Tal día como hoy la frase “con el pañuelo en la nariz” inició prolongada polémica en círculos políticos venezolanos

El caso se resolvió cuando una multitud de caraqueños se abalanzó sobre las puertas y ventanas del juzgado y comenzó a gritar “hurras” al viejo Guzmán

El 19 de abril de 1944, a ocho años de haber sido pronunciada por Rómulo Betancourt la expresión “con el pañuelo en la nariz”, se colocó en el centro de la controversia política venezolana en razón delcontroversial artículo de Gustavo Machado publicado en el periódico caraqueño Aquí Está, que dirigía Ernesto Silva Tellería.

Confrontación

En la historia del país, quizá el caso más sonado de choque de criterios por una opinión, editorial o texto publicado en la prensa, y que diera pie a una confrontación extrema (que solo pudo dirimirse cuando el reclamo llegó a tribunales y este último falló a favor del imputado), fue el que en 1846, llevó al banquero Juan Pérez a querellarse en juicio de imprenta contra Antonio Leocadio Guzmán, jefe del Partido Liberal, alegando ofensas a su honor y falsedades insertas en las cuartetas firmadas por algún poetastro de callejón, y en las cuales se sostenía que dicho banquero había virtualmente “desplumado” a la viuda de quien fue el socio de Pérez al frente del banco.

El caso se resolvió cuando una multitud de caraqueños se abalanzó sobre las puertas y ventanas del juzgado y comenzó a gritar “hurras” al viejo Guzmán, cuyo delito, según leyes de la época, no había sido el de ser autor de la difamación, sino permitir su publicación en las páginas de El Venezolano.

Increpación

El artículo de Machado, precisamente bajo el título “Con el pañuelo en la nariz”, era un ataque directo al discurso que, de acuerdo a las afirmaciones de quien junto a Rafael Simón Urbina había protagonizado el asalto al Fuerte Amsterdam de Curazao en 1929, diese Betancourt en el Nuevo Circo de Caracas en 1936, en el acto fundacional de la Organización Venezolana (ORVE).

De acuerdo a Machado, Betancourt habría sostenido que “el Congreso gomecista era una cloaca, pero que había que aceptar su reunión, aun cuando fuese menester ponerse el “pañuelo en la nariz”. Betancourt invitó al pueblo venezolano a sumergirse en una cloaca” [Fuente: Colección Pensamiento Político Venezolano del Siglo XX, T. IX, Vol. XXI, Nº 47 (pp. 95/101)]. Tales aseveraciones como se supone en polemistas de fuste, y que militaban en parcialidades antagónicas dentro del ambiente político de la Venezuela gobernada por Isaías Medina Angarita, no debían quedar sin contestación. Y en efecto, dos días después, el 21 de abril, Rómulo Betancourt ofrecería su réplica.

Los actores

En el escenario de liderazgos que medíansu penetración entre las masas populares caraqueñas y del interior en la Venezuela de 1944,destacaban cinco grandes factores con influjo de opinión y ambiciones de poder.

Uno era el bloque tradicionalistaque recalaba en el expresidente y general Eleazar López Contreras toda aspiración política promoviendo su figuracomo abanderado para las elecciones que debían celebrarse a comienzos de 1946.

Un segundo factor político lo representaba el ala centro-progresista del postgomecismo, con su élite de letrados y programa de reformas políticas moderadas de sentido nacional, entre quienes destacaban Arturo Uslar Pietri, Mario Briceño Iragorry, Manuel Egaña y Julio de Armas, entre otros, yquienes se agrupaban en el Partido Democrático Venezolano, que constituía el soporte dela administración del general Medina Angarita.

El tercer grupo, con numerosa representación de la Generación del 28, lo lideraban Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Raúl Leoni, entre otros, además de figuras como Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco y Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Un cuarto nucleamiento, que tejía sus proyectos de modo subrepticio dentro de los cuarteles, se constituiría entre 1944 y 1945, como Unión Patriótica Militar, bajo la jefatura del entonces capitán (E) Marcos Pérez Jiménez, acompañado de tenientes y capitanes formados en la Academia.

Y el último lo formarían los miembros de la Generación del 28 que alrededor de Gustavo Machado, Salvador de la Plaza y Ernesto Silva Tellería, entre otros, adherirían el ideario marxista para constituir el Partido Popular Progresista y luego a plena legalidad el Partido Comunista de Venezuela.

“Con el pañuelo en la nariz”

La frase, según lo admite el propio Rómulo en 1944, sí fue pronunciada por él en el mitin de fundación de ORVE, que se celebró a comienzos de marzo de 1936 en las instalaciones del Nuevo Circo de Caracas. Se trataba del primer acto político con carácter masivo que se celebró en la Venezuela del siglo XX.

Los fuegos de la polémica los abrió Gustavo Machado cuando en el ya referido artículo indica que con la desaparición del Benemérito y el acceso al poder del general López Contreras, “el Congreso gomecista aparecía como lo primero que había que eliminar (…) Congreso usurpador de la soberanía popular… que despertaba el odio de la población… se coaligaron para pedir su autodisolución representantes de la banca, la industria, el comercio, las profesiones liberales, de la clase obrera” (Ibídem).

Machado fustiga acremente a Betancourt cuando, según aquel, el líder de Pacairigua sostiene que habría de aceptarse la reunión del Congreso dominado por los gomecistas aunque fuese una cloaca. Y, en palabras de Machado,“(…) la cloaca reventó, dejando la ignominia del Inciso 6° de la Constitución y la Ley Lara” (Ibídem, pp. 97/98).

