El 9 de agosto de 1002 falleció en Medinacelli (España), el guerrero y político hispano-árabe Almanzor, conocido como “El Victorioso”, símbolo del conductor de tropas sarracenas y táctico militar, y quien bajo su administración como primer ministro y jefe de facto del califato de Córdoba dio continuidad a la tradición inaugurada por Abderramán, hizo de esta ciudad asiento del intercambio cultural y científico entre tradiciones provenientes de Asia, norte de África y Europa, así como de convivencia entre los seguidores de distintos credos religiosos.
Ascenso
Almanzor, cuyo verdadero nombre era Muhammad ben Abi, nació en el año 939 en Torrox, área de Málaga, en el sur de Andalucía. Muy joven se dirigió a Córdoba, capital del califato ibérico y centro de las ideas, cultura y ciencias del mundo árabe.
A través de Córdoba, cuya hegemonía se expandió a dos tercios del territorio ibérico, llevó a Europa la noción del “cero” y subsecuente desarrollo de las matemáticas. La aplicación del joven Almanzor atrajo el interés del califa Alhakanén II, cuya familia y el visir le protegieron, logrando ascender en cargos administrativos, escalando la posición de intendente en el ejército del califa Alhaken II.
Tras la muerte del califa, Almanzor, quien administraba los bienes de la familia real, se erigió como ductor de facto del califato.
Invicto
En el marco de la dominación mora sobre la Península Ibérica, Almanzor debió combatir a la vez contra fuerzas seguidoras del Islam, que le disputaban su preeminencia, y contra ejércitos cristianos que pugnaban por expulsar a los árabes de España. Y habiendo obtenido el triunfo en cada una de sus acciones, incluso en aquellas en que terminaba seriamente herido, recibió como lauro el nombre de “El Invicto”.
En el año 973, se inicia cumpliendo con brillo funciones administrativas, logísticas y diplomáticas en la campaña sobre el Magreb, abriendo una carrera de victorias que en 29 años le encumbrarán como caudillo del califato.
El cero y las letras
Y no obstante la dureza y extremos de crueldad que distinguen capítulos de toda guerra de conquista e interreligiosa, como la escenificada durante siete siglos entre moros y cristianos, los historiadores reconocen la labor auspiciadora de Almanzor al frente de su Corte, al invitar a letrados, artistas y científicos, con quienes se adentró en debates sobre temas de orden intelectual, mostrando curiosidad y dando señales de dominio en áreas de conocimiento que mostraban al contertulio la otra cara del guerrero infatigable.
Así, Almanzor promoverá el encuentro de sabios en distintas ramas, fomentando las ciencias y las artes, apertura de bibliotecas y la formación de una élite intelectual en su Corte.
Almanzor dispuso de escuelas para niños pobres, bibliotecas públicas y un sistema de alcantarillado y alumbrado nocturno. La capital del califato llegó a concentrar trescientos mil habitantes, cantidad muy superior a la del París o Londres de la aquella época.
Como estratega
Así como Alejandro Magno innovó en Gaugamela el arte de la guerra con la línea oblicua, y Julio César organizó la centuria romana, Almanzor incorporó reformas en el manejo de ejércitos, imponiendo la caballería ligera, de acometida impetuosa, sobre el arma de la infantería, cuya actuación había sido el baluarte de victorias para sus antecesores.
También consagró un modelo de logística estrechamente conectado con el campo de batalla, en cuanto a la fábrica y provisión de lanzas, herraduras, arcos, escudos y trajes de combate, lo cual daba superioridad a sus campañas.
Muerto a raíz de las heridas recibidas en la batalla de Calatañazor, en que venció a los cristianos el 17 de julio de 1002, sobre su tumba se lee como epitafio: “Por Dios que jamás volverá a dar el mundo nadie como él, ni defenderá las fronteras otro que se le pueda comparar”.
¿El Cid o Almanzor?
“Entre los objetos que me causaban admiración en aquella biblioteca se encontraban unos atriles giratorios que sostenían los retratos de los escritores Hugo, Balzac, Zola, Byron, Tolstoi, Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán; Emilio Castelar, patriarca de los liberales mexicanos, y algunos hispanoamericanos como Sarmiento, Bello, Zorrilla y Jorge Isaacs (…) en mi casa los veíamos como parientes lejanos (…) Eran nuestros penates (…) Desde la orilla española vislumbré el mundo árabe y me deslumbró. No sé todavía cuál era mi héroe favorito, si el Cid o Almanzor. De modo que por los dos extremos de mi ser, el indio y el español, muy pronto tuve conciencia de otros mundos y otras almas. Mi niñez y las lecturas de mi juventud me prepararon sin que yo lo supiese para mis encuentros con Oriente. Leí muchos libros de Salgari y Jules Verne” [Octavio Paz, Artículo: Octavio Paz por él mismo. 1914 – 1924; Fuente: Periódico Reforma, edición del 6 de abril de 1994, pp. 12D y 13D (Tomado de: http://www.horizonte.unam.mx).
Sinópticos
Día de los Pueblos Indígenas
Más de 5 mil grupos distintos en 90 países, con aproximadamente 7.000 lenguas del mundo, congregan unos 370 millones de personas, aproximadamente, el 5 % de la población mundial. En América Latina con el mestizaje, muchos hijos de originarios se han unido con descendientes europeos y africanos. En 2021 y con motivo de esta efemérides, la Unesco propuso un nuevo “contrato social “con los pueblos indígenas, que esté fundado en los derechos humanos y el respeto a la diversidad cultural».
1173
Torre de Pisa
Comenzó a inclinarse tan pronto como se inició su construcción en agosto de 1173. Su altura es de 55.7 a 55.8 m desde la base, y su peso se estima en 14.700 toneladas. La inclinación de unos 4 grados.
1897
Nació Marta Brunet
Escritora chilena, que publicó su primera novela en 1923. Su obra fue reconocida con los premios Novela de la Sociedad de Escritores de Chile (1933); el Atenea, de la Universidad de Concepción (1943), y el Nacional de Literatura (1961), siendo la segunda mujer en obtenerlo después de Gabriela Mistral. En su obra destacan Reloj de sol, Humo hacia el sur, Raíz del sueño y María Nadie.
1919
Nació José Lezama Lima
Oriundo de La Habana, participó en las revueltas estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado y fundó varias revistas, como Verbum, Espuela de plata y Orígenes, que alcanzó gran popularidad y de la cual fue fundador, con José Rodríguez Feo, en 1944. La obra que consagró a Lezama dentro de las letras hispanoamericanas, fue la novela Paradiso.
1945
Nagasaki
Este día, en horas de la mañana, apenas tres días después de la detonación en Hiroshima de la “Litte Boy” -primera bomba atómica de la historia utilizada en guerra-, la Administración estadounidense de Harry Truman ordenó que se hiciese estallar sobre la población de Nagasaki (Japón), la “Fat Man”, su segunda arma nuclear y radiactiva empleada contra civiles. Habiendo caído a uno de sus costados, el artefacto destruyó la mitad de la ciudad, ocasionando según estimaciones, la muerte de 70 mil de sus 240 mil habitantes. Y debido a la radiactividad, “personas tuvieron quemaduras en todo el cuerpo, otros perdieron la vista, pero lo que causó mayor impacto fueron las progresivas deformaciones que afectaron a la población, pues estas no se manifestaban en el acto, sino que podían presentarse semanas, meses, e incluso años después de la detonación”.
El autor es historiador, docente y abogado


