El 21 de julio de 1903, en el marco de la denominada Revolución Libertadora, llegó a su fin la Batalla de Ciudad Bolívar, con claro triunfo del Ejército enviado de Caracas, a las órdenes del Gral. Juan Vicente Gómez.
Los combates se habían iniciado tres días antes, el 17, con un balance final de “más de 1.500 bajas y es el último hecho de guerra de la Revolución Libertadora” [Bibliofep].
El banquero y los caudillos
Con dicho enfrentamiento culminó la Revolución Libertadora, levantamiento armado orquestado por el banquero Manuel Antonio Matos, cuyos intereses y su prestigio personal resultaron seriamente afectados por el gobierno de Cipriano Castro, quien una vez en la Casa Amarilla, se ve urgido por apremios financieros requeridos para armar el Ejército, por lo cual inquiere del grupo de banqueros de Caracas, que le otorgasen un grueso empréstito, so pena de romper con mandarria las bóvedas de los bancos.
Matos, por entonces el hombre más acaudalado de Venezuela y cuyas mediaciones contribuyeron al acceso de Castro a la Presidencia, se muestra renuente a un segundo empréstito, por lo cual el Presidente lo hace encarcelar en La Rotunda de Caracas y le veja públicamente junto a otros banqueros. A poco conviene con Castro y sale de prisión, para organizar una insurrección con los caudillos del interior
El nombre de una Revolución
Así luego de un año y varios meses de preparativos internos, Matos viaja al exterior y obtiene apoyo de capitales estadounidenses y europeos descontentos con don Cipriano. Entre las empresas que apoyan a Matos destacan la New York Bermúdez Co, la empresa gala de Cables Submarinos y la Compañía Alemana del Ferrocarril Caracas-Valencias. Y tras disponer de 100 mil dólares, adquiere en Londres el buque Bang Righ, rebautizándolo como “Libertador”.
Ya el nombre del levantamiento había sido dado en Venezuela por Luciano Mendoza, quien llamó a las armas en nombre de la Revolución Libertadora.
El general bisoño
En 1892, a sus 35 años, Juan Vicente Gómez, con fama de buen administrador y hacendado previsivo, intervendrá por primera vez en operaciones militares, al desempeñarse como jefe de logística en la campaña que Táchira encabeza el carismático Gral. Cipriano Castro, en contra de grupos que en la región andina se alzaron a favor de la Revolución Legalista acaudillaba en el centro del país por el Gral. Joaquín Crespo.
Tras la victoria de Crespo en octubre de ese año, Gómez se exilia, junto con don Cipriano, en las vecindades de Cúcuta (Colombia), dedicando los siguientes siete años al comercio de ganado. De este modo, en 1899 y a las órdenes de Castro, se le verá asumir como segundo jefe militar de un pequeño Ejército, que el 23 de mayo de ese año, acometa la hoy denominada “Invasión de los Sesenta” cuando este grupo, arma en mano, atraviese la frontera por el río Táchira, con el designio de tomar el poder en Caracas.
Gómez vencedor
Por esos días muchos observadores percibían la empresa como acción temeraria, puesto que el gobierno de Ignacio Andrade disponía de varios miles de hombres en las distintas guarniciones del país. Y Juan Vicente Gómez, ya con 42 años destacaba entre los andinos, por sus virtudes como buen administrador, rendidor de su patrimonio y poco dado a la locuacidad.
De allí que para los años 1902 y 1903, muchos se sorprenderán de que este nativo de La Mulera poseyese alguna noción de tácticas y estrategia, en grado suficiente como para someter en combate a duchos guerreros como Luciano Mendoza, Nicolás Rolando, Julio Sarría Hurtado, Lino Duarte Level de Goda, Ramón Cecilio Farreras e incluso un nieto de Giuseppe Garibaldi -el héroe nacional de Italia-, del mismo nombre y quien peleó en la Batalla de Ciudad Bolívar.
Así, tras su victoria en la antigua Angostura, Gómez recibirá de Castro, tan dado a la grandilocuencia, un elogio signado por la exaltación “Esa gloria no se la podía disputar nadie al gigante venezolano, cuyo solo nombre es capaz para someter ejércitos” [Tomado de: https://www.anhvenezuela.org.ve].
Los últimos caudillos
Con la Batalla de Ciudad Bolívar concluye el período de los señores de la guerra, cuyas dinastías se remontaban en la Venezuela Agraria del siglo XIX, a las contiendas armadas entre liberales y conservadores y especialmente surgidos de la Guerra Federal (1859/1863).
Entre los caudillos enrolados en la Revolución Libertadora, al lado de viejos combatientes del tiempo de la Federación, como Domingo Monagas, Luis Loreto Lima y los hermanos Natividad y Luciano Mendoza entre otros, destacaron jefes más jóvenes, formados en la tradición del mando militar y el prestigio de una sociedad en la cual predominaba el analfabetismo, la práctica de arbitrariedades y el prestigio del más fuerte.
Nicolás Rolando
De allí que al lado de cuadros militares ilustrados, como Lino Duarte Level, Horacio Ducharne, o Santos Dominici -uno de los renovadores de los estudios de medicina en la Venezuela del siglo XIX y ex rector de la UCV-, se verá en el turbión político de la Revolución Libertadora a otros que, como Ramón Cecilio Farreras había cursado estudios militares, un guerrillero como Rafael Montilla (‘El Tigre de Guaitó’), o Nicolás Rolando, farmacéutico y valiente general, en quienes la preeminencia del liderazgo en su región, aunado a la repelencia en los usos del personalismo del que tachaban a los gobernantes andinos, les indujera a incorporarse a la insurrección jefaturada por el banquero Matos.
En todo caso, la derrota propinada por Gómez al viejo generalato en Ciudad Bolívar, haría exclamar a Cipriano Castro en Caracas su célebre afirmación, mediante la cual se congratulaba por “la gloria de haber vencido al famoso caudillaje histórico, muerto por mi propia mano, en el mismo campo de batalla, al filo de mi espada porque dejo así allanado el camino de una paz duradera y fecunda” [Ibidem].
Sinópticos
1820
Hacia el Armisticio
Este día el Libertador Simón Bolívar dio contestación a la primera comunicación oficial que le envía el Jefe Expedicionario Pablo Morillo en aras de establecer contactos para iniciar negociaciones sobre un eventual Armisticio y Tratado de Paz. Con dicha comunicación, el Jefe Expedicionario daba cumplimiento a las instrucciones recibidas desde España, donde a raíz del triunfo de la Revolución Liberal encabezada por Rafael del Riego, se ordenó la búsqueda de acuerdos con las fuerzas republicanas de Tierra Firme.
Día del Médico Veterinario
Entre las funciones de estos profesionales destacan la observación, interpretación y diagnóstico de las patologías de los animales, mejoramiento del rendimiento animal y ganadería productiva.
1786
Nació Antonio Ricaurte
El prócer neogranadino, inmolado en San Mateo, se adscribe al bando republicano desde el 20 de julio de 1810. Se unió al batallón de milicias y pronto descolló como oficial. En 1813 se sumó a los voluntarios que ingresarían a Venezuela a las órdenes de Simón Bolívar durante la Campaña Admirable.
El autor es historiador, docente y abogado