La réplica de Rómulo

Dos días después, el 21, Betancourt contestaría en artículo que titulará “Las mentiras de Gustavo Machado”, y que se publicaría en las páginas de Acción Democrática, órgano semanal del partido homónimo.

Esta réplica de quien entonces ejercía la secretaría general de AD, se caracterizó por una carga de aspereza en sus calificativos, en nada inferior a la de Machado y a la contenida en escrito que Miguel Otero Silva insertase en El Morrocoy Azul, a cuyo frente se encontraba por entonces.

Y de seguidas Betancourt va al fondo del asunto: “Lo del pañuelo en la narizlo dije en el mitin de instalación de ORVE… en marzo de 1936. Ese discurso… está publicado en El Universal del lunes 9 de marzo de 1936” [Ibídem, págs. 103-109].

Por esos mismos días la lucha política deslindaba las posturas de quienes, desde el campo civil y herederos de la Generación de 1928, se disputaban el fervor de los sectores populares en aras de solidificar la base social de sus respectivas organizaciones partidistas.

Betancourt delimita el contexto de candidez de la doctrina del hilo constitucional, que, según su análisis, motivó dicha frase:“(…) Eranecesario que el pueblo soportara la reunión del Congreso, aun cuando para ello tuviera que apelar al… ‘pañuelo en la nariz’. Pero que se acepte el hecho de que ese Congreso deba reunirse en abril, no implica que se le reconozca personería para actuar en los tres años posteriores” (Ibídem).

La voz de Fuenmayor

Aspectos históricos que contribuyen a dilucidar el significado de una frase cuyo contenido metapolítico resulta innegable, los aporta el ensayista y catedráticoJuan Bautista Fuenmayor, en cuyo libro Veinte años de política, esteautor de la obra Historia de la Venezuela política contemporánea -1899/1969, (en 20volúmenes) informa el hecho de que tras regresar de su exilio e involucrarse en la política activa, Rómulo (sin que entonces le reprobaran los militantes del Partido Revolucionario Popular (PRP), el cual agrupaba a los marxistas criollos) dio a conocer en el acto fundacional de ORVE, a inicios de marzo de 1936, su ideade que en la Venezuela que sucedía a la dictadura de Juan Vicente Gómez se debía descartar la anterior opinión de movilizarse a favor de una Asamblea Nacional Constituyente y disolver al viejo Congreso heredado del gomecismo enunciando de forma audaz el líder guatireño la controversial consigna de “aceptemos, con el pañuelo en la nariz, la reunión del Congreso gomecista”, en medio de la sorpresa del público y la dirigencia, sin que se formulase por la oposición de izquierda, rechazo a lo expuesto por Betancourt, así “el Congreso gomeropudo instalarse el 19 de abril de ese año”.

Dicho Parlamento,como se recuerda, había aprobado la “Ley Tararí” o de los “tres toque de cornertas”antes de las arremetidas contra manifestaciones, así como el Inciso 6º de la Constitución de 1934, el cual proscribía toda actividad anarquista y comunista en el país.

El pañuelo: metáfora y ética

El pañuelo es prenda de tela en forma de cuadrado, inventada por marineros galos para cubrir su frente en largas travesías al Extremo Oriente y que luego se adoptaría en salones europeos como aditamento en la mano. Posteriormente se popularizó su uso en los bolsillos superiores de caballeros con propósitos de higiene.

Dichos como “tápate la nariz” lo aluden, otros como “el mundo cabe en un pañuelo” refieren la coincidencia de sucesos o personas en un sitio. En todo caso, la originalidad de la expresión “con el pañuelo en la nariz” ha engendrado tal grado de debate que hoy sigue aludiendo a las personas con blandura de escrúpulos que aconsejan a otros que aminoren el punto de exigencia ética ante alguna actuación social o política, sea para obtener beneficio o eludir males mayores.

Sinóptico

1810

Pronunciamiento del 19 de Abril

Este día, élites ilustradas, mantuanos, sectores del clero y oficiales de las milicias pardas de Caracas, a tono con el sentimiento pro independentista coincidieron en la deposición del capitán general español Vicente de Emparan y su sustitución por una Junta Suprema de Gobierno.

En los acontecimientos del 19 de abril intervinieron el presbítero José Félix Sosa y el civil Martín Tovar Ponte. Sin embargo, fue la actuación deotros la que resultó imprescindible para el cambio político de esa fecha: fue Francisco Salias quien a la entrada de la Catedral de Caracas encaró con audacia a Emparan, quien había desbaratado la primera opinión del Cabildo respecto a nombrar una Junta de Gobierno, y lo conminó a que regresara al Cabildo.

Otro sería el capitán Luis Ponte, al frente de la tropa que escoltaba a Emparan. Otro, el mercedario José Cortés de Madariaga, quien procedió de modo decisivo para deslegitimar la autoridad de Emparan, Juan Germán Roscio, quien hizo buscar a Emparan en la iglesia de Las Mercedes, e igualmente José Félix Ribas y Vicente Salias, por su capacidad para organizar y colocar ese día a grupos de agitadores en puntos estratégicos de la Plaza Mayor, que contribuyeron a que Emparan se decidiese a renunciar.

El autor es historiador, docente y abogado

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