde” (Bolívar, Tomo II).

Sinópticos

1823

“Rayos y Soles de Bolívar”

Bajo inspiración de los triunfos del Libertador Simón Bolívar en Boyacá y Carabobo, comenzó a gestarse en Cuba un movimiento conspirativo con miras a proclamar su Independencia. Los complotados asumieron el nombre de “Rayos y Soles de Bolívar”. Algunos venezolanos y neogranadinos radicados en la mayor de las Antillas, pero de ideales patrióticos, procuraron acercar el movimiento con la Gran Colombia, cuyo Presidente era precisamente Bolívar.

1881

Carlos Finlay

Este médico cubano descubre el mosquito “aedes” como transmisor de la fiebre amarilla, estableciendo el principio de transmisibilidad de enfermedades infecciosas.

2009

Aprobada la LOE

Este día la Asamblea Nacional de Venezuela, tras debates parlamentarios como de la opinión pública, universidades y colectivos, aprobó la Ley Orgánica de Educación que consagra el principio del Estado docente y la educación como derecho social.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Este contenido está protegido !!